FUTURISMO Con
el comienzo del siglo escritores, pintores, diseñadores y tipógrafos
se aventuran en la búsqueda de nuevos modos de expresión. El futurismo
fue uno de los primeros movimientos que supuso una ruptura frontal con las formas
tradicionales. Los increíbles avances tecnológicos de la época
llevan a los futuristas a mitificar a la máquina y a convertir a la velocidad
en su religión. Como líder indiscutible de este movimiento podemos
destacar a Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944). Los
diseñadores intentan capturar la energía de la velocidad con arcos
dinámicos y superestructuras en la página. Los textos se reparten
por la página a modo de collage y forman formas constructivas, el método
estándar de lectura desde hace siglos es cuestionado en muchos trabajos
de los futuristas. Otro rasgo definitorio de este periodo es que el tipo y las
letras se convierten en elementos autónomos de diseño empleados
de forma libre, se acude al fuerte contraste de formas y tamaños y el uso
de la línea diagonal con el texto y la repetición secuencial del
mismo hace surgir una tipografía de símbolos verbales. En
esta era de la velocidad nadie está interesado en el desarrollo de un alfabeto
destinado al uso corriente, son los tipos ya existentes los que sirven para cualquier
propósito reduciéndolos, cortándolos y modificándolos,
sirviéndose para este fin de tipos romanos, sans serif o slab serif. Los
futuristas rusos si bien tuvieron una vida efímera, si que sirvieron para
que a partir de ellos nacieran otros movimientos que llevaron la exploración
de la tipografía a nuevos límites. Destacar por ejemplo el impacto
que las pinturas geométricas de Kasimir Malevich tuvieron sobre El Lissitsky.
También corresponde a esta época el libro de Vladimir Maiakovsky
"Una Tragedia" que diseñado por Vladimir y David Burliuk hacía
un uso sorprendente de los espacios en blanco con fuertes contrastes de tipos
de letra, dirección y tamaño todo ello dirigido a crear un impacto
emocional en el lector y que puede ser considerada un antecedente directo del
diseño posterior a la Revolución rusa.

DADAISMO Dadá
fue un movimiento literario y plástico fundado en Zurich en 1915 y que
se expandió rápidamente al resto de Europa. Comenzó como
un movimiento anarquista de oposición a los valores sociales imperantes
y al absurdo de la Primera Guerra Mundial. La tipografía dadá era
totalmente inutilizable con fines de información y publicidad pero la libertad
de formas que tenía es todavía muy estimulante como experimento
individual de diseño.
Las
letras se juntan y se repelen formando formas caprichosas y líneas interrumpidas,
conjugadas con fuertes contrastes de tamaño y grosor y llegando a ser en
algunos casos elementos ilustrativos de la composición, formas pictóricas
que se entremezclan con las mismas y en todo caso un fuerte dinamismo visual.
Ninguna otra innovación artística del S. XX fue tan duramente criticada
como el dadaismo por opositores políticos y grupos sociales. 

EXPRESIONISMO El
expresionismo surgió como una corriente artística que buscaba la
expresión de los sentimientos y las emociones del autor, más que
la representación de la realidad objetiva. El movimiento expresionista
apareció en los últimos años del siglo XIX y primeros del
XX como reacción frente a los modelos que habían prevalecido en
Europa desde el renacimiento, particularmente en las anquilosadas academias de
Bellas Artes.
El artista expresionista
trató de representar la experiencia emocional en su forma más completa,
sin preocuparse de la realidad externa sino de su naturaleza interna y de las
emociones que despierta en el observador. Para lograrlo, los temas se exageran
y se distorsionan con el fin de intensificar la comunicación artística.
En el campo de la publicidad comercial el expresionismo gozó de pocas oportunidades
para aplicar sus principios, sin embargo en libros, revistas o posters y en pequeñas
ediciones para bibliófilos y en los panfletos políticos extremistas
si se produjeron interesantes ejemplos con innovadores resultados.
Desde un punto de vista formal la utilización de los distintos alfabetos
no pasa de tener un objetivo informativo y universal pero reflejando el sentido
individual dañado por la industrialización y los políticos.
Si bien el expresionismo produjo resultados destacados durante un breve periodo,
hasta hoy son visibles sus huellas. Se reconoce y valora el intento de crear una
expresión personal sin consideración a las reglas del estilo dominante.
Trabajando la piedra de litografía o la madera los artistas se encontraban
en disposición de dar forma a sus ideas. Los artistas expresionistas pronto
integraron los productos de esos experimentos tipográficos en su repertorio.
El individualismo fue la fuerza por una parte pero la debilidad por otra pues
las repeticiones y la no transmitibilidad a todas las áreas del diseño
limitaron las posibilidades e impidieron que pudiera surgir un movimiento renovador
amplio.


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