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de un libro impreso por Plantin | | |
UNA VUELTA AL PASADO La
historia de la imprenta y la tipografía tiene aún muchas zonas oscuras.
Mucho de lo que en la actualidad conocemos proviene de colofones en libros, muestras
de tipos o algún registro de carácter legal. Podemos estar seguros
de que Gutemberg fue el primer impresor en Europa pero por los registros judiciales
acerca de su quiebra financiera no porque su trabajo de impresor haya llegado
hasta nosotros perfectamente documentado. Conocemos
también a Garamond
cuyo nombre acompaña a uno de los tipos más populares del siglo
XX pero sólo en el año 1925 conocimos que muchos de los diseños
de su tipo están basados en los trabajos de otro grabador de punzones,
Jean Jenon, que nació veinte años después del fallecimiento
de Garamond. Por el contrario el Museo Plantin-Moretus es una verdadera "cápsula
del tiempo" donde nos encontramos cara a cara con tres siglos de historia
de la tipografía y la edición en Europa así como con la vida
diaria de la época. Cuando el impresor
Christopher Plantin se trasladó desde Francia a la localidad belga de Amberes
y estableció su negocio de imprenta en el año 1579 dio lugar a la
aparición de una dinastía de editores que floreció durante
dos siglos y continuó hasta tres. Plantin, su hijo Jan Moretus I y sus
descendientes y colaboradores en la "Officina Plantiniana" guardaron
fiel registro de todos los aspectos de su actividad mercantil: sus publicaciones;
permisos y licencias (en esa época los impresores necesitaban una licencia
para cada libro que publicaban); costes de los materiales empleados incluidas
las herramientas utilizadas en la creación de tipos (matrices o punzones),
metal para fundir, papel y tinta; así como de las prensas, muebles y otros
equipamientos destinados tanto al negocio como a la vida diaria de la familia.
La Officina editó numerosos libros
hermosos como la famosa Biblia políglota escrita en cinco lenguas que llevó
ocho años completarla y por la que no recibió pago alguno. Asimismo
están registrados la impresión de 52.000 misales entre los años
1571 y 1576 destinados a apoyar a la Contrarreforma auspiciada por España
que gobernaba el sur de los Países Bajos en esa época. La Officina
Plantiniana se organizaba como un negocio eficiente dividiendo a sus trabajadores
por especialidades: fundidores de tipos, componedores, correctores, impresores,
oficios que han seguido manteniéndose en el siglo XX. Y de su capacidad
da cuenta el hecho de que dos operarios producían 1.250 hojas impresas
por día en cualquiera de las 22 Prensas que tuvo la Officina funcionando
en sus mejores tiempos. El Compás
de Oro, marca de imprenta de Plantin así como nombre de su negocio,
tenía una gran reputación de gran calidad. Usaba sus propios tipos
para evitar la débil impresión sobre el papel que podía producir
el uso de caracteres gastados aunque nunca llegaron a diseñar estos. Compraban
las matrices y los punzones a grabadores y diseñadores como Claude Garamond,
Guillame Le Bé y Robert Granjon. Asimismo Plantin insistía en usar
grabados metálicos para las ilustraciones, muchos de ellos realizados por
Pieter Paul Rubens, en contraposición a la mayoría de impresores
que usaban para las ilustraciones grabados en madera de menor calidad pero de
más bajo coste. El negocio cerró
sus puertas en 1867 y cuando Edouard Moretus vendió el edificio a la ciudad
de Amberes nueve años más tarde, todo quedo intacto como si se hubiera
detenido el tiempo y así se conserva en la actualidad. Si lo visitas podrás
observar las salas de imprentas, de fundición de tipos, librería
y las estancias particulares de la familia más o menos como se encontraban
a mediados del siglo XIX. El Museo se ha
convertido en un lugar de peregrinaje para historiadores de la imprenta, coleccionistas
de libros y diseñadores de tipos que pueden estudiar los primeros materiales
usados en tipografía y entre los que se incluyen muestrarios de tipos,
libros, herramientas utilizadas en la fabricación de tipos así como
los punzones de Claude Garamond. Y si no puedes viajar hasta Amberes siempre te
quedará la oportunidad de contemplarlo en el CD interactivo The Plantin-Moretus
Museum on CD, un trabajo multimedia que nos acerca a Christopher Plantin y su
época. 
CONTENIDOS DEL CD El
CD comienza mostrándonos viejos mapas de Europa y de Amberes que nos guían
al interior del edificio donde podemos ver algunas de las habitaciones del mismo,
incluido el majestuoso comedor, la oficina de imprenta, la librería y el
patio interior. Retratos de las figuras claves en la historia del Compás
de Oro, dieciocho de los cuales fueron realizados por Rubens, nos acompañan
en esta visita. Francine de Nave, escritora especializada en la historia de la
dinastía Plantin-Moretus y que desarrolla su labor en el propio museo ha
sido la encargada de la edición y supervisión académica de
este CD y esto se nota en el énfasis que hace en la historia de la tipografía
a través de los distintos objetos existentes en el Museo.
Esto
promete mucho a los amantes de la tipografía y su historia pero la realidad
es que aunque puedes navegar por multitud de libros solamente una sección
te permite hacer zoom sobre ellos y en ningún caso se puede imprimir a
una resolución aceptable para su lectura. Su estructura padece de una falta
de definición que lo acercan más a una antología de hechos
amontonados que a algo coherente, No tiene tabla de contenidos, índice
o una utilidad que facilite la búsqueda así que te quedas a merced
de las flechas de dirección siendo difícil el volver a algún
artículo de tu interés. Alguna sección se muestra en pantalla
y otra es narrada sin ninguna justificación aparente y las formas de interactuar
con la aplicación varían enormemente de una sección a otra.
En definitiva: confusión. Indudablemente es loable el intento de acercar
este precioso Museo a través de un Cd a todos los interesados en la tipografía
y su historia pero... el crujido de un viejo suelo de madera, el olor a tinta
y papel, las antiguas herramientas encima de las mesas bien valen un viaje a Amberes.
Artículo
publicado en la revista U&lc número 26

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