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Antes de nuestra
época de cajistas digitales, de que tuviéramos el
problema de elegir entre puntos pica, didot o milímetros,
hubo un tiempo en que los impresores se entendían en un lenguaje
aproximado de tamaños que procedía del mismo origen
de la imprenta. Aún hay impresores de toda la vida a los
que les suenan términos como «Breviario»,
«Entredós»
o «Parangona»,
aunque empezara a dejar de usarse en 1765, cuando Fournier le jeune
propuso su sistema de puntos. El rigor y la regularidad lo impusieron
en la primera industria moderna, la del libro, y la terminología
fue perdiendo uso. Sólo se conservó en antiguos libros
profesionales, o en diccionarios exhaustivos. El Espasa
en su edición de 1924 nos da la puntillosa lista de equivalencias
con otras lenguas, y el historiador y teórico de la imprenta
Serra y Oliveres, otra versión
aún más próxima en el tiempo a aquella época,
y quizá por ello más fiable.
En
la lista de nombres observamos ciertas regularidades, como la predominancia del
tema religioso, la abundancia de términos adaptados de otras lenguas o
ciertos nombres tomados de autores: de ellos podemos adivinar la cultura de una
época –el Renacimiento- religiosa, humanista y clasicista. Varias cosas
debemos saber de esta nomenclatura: A
las equivalencias de los tamaños con los sistemas de puntos son aproximadas,
no exactas ni uniformes; B
los nombres podían designar tamaños distintos en cada país; C
no se puede saber a ciencia cierta el tamaño de una letra a partir de un
impreso hecho con ella, por la mengua del papel (se imprimía con el papel
húmedo), y por los interlineados inexactos. En cambio, un mismo tamaño
de letra en un mismo fundidor, aún en clases o familias diferentes de letras,
podía tener el mismo tamaño, porque muy probablemente usara el mismo
molde. Lo que
es cierto, según nos aclara Stanley
Morison en su libro Letterforms, es que
los tamaños de los cuerpos no estaban unificados en Europa ya que uno de
los fallos de los diseños tipográficos franceses del siglo XVI al
ser fundidos por las fundiciones alemanas, era que al ser los tamaños de
los cuerpo alemanes mayores que los franceses las letras no ocupaban todo el cuerpo,
lo que provocaba una mayor necesidad de papel para ser impresos. Los
nombres tienen a menudo su explicación, en general tradicional, perteneciente
a veces a cierta mitología de lo impreso. Breviario,
Misal o Canon eran precisamente
los tamaños a que iban estos impresos religiosos. Parangona,
Lectura, Texto y Glosilla
evocan más las actividades relacionadas con la cultura del libro, especialmente
la impresión, aunque no de un modo tan evidente: ignoramos de qué
modo la Parangona servía para «igualar». Los tamaños
pequeños evocan el meticuloso trabajo joyero de los grabadores de punzones,
cierta arbitrariedad y la permanente influencia de Francia: Diamante,
Perla, Parisiena, Nomparela,
o Nomparell (del francés non
pareille, impar o desigual) y miñona (de mignone, preciosa o «mona»).
Atanasia se refiere al primer libro impreso en
este tamaño, la Vida de san Atanasio. Al mismo tamaño va
el grado San Agustín, con el que fue compuesto
uno de los libros de este santo. Ambas atribuciones son tradicionales. Cícero,
único de los restos de esta nomenclatura que subsiste, porque coincide
con el tamaño de doce puntos tipográficos, una de las bases del
sistema de Fournier, fue el tamaño en que se imprimieron las Epístolas
Familiares de Cicerón (Cicero en latín), en Roma en 1467, por
los impresores alemanes Sweinheim y Pannartz. No
es nuestra intención resucitar viejos usos, en una época que por
suerte no conoce el saturnismo como enfermedad profesional de los tipógrafos,
y en que el propio escritor es de alguna manera el linotipista, seguramente más
para bien que para mal. Sin embargo, el conocimiento de la cultura remota de las
profesiones del libro es la base sólida de cualquier progreso. Nomenclatura
de los tipos de letra según
Antonio Serra y Oliveres
«Manual
de la tipografía española, o sea arte de la imprenta». Madrid
1852 
Por
Ignacio Rómulo Investigador y tipógrafo
y Dimas García
Diseñador gráfico e historiador de la tipografía 
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