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diseñado para la American Broadcasting Company | 
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de la revista Direction | 
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para el Minute Man National Historical Park. 1974 | 
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de la Memoria anual de Cummins. 1976 | 
| | Portada
de catálogo de exhibición para el Art Institute of Chicago. 1949 |
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Recordado por uno de sus empleados como el hombre de "peor
genio en el mundo", Rand tal vez hoy goce de fama de reaccionario o lo que
es peor, de viejo gruñón siempre hostil a las nuevas tendencias
y conceptos de diseño. Pero hablar de Rand en esos términos es algo
sumamente injusto. Paul Rand fue, para su época, un revolucionario. Gracias
a su trabajo y a su férreo impulso transformó la naturaleza del
diseño de su país, Estados Unidos, de simple oficio a verdadera
profesión. Acercando las ideas más radicales del constructivismo
ruso, el De Stijl y la Bauhaus, se convirtió así en un fuerte defensor
del modernismo. En palabras del diseñador gráfico Louis Danziger:
"el modernismo era una fe, una religión, una misión, la
cual se nos fue encomendada con pasión y ardor. Paul fue nuestro líder
e inspiración".
Paul Rand
murió en octubre del 96, a los 82 años, y con más de 60 años
de carrera. Rand vivió muchos momentos trascendentes de la historia del
siglo y numerosos capítulos de la historia del diseño. Desde 1932,
cuando apenas era un adolescente, su trabajo ya mostraba una fuerza expresiva
e innovadora que no pasó desapercibida. Y a principios de los cuarenta
su trabajo había influenciado profundamente la práctica del diseño
en las áreas de packing, diseño editorial y diseño de avisos
en su país. La influencia de las vanguardias europeas en su trabajo cambió
el arte comercial norteamericano, tiñendo los principios formales del viejo
continente con la gracia y el humor nativo. A
los 32 años escribió Reflexiones sobre el diseño, la biblia
de la moderna práctica de la profesión, que en ese momento llegó
para reemplazar a viejos libros técnicos de bolsillo con nuevos conceptos
de forma y contenido. Es que si de algo no se le puede acusar a Rand es de no
ser fiel a una postura. Entrenado en el arte comercial de la ciudad de Nueva York,
comprendió sumamente rápido lo que necesitaba el mercado, brindando
soluciones más adecuadas que las que ofrecía la estética
estándar totalmente antifuncional que se utilizaba en ese momento. Sus
tempranas influencias estuvieron en las vanguardias del arte y la arquitectura,
Paul Klee, El Lissitzky, Le Corbusier (adheriéndose al dictado de éste
"... ser moderno no es una moda, es un estado..."). Rand nació
como Paul Rosenbaum en Bownsville, Brooklyn en 1914, en el seno de una familia
judía ortodoxa extremadamente religiosa. Su ley, curiosamente, prohibía
la recreación de imágenes. Rand hizo caso omiso a esa regla y ya
a la edad de 3 años se sintió atrapado por las tiras cómicas,
principalmente por el "Krazy Kat" de George Herrimann. Su
pasión por las formas y los colores le siguió acompañando
en la escuela: Rand era el encargado de pintar los carteles de los eventos escolares,
responsabilidad que lo excusaba de asistir a clases "no tan interesantes"
como gimnasia, matemáticas o inglés. Muy pronto el Sr. Rosenbaum
entendió la fuerte vocación de su hijo y dejando de lado las leyes
religiosas argumentó que el arte no era un modo de ganarse la vida. Pero
al final Rand se salió con la suya, y a regañadientes su padre pagó
los 25 dólares necesarios para que el joven Paul entrara en las clases
nocturnas del Instituto Pratt. Pronto Rand
se sintió insatisfecho, particularmente con los profesores del instituto
que ignoraban la obra de Matisse, Gris y Picasso. Fue en la habitación
313 de la Biblioteca Pública de Nueva York donde el joven Rand dio rienda
suelta a sus ansias de aprender, educándose a sí mismo, explorando
en los libros de arte. Muchas veces responsabilizó a la revista de gráfica
alemana Gebrausgraphik y a Commercial Art (su contraparte británica) por
introducirlo al trabajo de A.M. Cassandre, Lázsló
Moholy-Nagy y la Bauhaus.
Ya en el 35 era free lance para la Glass-Pecker
Magazine, en el 36 se le encargó un número especial de la revista
de modas masculina Appareal Arts publicada por la Editora Esquire-Coronet. Dado
el éxito de su trabajo se le ofreció la dirección artística
de la Esquire-Coronet New York. En el 38 con sólo 24 años fue catalogado
por pm (la revista gráfica del momento) como la mayor influencia en el
diseño americano; fue seleccionado de una larga lista de veteranos, incluidos
algunos renombrados emigrantes europeos. Elogiado por su trabajo en el campo editorial,
y en el diseño de avisos, sus composiciones asimétricas y sus montajes
fotográficos crearon una verdadera revolución. Ese
mismo año se le ofreció el diseño de las tapas de Direction,
una revista con marcado perfil anti-fascista. No había dinero pero sí
absoluta libertad creativa y, eventualmente, algún original de Le Corbusier.
Las tapas de Direction fueron producidas del 38 al 41 imponiendo nuevas pautas
estéticas y de elaboración en el medio. La primera tapa, que simbolizaba
la ocupación nazi-alemana en Checoslovaquia, era un trozo del mapa checo
fotografiado sobre un papel blanco. Este proyectaba sombra logrando un efecto
tridimensional. Dos barras intersectadas, rasgando el mapa, sugieren los límites
de la anexión alemana. Describiendo la tapa, Rand dijo: "hay una gran
diferencia entre diseño abstracto sin contenido y diseño abstracto
con contenido. Se puede ser un gran manipulador de la forma, pero si la solución
no es la más apta, no tiene sentido". En
el número de la navidad del 40 un alambre de púas cruza la tapa
como si fuera una cinta de regalo, un ácido comentario a la Europa ocupada
por los nazis. Rand usó su propia cámara para sacar las fotos y
las letras eran de su propia escritura. Ese estilo de ejecución hace que
aún hoy las tapas de Direction se vean tan frescas como cuando fueron publicadas
50 años atrás. Sin lugar a dudas
su trabajo para Direction fue un mojón en la carrera de Rand, desarrollándose
como un innovador artista/diseñador. Fue Lázsló Moholy-Nagy
que en el 43 en un artículo de la revista ad se refirió a Rand y
al diseño americano: "... Cuando vine a este país me vi enormemente
sorprendido de encontrar a los europeos con cierto renombre, más americanos
que los americanos. Encuentro que la imaginación ha ido demasiado lejos.
Es verdad que este progreso tecnológico se ha desarrollado en el altísimo
nivel de este país. Pero los americanos no se encuentran muy interesados
acerca de esto. Ellos crearon esta avanzada civilización por instinto,
introduciendo inventos tras inventos en la rutina diaria. Como sea, ellos no adhirieron
ninguna filosofía a eso, como hicimos nosotros en Europa. En los americanos
está muy arraigada la nostalgia de permanecer tendiente al "buen y viejo"
diseño tradicional. Esto fue una extraña experiencia para mí.
Sentí que el esfuerzo que hacemos en Europa para vivir a la altura del
estatus contemporáneo de los americanos no tiene una base. Me tomó
un largo tiempo entender la permanencia victoriana, la imitación a la arquitectura
colonial o la publicidad pasada de moda. Afortunadamente apareció una nueva
generación con un potencial y una disciplina más acorde con la que
los europeos imaginamos para los americanos. En medio de toda esa nueva generación
me parece que Paul Rand es uno de los más capaces. Es un pintor, conferencista,
diseñador industrial y artista publicitario que plasma su conocimiento
y su creatividad. Es un idealista y un realista que usa el lenguaje de un poeta
y un hombre de negocios. Piensa en términos de necesidad y función..." En
1941 William Weintrub, un socio de Esquire-Coronet deja esa compañía
y comienza una agencia de publicidad. Rand es contratado para encargarse de la
dirección artística. En un año enroló a un numeroso
personal, pero según lo que admitiría, raramente delegó trabajo,
prefiere virtualmente diseñar todo él mismo. Rand procedió
a modernizar el campo del diseño comercial. Antes de 1940 muy pocos avisos
en Estados Unidos estaban realmente diseñados: en la mayoría de
los casos eran compuestos por los mismos imprenteros o bocetados toscamente por
los redactores. Rand creía que la diagramación del aviso era un
problema de diseño que requería soluciones inteligentes. Ante la
consternación de los redactores, sintió gran placer en desechar
esos bocetos, particularmente los que llamaba " realmente miserables".
En realidad nunca mostró demasiada paciencia en esa clase de asuntos y
no dudó en ser realmente rudo, pero como explicaba: "no voy a dejar
que me traten como un imprentero de Pitkin Avenue". Fue
Rand quien influenció a sus colegas para empezar a desarrollar "equipos
creativos" que emparejaron a redactores y directores de arte. En un artículo
escrito en 1946 titulado "El rol del diseñador" Rand ofreció
esta definición: "El diseñador no encara el trabajo específico
con una idea preconcebida, su idea es el resultado de apreciaciones subjetivas
y objetivas, y el diseño es un producto de la idea. Para llevar a cabo
una solución honesta y efectiva necesariamente deberá pasar a través
de cierta clase de procesos mentales. De manera consciente o no, el diseñador
analiza, interpreta, traslada, improvisa nuevas técnicas y combinaciones.
Coordina e integra su material debiendo replantear su problema en términos
de ideas, imágenes y formas. Unifica, simplifica eliminando superficialidades.
Simboliza, extracta del material por asociación y analogía. Intensifica
y refuerza su símbolo con accesorios apropiados que ejecuta con claridad
e interés". A fines de los cuarenta encontramos a Rand ocupado en
codificar las ideas modernistas. Su educación aún estaba lejos de
estar completa. En un meeting en Chicago,
Moholy-Nagy preguntó a Rand si había leído alguna vez alguna
crítica de arte. Cuando Rand le contestó que no, Moholy-Nagy le
respondió: "lástima". Desde ese momento Rand comenzó
a devorar libros de filósofos del arte. Aunque Rand creía que la
experiencia personal era la mejor educación, se transformó también
en un voraz lector. Muchas de las ideas de sus textos, como los principios de
dibujo diseñístico del modernismo europeo, fueron sintetizados en
sus propios y extensos escritos. A mediados de los cincuenta introduce sus clases
en Yale, y en 1956, con su nombramiento como consultor en diseño para IBM,
se afirmó como el representante más firme del diseño moderno.
Como diría el veterano diseñador Lois Danziger: ǃ" totalmente
y sin ayuda, convenció al mundo de los negocios que el diseño es
una herramienta efectiva. Cualquier diseñador de los cincuenta o los sesenta
le debe mucho a Rand, quien por mucho tiempo luchó por hacer posible el
ejercicio de nuestra pofesión". Sus
trabajos en imagen corporativa son muy conocidos: IBM, UPS, ABC, westinghouse,
next y el más reciente USSB (Servicio de Televisión por Satélite)
son reconocidos en todo el mundo. A pesar de las idas y vueltas del diseño
nunca vaciló, nunca cambió su postura o cuestionó la rectitud
de su camino. Durante la ceremonia de su retrospectiva en el Cooper Union en octubre
del 95 se le preguntó si el modernismo había muerto. Rand replicó:
"Yo sigo vivo". Publicado
en el número 2 de la revista Diseñador 

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