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¿Letterpress en las escuelas de diseño? ¿Y por qué no?

Enviado por el Lunes, 30 junio 20145 Comentarios

De vuelta del congreso de Tipografía de Valencia, todavía en el tren, voy dándole vueltas a una de las intervenciones que sin duda generó más debate en el transcurso de las distintas jornadas; la referida al modelo de enseñanza de la tipografía en las escuelas de diseño, de la que formaron parte José Ramón Penela, José Mª Ribagorda, Enric Jardí, Hernán Ordoñez y Txus Marcano. En ella se vertieron ideas interesantes y controvertidas acerca de cuales debían ser los paradigmas desde los cuales vertebrar la enseñanza alrededor de esta disciplina, especialmente después de la intervención de Enric Jardí, que no solo cuestionó el modelo vigente basado en la revisión histórica y su proyección, sino que también sugirió que ésta fuera enmendada para eliminar a algunos de los personajes que según su criterio no merecerían el reconocimiento de la memoria (mención especial a William Caslon). A partir de ahí se generó un debate interesante que el mismo Enric insistió en mantener encendido mostrando cierto desprecio por áreas como la ortotipografía o por el proceder de algunas escuelas incorporando talleres de tipos móviles en la formación de sus alumnos, reflexiones que tanto por el fondo como por la forma fomentaron la participación del público asistente que abiertamente se posicionó -como es natural- como le vino en gana.

Aunque como acabo de indicar el público asistente tenía la oportunidad de intervenir, la escasez de tiempo y la contundencia de las afirmaciones vertidas me llevaron a desestimar esa posibilidad para intentar posteriormente una aportación más reflexiva y calmada, centrándome especialmente en lo referido a la conveniencia de incorporar talleres de letterpress en las escuelas (respuesta casi obligada dada mi vinculación tanto con el mundo docente como con el trabajo con sistemas de impresión con tipos móviles). La siguiente reflexión no busca tanto responder las afirmaciones de Enric Jardí -personaje que me merece todos los respetos y de quién año tras año recomiendo sus libros a todos mis alumnos- como basarme en ellas para, contrariamente a su opinión,  fundamentar el uso de las técnicas tipográficas basadas en la tipografía tradicional (letterpress) como herramienta formativa complementaria en el proceso curricular de los alumnos en las escuelas de diseño.

En primer lugar creo que en su embate, Enric cayó paradójicamente en el mismo error en el que -bajo mi punto de vista- caen a menudo aquellos que defienden a ultranza el uso de la impresión tipográfica tradicional, y es basar o entender dicho uso en motivaciones más cercanas a la nostalgia y a la recurrente exaltación del pasado que a su adecuación a un presente real e incluso a una hipotética proyección en un futuro. Efectivamente, si es así como entendemos la impresión tradicional en la actualidad, mi posicionamiento se acerca más a su discurso: no me parece que un texto, por el hecho de estar impreso en tipos móviles, vaya a mejorar a otro compuesto en un ordenador e impreso en cualquier otro sistema (por el contrario, probablemente las limitaciones de la materialidad física del sistema tipográfico procuren mayores errores de espaciado que cualquier otro sistema), y francamente, apelar indiscriminadamente a la pisada que procura la presión del molde sobre soportes de elevados gramajes como único recurso distintivo me parece algo que roza lo cansino. Pero por otro lado, no es menos cierto que dicha materialidad a la que me refería, especialmente en cuerpos relativamente grandes, posibilita un acercamiento distinto, muy enriquecedor y pedagógicamente nada desdeñable a problemas relativos a espaciados, compensaciones ópticas, interlineados, adecuación de ascendentes y descendentes y muchísimas otras relaciones sintácticas propias de la composición y jerarquización del texto en la página. Los mecanismos de montaje son tan visibles que los posibles problemas de relación, adecuación y distribución de los distintos elementos (tanto si se trata de letras como de otros signos) se revelan como menos abstractos, más comprensibles y lógicos. Los mecanismos analógicos son infinitamente más transparentes, más locuaces que cualquier proceso digital. Las balanzas que usaban nuestras abuelas eran manifiestamente menos exactas que las modernas básculas digitales que tenemos en nuestras cocinas, pero con las primeras se pueden explicar principios físicos, con las segundas no.

Me pareció que incurría en el mismo error cuando el argumento iba en la dirección de remarcar que el antecesor del sistema actual no fue exactamente el sistema de tipos móviles, sino que fueron la monotipia y la linotipia. ¿Y? Nuevamente lo importante no es la mirada al pasado (o al pasado en un orden cronológico concreto) sino que la búsqueda en éste de elementos que nos ayuden a entender el presente, y no creo que una máquina de linotipia aportara nada más que satisfacer la simple curiosidad de conocer ese sistema en concreto. ¿Para qué más la íbamos a usar -a parte de como elemento decorativo-?

Otro punto controvertido, giraba entorno al papel del profesor en la formación del alumno: Enric defendía que la función del profesor debía limitarse a la transmisión de conocimientos entendiendo que la motivación era algo que se le suponía al implicado. Ese sería un tema mucho más amplio y con demasiadas derivaciones como para extenderme (hablar de la motivación de los alumnos actuales en las aulas podría dar para una tesis doctoral) pero, entendiendo que todo tiene unos límites razonables, debo decir que mis mejores profesores siempre han combinado el dominio de los contenidos con una gran capacidad para apasionar y motivar a los estudiantes (insisto, todo tiene sus limites, que tampoco se trata de hacer de majorettes, y cuando hay que llegar a esos extremos evidentemente comparto la tesis de Enric). En ese sentido, y centrándonos en la motivación, un correcto equilibrio entre la formación teórica, proyectual e instrumental así como entre distintos tipos de contenidos y trabajos que abarquen tanto aspectos conceptuales como técnicos, y que además incorporen los elementos propios del oficio… del taller…, se me antoja no solo como fundamental sino que recomendable y estimulador. Como ejemplo sirva mencionar que una de las mayores alegrías que me ha brindado mi experiencia en BunkerType ha sido el poder gozar de la compañía de personajes por los cuales siento gran respeto y admiración. Empezando por Andreu Balius y terminando por Alex Trochut, no recuerdo a nadie sin emocionarse como un niño al usar el utillaje de los talleres de impresión tradicional; creo no traicionar su confianza contando que en todos ellos se advertía una chispa especial en su mirada cuando se enfrentaban a las letras en un contexto distinto al que estaban habituados… Si profesionales de la talla de Daniel Ayuso, Tilman Soler, Xavi Roca, Albert Folch, Matteo Bologna, Josep Patau, Marc Salinas, Laura Meseguer o Ivan Castro -entre otros- han sido capaces de emocionarse o sorprenderse al levantar el papel por primera vez después de montar un molde tipográfico, o al comprobar la densidad matérica de una tipografía Futura de 72 pt. ¿no es lógico pensar en el aporte motivacional para los alumnos de este tipo de talleres como necesariamente positivo?

Enric terminó explicándonos que, tras ser requerido por una escuela que al parecer dudaba en incorporar un taller de letterpress, su consejo fue radicalmente desfavorable a esa idea “si montas un taller de letterpress lo vas a petar, pero los alumnos no van a aprender nada de tipografía”, comentó. Esa afirmación me pareció ciertamente sorprendente, ya no porqué la mayoría de escuelas y centros universitarios europeos en el ámbito del diseño incorporen talleres de ese tipo (con defensores a ultranza de la talla y el prestigio de Erik Spiekermann), sino porque el propio Máster de Tipografía Avanzada de la Escuela Eina, uno de los más longevos y prestigiosos de nuestro país -sino el que más- y que el propio Enric Jardí dirige, integra en su programa el trabajo con tipos móviles.

En fin, ya para cerrar mi reflexión, no me gustaría sugerir que la incorporación de talleres de letterpress vaya a solucionar los problemas de nivel del alumnado en lo relativo a conocimientos y usos prácticos de tipografía que -en general- el conjunto de integrantes de la mesa redonda estuvo de acuerdo en señalar, pero me parece sensato reconocer que su aportación en este empeño solo puede ser positiva. De ese modo, y dejando al margen como debería ser la adecuación a la dinámica normal de las escuelas (acostumbradas a unos ratios de alumnos que necesariamente deberían reducirse), las infraestructuras necesarias a tal efecto y otras cuestiones de tipo funcional, no me cabe la menor duda que si entendemos el trabajo con tipos móviles desde una óptica alejada de la sensiblería, de miradas autocomplacientes al pasado, alejada en definitiva del rescate de lo antiguo como paradigma de lo auténtico y somos más exigentes con los objetivos, los procesos y los resultados, se trata de una herramienta potencialmente enriquecedora y con una gran capacidad de motivación para los alumnos. No se exactamente cual debió ser la escuela que le pidió consejo acerca de la idoneidad de contar con un taller de letterpress para sus alumnos, solo espero que -por esta vez- no le hicieran caso.

Jesús Morentin
BunkerType

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5 Comentarios

  • dAni comentó el 30 junio 2014 a las 11:04 :

    Por lo que estoy entiendo, Enric Jardí ¿se contradice?. ¿Desaconseja incorporar letterpress a una escuela cuando el da tipos móviles en Eina? ¿es eso? ¿contradicción?
    Personalmente creo que vamos a tener que poner paciencia a la época que vivimos; a mi la informática y lo “digital” (lo pongo con comillas tipográficas, con permiso del Sr.Jardí) me gustan desde que tengo uso de razón; pero paralelamente siempre he sentido recelo en la historia humana respecto a la mezcla de industria y capitalismo (hace 2 dias, Marc Salinas ametrallaba la helvetica y a Max Miedinger, cuando para mi lo que en el fondo criticaba es el arranque del capitalismo industrial, el corporativismo) El problema no es la helvetica por todos lados, es la función que ha empeñado: las corporaciones, algo que apareció con ella igual que el arte comercial (o diseño gráfico); ahora pesa el término comercial a muchos diseñadores con la crisis igual que los preimpresores, maquetadores y todos los que estamos ya en el subsuelo recogiendo migas.
    ¿Mensaje positivo? He pensado en un logo para este tema de lo digital y en el me he dado cuenta de tres formas básicas: el circulo (el mundo), el cuadrado (los ordenadores y tablets) y el triangulo (la mano que toca, lo humano); ¿porque vivimos en una época que necesitaremos paciencia intelectual? porque el paradigma es integrar lo tecnológico a lo humano sin que el materialismo lo estropee todo por en medio y con estropear me refiero a que desconecte las cosas, desconecte el pasado con el presente, la tradición, y con ella el sentido que le damos a las cosas, el saber hacer, el dar dedicación a cada pequeño proyecto, a cada pequeña acción; a la lentitud que menciona Carl Honoré; si tienes mucha información y no la sabes asimilar déjala a los pendrives, discos SSD, la nube y los procesadores potentes, no hagas declaraciones seudo-visionarias; construyamos la vida entre todos y generemos relaciones de trabajo ¿o somos máquinas de carne y hueso manipulando máquinas de metal?

  • Humberto Olea comentó el 7 julio 2014 a las 0:58 :

    La nostalgia no es buena maestra, ya que tiende a inmovilizar, todo lo mejor fue lo pasado, sigamos copiando o creemos museos.
    La tipografía ha evolucionado maravillosamente con los nuevos tiempos. Recuerdo cómo hace 30 años en una imprenta tipográfica me mostraban orgullosos los fondos que tiraban sus prensas, muy superiores a los que hacían las offset… pero pasó el tiempo y fueron superados.
    ¿Quien no ayudó a tapar los hoyos en las películas en la fotomecánica? Ahora las películas salen perfectas de las nuevas máquinas.
    Y podría seguir con ejemplos.
    Personalmente, en mis clases de caligrafía, llevo tipos para que entiendan el concepto de cuerpo, interletraje, etc. Creo que es básico conocer la historia para entender el presente. Pero vivir el presente.
    Explicar el funcionaiento de la linotipia es maravilloso, pero no es superior al trabajo digital actual.
    No deberíamos matar el presente con ataduras a un pasado superado.
    No puedo dejar de mencionar tampoco la cantidad de accidentes que había en las imprentas antiguas y que ahora no se conocen o los envenenados por el plomo de la linotipia.
    En mis clases presento el programa LetterMpress que permite visualizar cómo es el proceso y entender conceptos como caja, que ya es innecesario, pero sigue siendo respetado.
    Muestro el desarrollo desde la escritura al presente disfrutando todas las maravillosas soluciones que ha descubierto el ingenio humano y trato de valorar la calidad de cada una de esas soluciones.

  • Cómo, cuándo, dónde y con quién estudiar tipografíaTipografía Digital comentó el 17 julio 2014 a las 12:30 :

    […] el 6º Congreso Internacional de Tipografía en Valencia (España) y en los corrillos tipográficos aún resuenan los ecos de la polémica suscitada por Enric Jardí en la mesa redonda sobre “Enseñanza de la tipografía en España”. […]

  • Marcelo comentó el 23 octubre 2015 a las 5:25 :

    Llego bastante tarde al post pero igual me gustaría dejar un comentario.
    Soy de Montevideo, Uruguay y estudio en la única licenciatura de carácter público que se dicta en todo el país sobre diseño de comunicación visual (LDCV – Farq). Por suerte y para mi alegría tenemos la materia tipografía en la carrera y esta dura 2 años los cuales se dividen en 4 semestres (Tipografía 1, 2 ,3 y 4). En tipografía que se dicta en el segundo año de la carrera, tenemos un módulo (dura aproximadamente un mes y medio) dedicado al letterpress. Siempre me ha pasado de toparme con compañeros de estudio que quizás no entienden mucho el porque se dictan materias que a priori parecen ser materias que quedaron ancladas en el tiempo. Es muy normal escuchar expresiones del tipo “¿para que queremos aprender algo que ya no se utiliza más?” entre otras. Pero lo que me impresionó de este artículo es que en España, donde sin lugar a dudas tienen un conocimiento en Tipografía bastante mas desarrollado que aquí en Uruguay, se estén cuestionando y/o discutiendo acerca de si deben tener letterpress en sus carreras de grado. Y por si eso fuera poco, ese cuestionamiento viene de un profesional/docente lo cual me llamó más la atención. Al igual que la postura de quien escribe este artículo, el mayor de mis respetos para Enric Jardi quien es alguien al cual hay que prestarle atención porque sin lugar a dudas, aprenderemos mucho de él si lo hacemos.

    Volviendo un poco al tema en cuestión me gustaría contar un poco la realidad que vivimos aquí como estudiantes y como docentes. Nuestro módulo de letterpress no es dictado con tipos móviles de plomo ni madera ni mucho menos. Tampoco contamos con una prensa. Desconozco el número de personas que tienen en el país entero una prensa y un juego de tipos móviles a disposición, pero sé que ese número no es muy grande y me animo a arriesgar que los podemos contar con los dedos de una sola mano. Nuestro módulo de letterpress es realizado con tipos móviles confeccionados con cartón y ni siquiera es posible llegar a crear un abecedario e investigar palabras. Simplemente nos dedicamos a confeccionar cada alumno una letra e imprimirla con un rodillo de caucho o hasta una botella de vidrio y luego investigar digitalmente los resultados de esta técnica fingiendo, o simulando, que estamos trabajando con tipos móviles reales y que por lo tanto las letras no se pueden superponer en una misma tinta. ¿Porque pasa esto? por recursos, por no tener el acceso, ni el espacio, ni la capacidad física en cuanto a infraestructura y presupuesto para poder pensar en una prensa y un juego de tipos móviles reales.
    Es por esto que me sentí muy identificado y estoy muy alineado con el pensamiento Jesús, quien escribe este post. Porque con esa simple y precaria experiencia que tuve con los tipos móviles de cartón y el rodillo de caucho, pude sentir esa motivación de la que habla Jesús. Pude sentir que el limite de recursos es un total disparador para la cabeza y la mente. Porque antes de diseñar debemos pensar y hoy día el tener tantos recursos disponibles a mano se está pensando muy poco antes de ponernos manos a la obra.

    Así que si le hacen caso a Enric y tienen una prensa y un juego de tipo móviles que ya no utilicen donadlo a nuestra universidad, que sin lugar a dudas lo vamos a utilizar y mucho y les estaremos eternamente agradecidos. Aún nos queda mucho por aprender de lo que ustedes ya vienen experimentando hace décadas. Y si deciden seguir dictando letterpress muchos alumnos de ustedes les estarán agradecidos también.

    Les dejo el link a la carrera:
    http://www.farq.edu.uy/ldcv/informacion-general/

    Gracias por compartir experiencias. Un saludo desde Uruguay.
    Marcelo

  • sbi net banking comentó el 21 enero 2017 a las 9:13 :

    “The perfect computer has been developed. You just feed in your problems and they never come out again.”sbi net

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