estas en: Portada/Historia /La Compañía de Mercaderes de Libros de la Corte (III)
 

«La formación de la Compañía y su programa de actividades vinieron a confirmar el éxito de la política proteccionista impuesta por el Juez de Imprentas Juan Curiel y constituye, al mismo tiempo, el punto de partida de la recuperación de la librería y de la imprenta que vivirá España durante el reinado de Carlos III.»

 

Historia
La Compañía de Mercaderes de Libros de la Corte




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

La Compañía de Mercaderes y sus actividades

Esta asociación de mercaderes de libros establecida en la Corte va a nacer con un especial cometido: costear, hacer imprimir y vender en sus tiendas impresos, cuyos méritos y utilidad, ya demostrados a través de las sucesivas ediciones, pudiesen reportar beneficios sin excesivos riesgos. La "Advertencia al que leyere" de una de esas ediciones costeadas por los libreros no deja duda sobre este particular al señalar que:

"El mérito, y utilidad de esta Obra tienen la recomendación, que le han dado el
aprecio de los Sabios, y la repeticion de sus ediciones, para satisfacer el deseo, y curiosidad de todos. Nada muestra mas esta verdad, que la falta, que yà se experimentaba de exemplares, sin embargo de que los han multiplicado modernamente las Prensas extrangeras, cuyos defectos, por la falta de un perfecto conocimiento de nuestro Idioma, no han contenido el ansia del Público para buscarlos, y adquirirlos. Todo esto ha empeñado à la nueva Compañía, establecida en esta Corte, à presentar una Edicion nueva, en que purgados los errores de las demàs, se vea tambien, que la Imprenta Española no cede à las extranjeras, ni en la hermosura del papel, ni en la limpieza del carácter, ni en la correcta puntuacion, y Orthographìa (...) El Lector se pondrà en estado de juzgar, si es cierto lo dicho, solo con la primera vista que dè à esta Obra; y reconocerà el buen deseo de la Compañía, que procurarà continuar en otras, si mereciere la aceptacion del Público"13.

Según esta explícita declaración la impresión en España de ediciones de éxito, que en otro tiempo habían llevado a cabo las prensas extranjeras, se convertía -señalan los propios libreros- en la meta a alcanzar en beneficio de la imprenta española y del público. Eran los mismos libreros que, antes del establecimiento de las medidas de Curiel, no habían encontrado falta alguna en las numerosas ediciones que tradicionalmente importaban y vendían en sus tiendas. Sorprendentemente, ahora los vemos comprometidos en una empresa que pocos años antes les había parecido injusta e innecesaria. Entre esos libros útiles que impresos en el exterior habían tenido una excelente venta en el país, pero cuyos ejemplares ya escaseaban, se encontraban: el exitoso Compendio de la Historia de España del jesuita francés Duchesne que, traducido por el Padre Isla, había sido impreso en 1754 en Amberes por los hermanos Cramer; la Praxis Eclesiastica de Suárez de Paz editada en Ginebra y, posteriormente, en Lyon y la Política para corregidores costeada por los Tournes en Amberes en 1750. Todos ellos fueron nuevamente impresos en Madrid y costeados por los Mercaderes de Libros de la Corte.

Pero, la actividad editora de esta nueva Compañía no va a quedar ceñida a libros de interés impresos en talleres europeos sino, también, a otros de gran popularidad y venta segura que, tradicionalmente, habían visto la luz en ciudades españolas como Madrid o Barcelona. Es el caso de las obras, Praxis Eclesiástica para secretarios de prelados, Luz de verdades catholicas o el Año Virgíneo de Dolz del Castellar. Además, guiados por su afán editor la Compañía costeará, incluso, alguna primera edición. Sirva como ejemplo la impresión en 1761 del Arte de canto-llano y órgano de Romero de Avila. Doce títulos he podido localizar editados por esta asociación de libreros madrileños, si bien presumiblemente su número fue mayor 14. Libros de contenido histórico, religioso, musical y textos clásicos integran este conjunto dado a la imprenta ente 1758 y 1763.

Por otra parte, el éxito en el despacho de estas ediciones motivará la posterior reedición de algunas de ellas a lo largo de esos cinco años15. Ante lo ya expuesto, parece claro, que el primer paso a acometer por los socios de la Compañía en su nueva actividad editora, debió ser seleccionar aquellos títulos que consideraban más adecuados, para pasar a continuación a resolver la cuestión de la licencia de impresión. Los preliminares de las obras consultadas nos informan sobre esta cuestión y, a través de ellos, he podido observar hasta tres circunstancias distintas. Normalmente, tras la solicitud de la licencia, el Consejo de Castilla la concede directamente a la Compañía para que ésta pueda imprimir o, en su caso, reimprimir el libro por una vez. A veces, ocurre que la licencia es pedida no por la corporación sino por uno de sus socios, de manera particular, y otorgada a él por la autoridad competente. Por último, en otras ocasiones, la licencia del Consejo es solicitada y concedida al autor y no a los libreros quienes se limitan tan sólo a costear la edición. Esta última modalidad se produce cuando el libro se imprime por vez primera y, por supuesto, en vida de su autor.

A este respecto es interesante reseñar que no siempre los derechos del autor sobre la impresión de su obra fueron respetados por estos editores, en un momento en que todavía las leyes de imprenta no sancionaban de modo expreso esta actitud 16. Así, el Compendio de Historia de España traducido por el Padre Isla, no será su traductor, aún vivo, quien solicite su reimpresión al Consejo. Este pequeño compendio histórico había visto la luz en Amberes en 1754 y, cuando se decide su reimpresión en España, la Compañía ni siquiera solicitará su parecer al Jesuita. A través de la correspondencia de Isla sabemos que éste sólo recibió a cambio de aquella reimpresión doce ejemplares, a modo de obsequio, y que no hubo una petición previa o solicitud de permiso para llevar a cabo su reedición 17.

Ahora bien, el hecho de que la propia Compañía como tal entidad solicitara licencias de impresión no significa que cada uno de los socios mercaderes dejara de desempeñar esta actividad de modo privado o particular y de manera simultánea. Por tanto, durante aquellos cinco años, editores como Bustamante, Mena, Correa y otros asociados seguirán sin interrupción costeando impresiones por su cuenta con independencia de sus compromisos con la Compañía. En cualquier caso, una vez solventados los trámites legales había que efectuar la impresión pues, como ya se ha dicho, editar, hacer imprimir y vender en sus tiendas eran las metas que se habían trazado. Ya hemos hecho referencia a algunos de los libros que fueron seleccionados, conviene ahora detenernos en los talleres de impresión donde se elaboraron tales impresos. Aunque el número de obras localizadas no asciende nada más que a 15, contando también las reediciones, creo que es un conjunto lo suficientemente significativo para nuestro propósito. Son tan sólo dos los impresores que figuran en los pies de imprenta de estas ediciones: José García Lanza y Joaquín Ibarra.

Ambos artífices pertenecieron a la Compañía de Mercaderes; el primero desde 1758 y el segundo, a partir del año siguiente. Sin embargo, curiosamente, el taller elegido, casi en exclusiva, por los editores fue el de Ibarra, incluso cuando el impresor aún no formaba parte de ese colectivo. El primer producto editorial que he localizado data de 1758 y, en aquella fecha, Joaquín Ibarra no aparece en el listado publicitario. Pese a esta circunstancia es él quien lleva a cabo la impresión de la obra. A ésta le sigue un volumen de textos de Ovidio18, impreso en el taller de García Lanza, pero el resto de la producción editorial que he podido consultar, está realizada por Ibarra en su oficina de la calle de las Urosas 19.

Esta indudable predilección por el tipógrafo aragonés, desde los inicios de la Compañía, podría explicar la pronta incorporación a la misma del impresor en 1759 y su permanencia en ella hasta 1763. Durante aquellos años la imprenta de Ibarra, había superado las dificultades del proceso abierto por el Juez de Imprentas en 1756 contra el impresor y el tesorero de la Hermandad de San Jerónimo, Sebastián de Araujo. Como ya dio a conocer González Palencia, la inspección de las imprentas dispuesta por Curiel -por Auto de 23 de febrero de 1756- había detectado en la de Ibarra la impresión de un Catón cristiano sin las licencias exigidas y el impresor, que fue embargado y sometido a interrogatorio y carcelería, vivió meses de zozobra con quebranto grande de su negocio 20. Pero, tres años más tarde, el que llegara a ser uno de los grandes artífices de la imprenta española, había diversificado sus actividades hacia la edición y el comercio de libros gracias a su participación en aquella empresa. Al mismo tiempo, comienza a consolidarse como uno de los más solicitados impresores de la Corte.

Finalizada ya la impresión y cumplimentados los trámites de corrección y tasa, llegaba el momento de comercializar los impresos. Nuevamente correspondía a los asociados llevar a cabo esta actividad, dando así salida a la tirada, una vez encuadernados los ejemplares. Desconozco si los libros salían ya encuadernados del taller del impresor o cada socio en su librería realizaba esta tarea con los libros que le habían correspondi do 21. Pero, lo cierto es que los ejemplares eran puestos a la venta en las tiendas de los libreros que integraban la Compañía. Con este último paso, los socios daban término a la actividad comercial que se habían propuesto.

Sería interesante poder constatar la naturaleza jurídica de aquella empresa. La falta de datos sobre ella y la inexistencia de unos posibles estatutos para su regulación y gobierno impiden un análisis más profundo de esta sociedad que, en 1763, cedería su lugar a la Real Compañía de Impresores y Libreros de Madrid creada en julio de aquel año. Esta falta de información impide, por tanto, averiguar que tipo de asociación constituyeron los mercaderes madrileños. En opinión de R. Franch 22, por aquellos años comienzan a desarrollarse, frente a las características compañías "generales" y "comanditarias", las modernas compañías "por acciones", donde se encuentran ya los rasgos jurídicos propios de las futuras empresas capitalistas. Es el tipo de asociación comercial puesta en marcha en 1759, por la Compañía de Impresores y Libreros de Valencia a la que seguirá, cuatro años después, la Real Compañía de la Corte. Estas dos compañías por acciones, abocadas al ámbito librario, representan los ejemplos más tempranos de este tipo de empresas, que, constituidas en la segunda mitad del siglo XVIII, perseguían favorecer los diferentes ramos de la industria nacional frente a los competidores extranjeros.

13 Preliminar de la obra de Castillo de Bobadilla. Politica para corregidores, y señores de vassallos en tiempo de paz, de guerra. T.I. Con privilegio. Madrid: Ibarra, 1759. A costa de la Compañía nuevamente establecida.

14 La consulta del Catálogo del Patrimonio Bibliográfico sólo me ha proporcionado aquellas ediciones que indican en sus portadas los datos del editor. Dado que no siempre la Compañía hace constar su participación en dichas portadas, resulta difícil localizar la totalidad de las obras costeadas por los libreros de la Corte.

15 Luz de Fé y de la Ley... de Barón y Arin fue impreso en 1760 y reeditado en 1763; Sacrosancti et oecumenici Concilii Tridentini sub Pailo III, Julio III .... impreso por la Compañía en 1759 y reeditado en 1761; Compendio de la Historia de España de 1758 será editado nuevamente en 1759 y en 1762. Sobre este último ver el artículo de García Cuadrado, A. La edición española del "Compendio de Historia de España" de Duchesne: una traducción del Padre Isla. Revista General de Información y Documentación, Madrid, Universidad Complutense, 10, 2, 2000, pp. 105-134.

16 Hasta la llegada al trono de Carlos III los derechos de los autores sobre la publicación de sus obras no serán protegidos por las leyes de imprenta. La Real Orden de 22 de marzo de 1763 señala que no se permite conceder privilegio exclusivo a nadie "para imprimir ningun libro, sino al mismo autor que lo haya compuesto". En esta misma línea se sitúa la Real Orden de 20 de octubre de 1764 por la que se determina que los privilegios otorgados a los autores pudiesen pasar a sus herederos. Novísima Recopilación..., Libro VIII, título XVI, ley XXIV y XXV.

17 Monlau, F. Obras completas del Padre José Francisco de Isla, con una noticia de su vida y escritos. Madrid, 1850 (Biblioteca de Autores Españoles), pp. 484-485, carta CLVIII.

18 Pub. Ovidii Nasonis. Fastorum Libri VI. Tristium Libri V. De Ponto Libri IV... Matriti: Ex Typographia Josephi Garcia à Lanza, in Areola Angeli. Anno M.DCCLVIII. A costa de la nueva Compañía de Mercaderes de Libros.

19 El catálogo realizado por Ruiz Lasala, I. Joaquín Ibarra y Marín (1725-1785). Zaragoza, 1968, no recoge las siguientes impresiones realizadas en el taller de Ibarra y costeadas por la Compañía: Compendio de Historia de España de 1758 y 1762, Luz de la Fé y de la Ley... de 1760 y 1763, Sacrosancti et Oecumenici Concilii Tridentini.... de 1761 y la Historia Alexandri Magni de Quinto Curcio de 1760.

20 González Palencia, A. Joaquín Ibarra y el Juzgado de Imprentas. Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, 13, 49, 1944, pp. 5-47. De mismo autor, Eruditos y libreros del siglo XVIII. Estudios histórico-literarios. Madrid, 1948, pp. 313-363.

21 En relación al número de ejemplares entregados a cada socio para su venta, sólo he localizado una ligera referencia en las Reglas (IX) de la Compañía de Impresores y Libreros. Dice así: "...los [libros] que se repartirán entre los accionistas, según cada uno pida, arreglándose á la práctica, que ha tenido la compañía de mercaderes de libros en los que ha impreso hasta aquí...", cit. en Larruga y Boneta, E. Op. cit., p.229.

22 Franch, R. Y Mestre, A. La Compañía de Libreros e Impresores de Valencia: finanzas y cultura en el siglo XVIII. Revista de Historia Moderna, Anales de la Universidad de Alicante, 4, 1984, pp. 25-26.


 

   

 

  

 

[Portada] [Historia] [Tratado] [Trabajo con tipos] [Textos] [Enlaces]
[e-mail] [Los autores]