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Desde hace poco más de treinta años, adquirir
una fuente tipográfica era algo reservado a las grandes agencias de publicidad
o a los diseñadores gráficos de renombre. De hecho, ellos eran los
únicos que podían comprarlas. Tener la Univers o la Franklin Gothic
en el estudio, suponía un desembolso aproximado de unos 3000Þ (500.000
pesetas de las de antes), así que para poder obtenerlas significaba que
debía haber un buen cliente o un buen proyecto detrás. La ITC (International
Typeface Corporation) fundada hacia 1970 por los diseñadores Herb Lubalin
y Aaron Burns, o Bitstream, creada por Matthew Carter en 1981 juntamente con otros
colegas procedentes de Linotype, fueron durante casi 20 años las abanderadas
en el campo "obligando" ,literalmente hablando, a los profesionales
gráficos a pasar por sus fundiciones si querían tener los derechos
de algunas de ellas.
Más recientemente,
con la aparición del ordenador personal, un gran número de diseñadores
gráficos se atrevió a generar fuentes propias. El diseñador
berlinés Erik Spiekermann se encargó de buscar a los mejores y crear
hacia 1989 FontShop, la primera fundición digital tipográfica encargada
de distribuir fuentes alrededor del mundo. De aquí surgieron los nombres
más conocidos de la actualidad (Just Van Rossum, Martin Majoor, Luc(as)
de Groot, Max Kisman y un larguísimo etcétera. En el otro lado del
globo, la abanderada en la creación de fuentes digitales fue Zuzana Licko,
que con su marido, Rudy Vanderlans crearon la revista (hoy casi de culto para
los diseñadores gráficos) Emigré y la usaron como rampa de
despegue para la presentación de las creaciones digitales de Licko. A partir
de aquí, el nombre de diseñadores de fuentes tipográficas
se multiplica de forma frenética, hasta llegar a un punto en que actualmente
resulta un poco complicado de nombrarlas a todas. Lo que sí es cierto,
es que adquirir una tipo ahora no significa, ni mucho menos, un desembolso económico
elevado ya que esta diversidad de oferta también ha provocado una competición
de precios. En esta serie de artículos , hemos tratado de seleccionar a
las mejores fundiciones tipográficas digitales independientes y que de
alguna manera han contribuido a la historia de la tipografía, tanto por
su propuesta visual como por sus diseños de fuentes. Esperemos
que sea de vuestro agrado.
T - 26
Carlos
Segura nace en Santiago (Cuba), pero hacia 1965 se traslada a Estados Unidos.
Crece en Miami y a la edad de 12 años su gran afición por la música
le hace que se una a la banda local Clockwork (especializada en Jazz, latino y
disco). Originariamente entra como roadie (mozo de carga), pero con el tiempo
se le acaba designando otra tarea, pasando a realizar la promoción gráfica
de la banda (flyers, posters, etc). Así continúa hasta finales de
los 70, donde incluso en algunas ocasiones participa como batería eventual
del grupo. Una vez fuera de la banda decide buscar otro trabajo. Empezando en
cosas tan diversas como hinchando globos de gas o vendiendo zapatos de señora,
se da cuenta de que reuniendo en un book todos sus trabajos gráficos realizados
a lo largo de casi 8 años para Clockwork podría intentar pasarse
por alguna agencia de publicidad. Su primer gran trabajo será como director
de arte en la agencia Blackburn en Nueva Orleans y según sus propias palabras:
"La mayoría de gente entraba en una gran agencia como chico para todo,
pero a mi me metieron en una habitación y me dejaron hacer lo que me vino
en gana; fué excitante y aterrador al mismo tiempo, pero luego, gané
más premios en un año de los que he ganado jamás". A
partir de ahí su carrera profesional fue en un vertiginoso aumento. Durante
casi dos décadas, trabajó para las agencias de publicidad más
reputadas de América; Marsteller, Foote Cone & Belding, Young &
Rubicam, Ketchum, DDB Needham o BBDO. Así hasta los años noventa,
donde quizá no estando totalmente feliz, creativamente hablando, decide
fundar Segura Inc., su própio estudio de diseño, el cual define
como: "un espacio donde realizar buen diseño dentro del mundo comercial".
En poco menos de 3 años su cartera de clientes es ya impresionante: Karl
Lagerfeld, MTV, Nike, Pepsi, Budweiser, Harley Davidson, Kodak, Marlboro, Citybank
o Hugo Boss sólo para citar a algunos. A finales de 1994, Segura recibe
en el estudio el proyecto de realizar la campaña gráfica del The
Merchandise Mart en Chicago, una especie de feria anual del mercado. El proyecto
incluía una fuente hecha a medida a la que llamó Neo. Sorprendentemente,
esta campaña comercial obtuvo un gran reconocimiento en la prensa de diseño
y muy pronto una gran cantidad de diseñadores gráficos llamó
al estudio de Carlos Segura para preguntar si la fuente estaba en venta. Esta
razón y el hecho de que el estudio creía que no existía ninguna
empresa de fuentes digitales donde el diseñador encontrara proyectos "experimentales"
o tipografías "únicas", motivó la creación
de T-26. T-26 deriva su nombre de "T"
de tipografía y 26 del número de letras del alfabeto latino-occidental,
y siendo totalmente conscientes de la gran cantidad de fundiciones tipográficas
existentes, el estudio debía buscar una "razón de ser"
en el mundo gráfico, para no ser una más en el mercado. Así
pués, el proyecto se asentó en cuatro puntos principales:
1-Descuentos
a los estudiantes. T-26 entiende que el pirateo de fuentes en las escuelas
de diseño es una realidad,por lo cual realiza un 40% de rebaja en todos
sus productos para todos los alumnos que estudien a jornada completa (todo el
día en el centro escolar).
2- Expansión
en el uso de las licencias. Normalmente cuando se adquiere una fuente digital,
ésta se permite utilizar tan solo en una unidad CPU, o sea, en un solo
ordenador. T-26 alarga las licencias de las fuentes a un total de 10 CPUÕs por
el mismo precio.
3- Contribuciones y donaciones.
T-26 desarrolla y diseña colecciones de fuentes, el beneficio de las cuales
se dona íntegramente a asociaciones benéficas, asimismo colabora
en la creación de fondos específicos educacionales para las escuelas
de arte, donando parte de su material gráfico.
4-
Apertura de puertas a nuevos diseñadores. Una de las bazas más
importantes de la empresa está en apostar por jóvenes tipógrafos,
aceptando proyectos de todo el mundo y considerándolos como serios candidatos
a formar parte del catálogo, de hecho los componentes originales de T-26
realizan una reunión semanal, donde se expone todo el material tipográfico
llegado de todas partes y se hace una criba seleccionando tres o cuatro ideas
que, modificándolas según el criterio del estudio, llegarán
a formar parte de la fundición digital. Con
esta filosofía, T-26 ha conseguido reunir actualmente a más de 100
diseñadores, y ha almacenado unas 600 fuentes. Todas ellas a la venta.
Pero lo más importante, es la comercialización o el "Márketing"
que el estudio de Carlos Segura ha generado alrededor de T-26. Casi semanalmente,
se distribuye todo tipo de material gráfico o a través de la web,
para promocionar sus nuevas adquisiciones. Desde los típicos "booklets"
(folletos), pasando por tarjetones, adhesivos, periódicos, camisetas, flyers,
posters y así hasta un sinfín de productos. Una de sus más
recientes ideas, consiste en enviar vía mail a sus clientes habituales,
pequeños vídeos en formato Quicktime con presentaciones de un minuto
de sus nuevas creaciones digitales. La trayectoria de premios recibidos por T-26
en el mundo del diseño es casi interminable y su reconocimiento es mundial.
En Japón, Carlos Segura es tratado como si fuera una estrella de rock,
(curiósamente, lo que él siempre deseó ser) y según
sus propias palabras: "Mucha gente cree que somos más grandes de lo
que realmente aparentamos ser, Àsabes que en el estudio somos un total de 11 personas
incluyendo a mi mujer y a mi perro?". Un
lugar bastante interesante para visitar es su página web, donde existe
una gran cantidad de información para uso y disfrute de todos, desde la
presentación casi diaria de nuevas fuentes, hasta animaciones, videos,
posters, ilustraciones tipográficas y todo tipo de productos de márketing
de este astuto diseñador cubano. Actualmente, Carlos Segura, además
de seguir adelante con su ingente cartera de clientes y de no parar de recibir
menciones por su proyecto de la fundición digital T-26, acaba de arrancar
con dos proyectos nuevos: Thickface Records, una pequeña productora
de música alternativa, y 5inch, una curiosa y original empresa de
venta por correo de cdÕs vírgenes, con las carátulas diseñadas
por su equipo de estudio. Marc Salinas Podreis
encontrar más información en: www.segura-inc.com www.t26.com www.thickface.com www.5inch.com 
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