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La interpretación
caligráfica de Arrigui: sus tipos
Esta segunda escuela de tipos cancillerescos
están íntimamente relacionados con la ciudad de Roma,
con la cancillería papal y en particular con el trabajo como maestro
calígrafo de Ludovico degli Arrigui
de Vicenza cuyos trabajos como impresor han merecido hasta
ahora poca consideración a pesar de que no solamente realizó algunos
de los más bellos libros impresos en ese periodo sino que fue también
fuente de inspiración para otros conocidos impresores.
El manual de escritura La
Operina di Ludovico Vicentino, da imparare`di scriuere, por
el que Arrigui es más conocido, fue grabado por Ugo da Carpi (el
conocido xilógrafo) e impreso en Roma en el año 1522 (6).
En este manual Arrigui se define a si mismo como scrittore de
breve apostolici –un hecho interesante, ya que todos los tipos
cursivos estaban basados en la escritura cancilleresca de estos
scrittore de brevi - y aquí nos encontramos a uno de ellos
convertido en impresor. Podemos apreciar en el mismo muchas de las
características de los tipos de Arrigui aunque haya sido impreso
a partir de bloques de madera. En
la continuación de este manual, Il modo di temperare le penne
grabado e impreso en Venecia en 1523 aparece una página compuesta
con el nuevo tipo cancilleresco.
Su primera fuente es interesante
por su similitud con la mostrada en los manuales de escritura. Es
una letra estrecha, con una buena forma individual y una ligera
inclinación. Los trazos ascendentes
presentan los terminales en forma de lágrima en lugar de remates
y además de las letras capitales verticales, podemos encontrar,
por primera vez, capitales “rasgueadas”
(9).
El primer libro que aparece,
compuesto con su primera cursiva (8),
en 1524 es Coryciana, (Figura
3) una colección de poemas latinos y los tipos fueron
grabados por el medallista Lautizio
Perugino.
En 1526 Arrigui edita cuatro
libros, junto con otro no datado, que si presentan una novedad importante:
están compuestos con un nuevo tipo más grande que el anterior. Estamos
ante el segundo tipo cancilleresco de Arrigui. (Figura
4)
Se trata de un tipo menos
exuberante que el primero, más sobrio, del que desaparecen las letras
capitales “rasgueadas” y los trazos ascendentes no se curvan sobre
sus cabezas además de terminar con remates. En cualquier caso, sigue
siendo un tipo decorativo ya que sus ascendentes y descendentes
se prolongan más de lo necesario. Quizás, mientras el primer tipo
era más apropiado para composición de lírica, éste segundo se adaptaba
mejor a textos continuos.
Este tipo, fue además el
modelo en el cual se baso el impresor romano Antonio
Blado para su itálica (Figura
5). Algunas de las letras del tipo de Blado difieren del de
Arrigui en pequeños detalles pero en su conjunto son tan semejantes
que se hace difícil considerarlos diseños independientes. (10)
El segundo libro de caligrafía
apareció en Venecia en 1524 y su autor fue Giovanni
Antonio Tagliente, otro maestro calígrafo de la época. La
parte caligráfica del libro, como la de Arrigui, está grabada en
madera pero además presenta cierta cantidad de texto impresa en
una fuente algo más condensada e inclinada que el segundo tipo de
Arrigui. Como contemporáneos que eran es fácil suponer que el trabajo
de Arrigui fuera conocido por Tagliente y viceversa.
Hay que señalar también
un tipo cursivo que aparece en varios de los libros impresos por
el impresor milanés Giovanni Antonio
Castiglione que si bien presenta una gran semejanza con el
de Arrigui, fijémonos sobre todo en sus capitales “rasgueadas”,
su mayor peculiaridad consiste en que las letras aparecen perfectamente
verticales sin mostrar ninguna inclinación.
Antes de ver este tipo,
seguro que teníamos, más o menos claro, que la inclinación de la
letra era una característica primordial de los alfabetos cursivos.
Ahora podemos comprobar que esto no es así (Figura
6). La cursividad y no la inclinación es la característica
principal de los tipos cancillerescos, pero los impresores han estado
acostumbrados a los tipos itálicos inclinados durante tanto tiempo
que llegaron a pensar que la palabra “itálica” significaba “inclinado”.
En definitiva, abandonamos
el Renacimiento italiano certificando que, respecto a los tipos
itálicos, nos encontramos con dos formas derivadas de la lettera
chancerellesca, una que proviene de una escritura corriente,
rápida, pequeña, con frecuentes letras ligadas y con una estructura
simple, que fue la que quedó plasmada en los tipos que cortó Francesco
Griffo para Aldo Manucio;
y otra de tipo más ornamental, de proporciones generosas, y una
estructura más formal derivada de las interpretaciones de los maestros
calígrafos Arrigui y Tagliente.
Los primeros, los de la
escuela veneciana que aparecieron a partir de 1501 en las ediciones
de los clásicos en octavo de Aldo Manucio, y que fueron ampliamente
copiados tanto en Italia como en el extranjero, se usaron para la
mayoría de libros compuestos en cursiva, pero, cuando aparecieron,
unos veinte años después los fundidos a partir de los modelos de
Arrigui y Tagliente, pronto se vieron superados por estos en las
preferencias de los impresores aunque el modelo aldino siguió utilizándose
de manera general para las ediciones baratas.
Llegados a este punto, podemos
señalar algunas características básicas de los primeros tipos cancillerescos
que son: la verticalidad de la caja alta y la cursividad de la caja
baja (aunque esta también se encuentre vertical en algunos tipos
como hemos visto), y la terminación de los ascendentes
y descendentes de la caja baja,
que puede ser en forma de lágrima o
de remate

Asimismo, la g
de caja baja también se presenta de dos formas:

En cualquier caso, estos
tipos son utilizados como diseños totalmente independientes de las
“romanas” de la época y se emplean para el texto principal de los
libros compuestos con los mismos.
    

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