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«Estas mujeres editaron tanto a los autores clásicos como a sus contemporáneos; se ocuparon de temas religiosos, científicos, culturales y literarios, con diversos grados de calidad estética y tipográfica pero sin duda con máxima entrega para no perder la lealtad de sus clientes, civiles, reales o religiosos.
En algunos casos nos encontramos con mujeres que estuvieron varias décadas al frente de sus empresas»

 

Historia
Herederas de la letra: mujeres y tipografía en la «Nueva España»
por Marina Garone Gravier




 

 

 

 

 



Figura 2
Catalina del Valle, viuda de Pedro Balli

 

 

 

 

 

 



Figura 3
María de Espinosa, viudad de Diego López y Dávalos

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

2) Antonio de Espinosa y su hija María de Espinosa, Pedro Balli y Catalina del Valle, Diego López Dávalos y María de Espinosa, Diego Garrido y viuda de Garrido

Antonio de Espinosa y su hija María de Espinosa
Antonio de Espinosa, oriundo de Jaén, fundidor y cortador de letra, vino a México en 1558 para trabajar en el taller de Pablos. Al poco tiempo solicitó permiso a la corte para establecer una imprenta propia, misma que instaló en 1559. Aunque no se conoce la fecha exacta de su muerte, aproximadamente en 1575, se sabe que la imprenta pasó a manos de su hija María de Espinosa, entonces muy joven, por lo que dio el taller en alquiler a Pedro Balli.

Pedro Balli y Catalina del Valle
Pedro Balli, de origen francés nacido en Salamanca, llegó a México en 1569 como librero y encuadernador, más tarde se hizo tipógrafo. La última obra realizada por la viuda de Pedro Ocharte, la Gramática de Álvarez, fue terminada por él en 1595, como lo consigna el pie de imprenta del libro. Resulta fácil suponer que Balli adquiriera parte de los enseres del taller de Juan Pablos, los cuales habían pasado a Pedro Ocharte por sucesión matrimonial. Balli se casó en México con Catalina del Valle. El cuarto impresor en México trabajó durante 25 años con material alquilado de la imprenta de Antonio de Espinosa, y a su muerte los herederos tuvieron que devolverlo al impresor Diego López Dávalos, esposo de María de Espinosa. Jerónimo 16, uno de los hijos de Balli, se hace cargo del taller entre 1608 y 1610, pero cuando muere la imprenta pasa a manos de su madre, Catalina, con el nombre de "Imprenta de la viuda de Pedro Balli" hasta 1613, año en que desaparece de la escena. Al lado de la viuda trabajó también el cajista Cornelio Adrián César. Figura 2

Diego López Dávalos y María de Espinosa
Por otra parte, no conocemos la fecha en que María de Espinosa se casó con Diego López Dávalos; mas resultaría natural que, al casarse con un impresor, el taller que aquélla había heredado de su padre funcionase bajo la dirección de su marido. López Dávalos parece haber desarrollado su actividad entre 1601 y 1612. Sin embargo, como se mencionó, María no pudo recuperar los instrumentos de su padre sino hasta la muerte de Pedro Balli 17.

A la muerte de su esposo María de Espinosa se hizo cargo del taller. Trabajaron con ella Juan Ruiz y Cornelio Adrián César, hasta 1615, cuando el taller cerró sus puertas 18. Figura 3

Diego Garrido y su viuda
Diego Garrido compró el taller de María de Espinosa hacia 1620 19 A su muerte, presumiblemente en 1625, la viuda, de quien no se conoce el nombre, se hizo cargo del taller hasta 1628, año a partir del cual trabajó como regente Pedro Gutiérrez.

3) Enrico Martínez, Juan Ruiz, herederos de Juan Ruiz y Feliciana Ruiz
Enrico Martínez 20 fue cosmógrafo y autor de un proyecto de desagüe para el valle de México, así como impresor y tipógrafo. Estableció su oficina en 1599 y trabajó en las tareas gráficas hasta 1611. Se destacó por la impresión de trabajos científicos y tesis universitarias. A su muerte, en 1632, el taller fue atendido por sus descendientes.

Juan Ruiz
Juan Ruiz empezó su carrera de impresor hacia 1612, como cajista en la oficina de la viuda de López Dávalos; al año siguiente aparece como dueño de un taller propio. Según el bibliógrafo Francisco Pérez Salazar, existen muchas posibilidades de que haya sido hijo de Enrico Martínez y regenteado el taller de su padre al dedicarse aquél a otros menesteres. Su nombre desaparece y reaparece en repetidas ocasiones de los anales de la imprenta, tal vez la causa de esta intermitente mención es que trabajara en obras de corto aliento, como cartillas y piezas menores, que no han llegado hasta nuestros días. Fue impresor del Santo Oficio hacia 1667 y murió en junio de 1675.

Herederos de Juan Ruiz y Feliciana Ruiz
A la muerte de Juan Ruiz, la imprenta siguió a cargo de sus herederos a más tardar a partir de abril de 1676. Según Medina, el heredero fue su hijo Feliciano Ruiz, quien trabajaba en el taller por lo menos desde 1669. Aparentemente la imprenta desapareció hacia 1678. Pero el investigador Juan B. Iguiniz menciona una parte del testamento de Juan Ruiz en que expresamente hereda a su nieta Feliciana:

Quiero y es mi voluntad que Feliciana Ruiz mi nieta, viuda de Joseph de Butragueño, por estar tan capaz y peridta [sic] en el arte de la impresión dejo en su poder de la susodicha los moldes y los demás adherentes de imprenta para que con su mucho cuidado lo continúe y vaya en aumento y no en disminución para que de lo que se fuera haciendo y ganando parta con los demás mis herederos. 21

Según el mismo Iguiniz, el taller no duró mucho ya que su nueva dueña murió el 30 de marzo de 1677. Así, llama la atención que Medina atribuyera al hijo de Ruiz y no a su nieta la herencia de la empresa; tal vez se deba a que no conoció su testamento. De cualquier forma los pies de imprenta que aparecen desde 1676 mencionan a los Herederos de Juan Ruiz, y sólo en 1678 hay un libro que figura con pie de "Juan Ruiz", quien pudiera ser pariente y homónimo del anterior.

16 Cuando Medina habla de Jerónimo Balli (La imprenta en México…, tomo 1, p. CXX) comenta que su hermano Juan Bautista Balli omite su nombre al dirigirse al Rey para solicitar alguna merced. Medina, La imprenta en México…, tomo 1, p. XCII.

17 Alexander Stols, Antonio de Espinosa, op. cit., p. 21.

18 “Cuando en 1612 la viuda de Diego López Dávalos tomó la dirección de la imprenta, trabajaba en su taller Juan Ruiz, cuyo nombre se menciona en el pie de imprenta de la Reformación de las tablas y cuentas de Juan Castañola. En 1614 vemos a Cornelio Adriano César trabajando en el mismo taller, cuya actividad duró hasta 1615”, Ibid., p. 23.

19 Según Stols el material de las imprentas de Ocharte y de López Dávalos lo usaron todavía Diego Garrido y su viuda (1620-1628). Pedro Ocharte…, op. cit., p. 30.

20Medina le atribuye al menos cuatro nacionalidades (alemana, holandesa, mexicana con educación en España y francesa), inclinándose por el hecho de que era de origen francés, de nombre Henri Martin, y habría castellanizado su nombre por Enrico Martínez.

21 Juan B. Iguiniz, La imprenta en la Nueva España, México, Porrúa Hermanos, 1938, Enciclopedia Ilustrada Mexicana, pp. 20-21. El testamento lo dio a conocer Pérez Salazar. Además de esta sección del testamento donde habla de su heredera, más adelante se menciona el inventario completo de todos los útiles y materiales con que contaba su oficina, lo que permite imaginar que se trataba de una importante herencia en términos económicos.


 

   

 

  

 

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