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«Estas mujeres editaron tanto a los autores clásicos como a sus contemporáneos; se ocuparon de temas religiosos, científicos, culturales y literarios, con diversos grados de calidad estética y tipográfica pero sin duda con máxima entrega para no perder la lealtad de sus clientes, civiles, reales o religiosos.
En algunos casos nos encontramos con mujeres que estuvieron varias décadas al frente de sus empresas»

 

Historia
Herederas de la letra: mujeres y tipografía en la «Nueva España»
por Marina Garone Gravier




 

 

 

 



Figura 1
María de Sansoric, viuda de Pedro Ocharte

 

 

 

 

 


 

Notas para una genealogía de las impresoras novohispanas
Para entrar en el terreno que nos interesa, se requiere una referencia, por lo menos general, de la situación social de la mujer durante la época colonial. Los territorios americanos conquistados constituyeron un agregado multiétnico y multilingüe, dos hechos distintivos y fundamentales que contrastaron respecto de la península. Nueva España estaba organizada bajo una fuerte jerarquía vertical pero a diferencia de España existía la posibilidad de movilidad social. Esta flexibilidad estaba asociada, entre otras cosas, al tipo de relaciones familiares que se desarrollaron desde el inicio del establecimiento colonial, por los vínculos entre europeos y nativos que dio como fruto la creciente población criolla. Dentro de este marco social había principalmente dos imágenes contrastadas de mujer: la que habitaba el "interior", dedicada a las labores domésticas o religiosas, y la "exterior", con cierta independencia para manejar sus propios asuntos.

Las dos imágenes, a su vez, tenían un correlato legal y civil: la dependencia y la independencia 6. En el primer caso la mujer dependía del padre, del marido (en calidad de esposa) o de la iglesia (en calidad de monja); en el segundo, la mujer era independiente por soltería (si a los 25 años de edad no se había casado), separación legal (en los casos comprobados de maltrato o vicio del cónyuge varón) o viudez. La enfermedad del marido también impedía la aplicación de su tutoría sobre la mujer. Asimismo, existía el caso de mujeres casadas que gestionaban la autonomía en el manejo de sus bienes, con el consentimiento del marido, inclusive esta situación podía ser una condición prematrimonial, de manera que la dote funcionaba como un "seguro" ante las posibles dificultades de la vida.

Aclarados estos puntos, propongo pensar en la siguiente hipótesis: de no ser por las mujeres, la labor tipográfica en Nueva España se habría interrumpido en fechas muy tempranas. Para demostrarlo recurriré a una herramienta de la historia: la genealogía. Si trazáramos el árbol genealógico de los principales impresores novohispanos de los siglo xvi, xvii y xix detectaríamos que, a partir de las uniones matrimoniales y los parentescos sanguíneos, a la muerte de los dueños varones los talleres pasaron a manos de esposas, hijas o hermanas. Con este rastreo también es posible identificar, en cierta forma, la venta de las imprentas y el material tipográfico a miembros externos de la familia.

A grandes rasgos, pueden trazarse las siguientes líneas genealógicas:

1) Juan Cromberger y Brígida Maldonado, Juan Pablos y Jerónima Gutiérrez, Pedro Ocharte y María de Figueroa y, más tarde, María de Sansoric.

2) Antonio de Espinosa y su hija María, Pedro Balli y Catalina del Valle, Diego López Dávalos y María de Espinosa, Diego Garrido y la viuda de Garrido.

3) Enrico Martínez, Juan Ruiz, herederos de Juan Ruiz y Feliciana Ruiz.

4) Bernardo Calderón y Paula de Benavides, Juan de Rivera y María de Benavides, Miguel de Rivera Calderón y Gertrudis de Escobar y Vera, y María de Rivera Calderón y Benavides.

5) José Bernardo de Hogal y Teresa de Poveda, herederos de la viuda de Hogal, y José Antonio de Hogal.

6) Imprenta de la Biblioteca Mexicana, José de Jáuregui, herederos de José de Jáuregui, José Fernández de Jáuregui y María Fernández de Jáuregui.

Hay otros casos que no constituyen en sí mismos genealogías extensas:

Miguel Ortega y Bonilla y Catalina Cerezo, Juan de Borja y Gandia e Inés Vásquez Infante y finalmente Francisca Reyes Flores. Y aunque hay constancia de que tanto Borja y Gandia y su viuda, como Reyes Flores pueden integrarse a la línea genealógica de Juan Pablos, por haber usado parte del material de imprenta de aquél, los mencionaré por separado.

1) Juan Cromberger y Brígida Maldonado, Juan Pablos y Jerónima Gutiérrez, Pedro Ocharte y María de Figueroa y, más tarde, María de Sansoric
El primer documento en que se menciona la presencia de mujeres en relación con la labor editorial mexicana es el contrato laboral que celebraron Cromberger y Pablos, el 12 de junio de 1539 7. En él se explicita que Pablos vendría a México con su mujer, pero ¿por qué mencionar el hecho en un contrato comercial a no ser porque ella pudiera colaborar en las labores de imprenta y sobre todo ser la responsable legal ante la posible ausencia del marido? Esta especulación queda demostrada cuando al fallecer Pablos es su mujer, Jerónima Gutiérrez o Jerónima Núñez, como también se la menciona, quien hereda el taller y continúa trabajándolo 8.

Pero antes que Pablos, el 8 de septiembre de 1540, muere Juan Cromberger, dueño del taller. En esa oportunidad su viuda, Brígida Maldonado, y los demás herederos del impresor sevillano pretendieron continuar con el privilegio de imprimir y vender libros en la Nueva España que le había concedido Carlos V 9. Sin embargo, en los hechos, este celo parece no haber prosperado dado que, luego de una irregular labor durante los años siguientes a la muerte de Cromberger, desde 1548 los libros salen con pie de imprenta de Juan Pablos. Por lo tanto, la casa de Juan Cromberger en México estuvo activa sólo entre 1539 y 1547.

Pablos trabajó entre 1539 y 1560, año de su muerte; Jerónima Gutiérrez, haciendo valer el testamento que la encargaba de los hijos, la hacía tenedora de los bienes y de la imprenta, extiende un poder para el cobro de la sucesión y da el taller en alquiler a Pedro Ocharte, quien había llegado en 1558 y se convertiría en el tercer impresor de México, y algunos enseres a Antonio Álvarez 10. Alexander Stols comenta acerca de esta relación comercial entre Gutiérrez y Ocharte:

Seguramente a la muerte de Pablos su imprenta se cerró por algún tiempo. En 1563, había de nuevo cierta actividad en la imprenta, porque Jerónima Gutiérrez viuda de Pablos alquilaba al "mercader" Pedro Ocharte […] "dos imprentas de ymprimir con letras e ymágenes", que habían sido propiedad del primer impresor mexicano 11.

Este vínculo comercial se reforzará posteriormente ya que a fines de 1561 o principios de 1562 Pedro Ocharte se casa con María de Figueroa, hija de Juan Pablos. Lo que es un hecho es que Ocharte se convirtió en impresor después de su casamiento y sólo comienza a figurar como tipógrafo casi cinco años más tarde, en 1567. Y como resultado de esta unión, Alexandre Stols manifiesta la posibilidad de que María de Figueroa actuara de gerente del taller, ya que de ningún modo era excepcional que una mujer ocupara tal puesto.

Tras la muerte de María de Figueroa, Pedro Ocharte se casa con María de Sansoric o Sansores, quien participará activamente en las labores editoriales. En 1572 Pedro Ocharte y Juan Ortiz fueron encarcelados debido a un proceso inquisitorial. Por esta razón, su mujer y su cuñado Diego Sansores trataron de continuar con la imprenta, al parecer sin mucho éxito 12. En una carta del 1 de marzo de 1572 dirigida al inquisidor, Diego de Sansoric solicita "que para poder beneficiar la prensa y su casa, porque los negros no quieren hacer nada, hay necesidad que pase a ella para que ellos tengan algún temor, porque como ven a mi hermana sola, se dan poco por ella por ser mujer 13."

A la muerte de Ocharte, en 1592, María de Sansoric se hace cargo del taller, imprime hasta dos años más tarde, y en 1597 traslada su taller al Colegio de Tlatelolco, donde trabaja en colaboración con Cornelio Adrián César 14, a quien veremos acompañar a varias viudas en diferentes talleres. En ese mismo año la imprenta de Ocharte pasó a manos de su hijo Melchor, con quien colaboró su medio hermano Luis Ocharte y Figueroa.

José Toribio Medina aventura que posiblemente debido a las dificultades para manejar la empresa, María de Sansoric la vende, por lo menos parcialmente, a Pedro Balli. Sin embargo, no queda claro con qué pruebas propone esa hipótesis, sobre todo si se recuerda que la imprenta no cerró a pesar de la dificultad para administrarla, durante el encarcelamiento de su marido. Pero el problema mayor es que, cuando trata sobre la viuda de Pedro Ocharte, confunde a María de Sansoric, la segunda esposa, con María de Figueroa, su primera mujer e hija de Juan Pablos, quien habría muerto antes de 1572. Este error tal vez se deba a que no contó con la documentación suficiente 15. Figura 1


6 El marco legal que regía en Nueva España se deriva del peninsular. La legislación especial para mujeres conformaba un corpus de leyes que se conoce como General del derecho y las del Emperador Justiniano, el Senadoconsultor Veleyano, leyes de Toro y Partida y demás favorables a las mujeres. Este aspecto está mencionado en el texto de Mónica Quijada y Jesús Bustamante "Las mujeres en Nueva España: orden establecido y márgenes de actuación", en Georges Duby y Michelle Perrot, Historia de las mujeres, Madrid, Taurus, 1993, tomo III, p. 651.

7 De este documento se puede consultar una copia facsimilar publicada con el nombre de Documentos para la historia de la tipografía americana, México, sre, 1936, 36 p., que se encuentra en la Biblioteca Nacional de México, B 655.172 Mex. D.

8 José Toribio Medina, La imprenta en México (1539-1821), México, unam-iib, 1989 (fascimilar de 1909), tomo 8, p 386: Poder para cobrar extendido a Francisco de Escobar por Jerónima Gutiérrez, viuda de Juan Pablos, en el que se hallan incorporadas algunas cláusulas de su testamento. México, 21 de agosto de 1561, protocolo del escribano Alonso, hojas 824-825: "Item. Dejo e nombro por tenedora de mis bienes e de la dicha enprenta e de lo a ella tocante a la dicha Jeronima Gutiérrez, mi mujer, para que lo tenga e administre por si e por los dichos nuestros hijos."

9 Alexandre, A. M. Stols, Antonio de Espinosa. El segundo impresor mexicano, México, unam-bn-iib, 1989, p. 45: "Talavera, 6 de junio de 1542. Cédula real, prohibiendo a petición de la viuda e hijos de Juan Cromberger, que por tiempo de diez años nadie llevase sino ellos a la Nueva España cartillas ni libros de ninguna ciencia y así mismo que persona alguna pudiese ejercer el arte de la imprenta."

10 Jerónima Gutiérrez no alquiló enseres de imprenta solamente a Ocharte ya que en el inventario de la imprenta que da en alquilar a aquél, se habla de una rama que tenía prestada a Antonio Álvarez. Op. cit., tomo 8, p. 387.

11 Alexandre Stols, Pedro Ocharte. El tercer impresor mexicano, México, unam-iib, 1990, p. 12.

12 Alexandre Stols, op. cit., "el 19 de febrero de 1572, Ocharte ingresó en la cárcel y se trajeron todos los papeles que éste guardaba en su escritorio junto con algunas cajas ante el Santo Oficio. ‘De consentimiento y voluntad del dicho Pedro Ocharte y a instancias y pedimento suyo, se quedaron su casa y bienes como él los tenía a María de Sansoric, su mujer, a la cual se le encargó atienda el beneficio y custodia de ellos’", p. 13.

13 Ibid., pp. 17-18.

14 La única prueba material de la colaboración de la viuda de Pedro Ocharte y Cornelio Adriano César consiste en una hoja en folio mayor, con el título Secunda Pars calendarij ad usum Fratrum minorum pro anno Domini 1598. Se imprimió en 1597 y en el pie se lee "Tlatilulco. Ex officina Vidae Petri Ocharte. Apud Cornelium Adrianum César".

15 Medina, La imprenta en México…, tomo 1, p. CVII.


 

   

 

  

 

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