PERIODO GÓTICO Los
centros culturales del periodo gótico fueron los numerosos castillos y
monasterios donde las jóvenes generaciones eran entrenadas para ser guerreros
o monjes y donde aprendían a leer y a escribir. Los monjes copiaban meticulosamente
textos antiguos a la mayor gloria de Dios para la posteridad y para distribuirlos
a las nuevas iglesias consagradas. Algunos de sus trabajos fueron encargados por
poderosos señores feudales que utilizaban las habilidades de los monjes
para construir sus bibliotecas privadas acorde con su posición social.
Al margen de los castillos y los monasterios
las incipientes nuevas ciudades iban desarrollando su propia cultura de acuerdo
a otras formas y contenidos. En algunas de ellas se crearon escuelas y el hombre
medieval comenzó a rebelarse en contra de los privilegios de los señores
feudales. Un sentimiento de que una nueva cultura se abría paso comenzó
a cubrir todas las esferas de las artes y los oficios durante el S. XII. El primer
símbolo visual de este nuevo sentimiento tuvo como punto de partida la
arquitectura pero la escritura pronto se vería también afectada
por este deseo de cambio. La letra gótica
presenta unas formas pesadas y condensadas así como con una fuerte modulación
vertical. Poco a poco, los trazos ascendentes y descendentes fueron acortándose
haciéndose cada vez menos legible. Después de la completa aceptación
de la escritura gótica en el S. XIII en el S. XIV se introdujeron transformaciones
formales que anticipaban una mayor riqueza de las formas de escritura.

RENACIMIENTO El mundo
del renacimiento, en sus esferas espirituales y artísticas, estaba firmemente
asentando en torno a los ideales clásicos de la antigua Roma y Grecia.
Los humanistas prepararon el camino para las nuevas ideas, que encontraron acomodo
en las Universidades que fueron fundadas. Se descubrieron nuevos países
y la evolución de la tecnología presagiaba una era nueva.
La
invención técnica más revolucionaria fue la prensa manual
para tipos movibles inventada por Johannes Gutenberg en 1450. La Biblia de 42
líneas fue completada en el 1455. El arte de la imprenta se extendió
rápidamente; alrededor de 1500 había unas 1100 imprentas en Europa.
Un nuevo período en el desarrollo de la escritura había comenzado.
En su Biblia Gutenberg utilizó un
tipo que imitaba la escritura manual de la época en Alemania. En la parte
sur de Europa predominaba un estilo de escritura manual llamado humanista que
se basaba en las mayúsculas inscripcionales romanas y las grafias de la
minúscula carolingia. Esta letra fue el modelo para los impresores italianos
que desarrollaron sus tipos a partir de ella y que cristalizó en el primer
tipo romano que apareció en 1465. A este primer diseño le siguieron
otros más refinados como el de Nicolas
Jenson y el de Aldus Manutius.
Más tarde entre 1530 y 1550 Claude
Garamond creó en París su propio tipo basado en
las romanas venecianas que pasó a ser la "joya de la
corona" del estilo antiguo. Sobre el 1600 los tipos venecianos
eran los más utilizados como fuente de libro en Europa y
en la actualidad su uso está ampliamente extendido en todo
tipo de trabajos por su armoniosa estructura que les dota de una
gran legibilidad.


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