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«Beatrice había hecho justicia al noble tipógrafo del siglo XVI y, a cambio, él le había devuelto su identidad perdida.»

 

Historia
Los tipos "garamond" por Beatrice Warde




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

Un acercamiento histórico
Hace algo más de cuatrocientos años Claude Garamond, impresor y fundidor de tipos, famoso en sus años de madurez, moría prácticamente en la ruina.
Su viuda, cuyo único patrimonio eran los punzones que había grabado su marido, se vio obligada a venderlos para sobrevivir. Pocos años antes, Garamond había creado una de las primeras fundidoras de tipos, y su trabajo había sido muy popular pues, aparte de introducir en Francia los caracteres romanos, había aportado a la historia de la escritura impresa y a la tipografía importantes avances como la cursiva versal o el concepto general de familia y serie.
Como casi siempre ocurre con las grandes figuras, la influencia que ejerció tras su muerte fue muy amplia, siendo copiados sus moldes por las imprentas de toda Europa.
Un siglo más tarde el cardenal Richelieu, hombre ilustrado y amante de las modernas tecnologías de la información, equipó a la Imprimerie Royale de Francia con los que llamó Caractères de l´Université, supuestamente los apreciados punzones de Garamond, como así hace referencia en su libro Les Principaux Poincts de la Foy Catholique Defendus. Durante los siglos posteriores nuevos diseños relegan al fondo de los chibaletes a las familias garaldas, hasta que, a principios del siglo xx, las nuevas tecnologías de composición, monotipia y linotipia, renuevan los fondos de la tipografía.

En 1918, la American Type Founders (ATF) de Nueva Jersey encarga a Morris Fuller Benton el diseño de una familia basada en los antiguos tipos renacentistas, para así competir con los de Caslon Foundry, tomando como referencia los Caractères de l´Université. En 1921, Frederic Goudy recrea los mismos tipos para la Lanston Monotype, llamándolos Garamont.
En Europa, Stanley Morison había fundado junto con otros socios The Fleuron Society.
El objeto de este grupo era sacar una revista anual, The Fleuron, que demostrara que los nuevos medios de composición e impresión podían producir libros de calidad similar a las private presses, que todavía trabajaban con medios manuales. Se producía la misma dialéctica que siempre ha de surgir entre nuevos y antiguos procedimientos, y que suele concluir en el desplazamiento semántico hacia el arte de lo precedente junto al triunfo productivo de lo nuevo.
En esa misma época, Morison es contratado por Monotype y viaja a Estados Unidos atraído por la corriente de revisión de los clásicos que allí están llevando a cabo D. B. Updike, Bruce Rogers o la ATF.

En esta última empresa trabajaba una joven de veinticuatro años llamada Beatrice Warde, importante personaje en esta confusa historia sobre la Garamond. Beatrice, conocedora del viaje que va a realizar el ya famoso tipógrafo, decide invitarle a su casa.
Esta invitación no es descabellada. El marido de Beatrice es Frederic Warde, quien había compuesto una cursiva para la Centaur de Bruce Rogers sobre quien también había publicado un libro. Morison decide declinar la invitación, por lo que su joven admiradora decide presentarse en la oficina de Daniel Updike, en Boston, donde está prevista una reunión.
Del encuentro se concluyen muchas cosas, pero la más importante es la mutua atracción que han sentido Beatrice y Stanley Morison. Como en cualquier historia que merezca llamarse así, el amor interviene decisivamente.
A su vuelta a Londres, Morison escribe a su admiradora invitándola, a ella y a su marido, a trabajar con él en sus proyectos tipográficos. Beatrice convence a su marido y en 1925 desembarcan en Inglaterra. La señora Mable, esposa de Stanley Morison, le abandona ese mismo año; poco tiempo después, el señor Warde volverá a EE.UU., abandonando a su mujer.
Durante este período Beatrice colabora con Morison escribiendo en la revista The Fleuron bajo el seudónimo masculino de Paul Beaujon. Beatrice quería ocultar su condición femenina, pues por aquel entonces en Inglaterra una mujer no era muy respetada intelectualmente. Además, siendo esposa de un conocido escritor y tipógrafo, pensaba que se sospecharía de la influencia de su marido. Una tarde de verano, preparando un artículo sobre Garamond para la revista The Fleuron (T.F.), el escritor e historiador Paul Beaujon encontró la portada de un libro impreso por Jean Jannon (1580-1658), que era tallador de punzones de la Academia de Sedan.

Aquel libro estaba impreso con los mismos caracteres que siempre se habían adjudicado a Claude Garamond, sin embargo, el libro los atribuía a Jean Jannon. Este descubrimiento confirmaba las sospechas que, en sus tiempos en la biblioteca de ATF, le había sugerido su jefe Henry L. Bullen: los Caractères de l´Université eran demasiado barrocos para la época que se les asignaba. Esa misma noche Paul Beaujon tomó un transbordador a Francia para comprobar con sus propios ojos en la Biblioteca Mazarina, que los tipos de Jannon eran los mismos que en la Imprimerie Royale de Francia se conservaban con el nombre de Caractères de l´Université y que, por tanto, todas las versiones que hasta entonces se habían realizado no partían de la fuente original.
El artículo de cuarenta y ocho páginas que sobre este tema editó la revista The Fleuron en su quinta edición causó tal impresión que Monotype solicita una entrevista a Paul Beaujon para ofrecerle el cargo de director del Monotype Recorder. La sorpresa vendría al encontrar a una joven y hermosa mujer, que, a partir de ese momento, abandonó su travestido seudónimo. Beatrice había hecho justicia al noble tipógrafo del siglo XVI y, a cambio, él le había devuelto su identidad perdida.

José María Ribagorda
Director de tipógrafos.com


 

   



  

 

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