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| | Figura
11 Romana de Simon de Colines |

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12 Romana e itálica impresa por Simon de Colines en 1536 |

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13 Página del De Aetna de Bembo | 
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14 Romana y dos capitales de Robert Estienne Virgil, 1532 |

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15 Gros Canon de Estienne de la Biblia de 1532 | 
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16a Romana de Augereau de la Orationes duae de Navagero, 1532 |

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16b Romana de Augereau de la Orationes duae de Navagero, 1532 |

| | Figura
17 Una romana de Vascosan parecida a la de Estienne pero con una R "veneciana" |
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Segunda parte El
humanismo llegó a París procedente de Italia y supuso para los eruditos
de esta ciudad intereses nuevos, violentas disputas y un tipo de lenguaje "italianizado"
que Henri Estienne II fue el último en lamentar. El
erudito José Bade y el primero de los Estienne se encontraron con un público
impaciente por conseguir ediciones de los clásicos y la pedagogía
de las nuevas ciencias. Había por aquel entonces, como ahora, una gran
demanda de traducciones. Un libro como el Adagia de Erasmo daba al lector una
gran selección de lecturas clásicas y le familiarizaba con la antigua
Grecia a través de acotaciones seguidas de su traducción en latín. Aldus
lo publicó en 1508; Erasmo estuvo durante su impresión en casa de
Aldus para supervisar el trabajo en las prensas y llegó a desarrollar una
gran admiración por el trabajo del editor. Las
reglas de ortografía y medida de Aldus fueron consultadas y citadas por
los editores posteriores, y sus textos por los impresores. Cuando Erasmo llegó
a París como lector se encontró con un gran interés por la
imprenta de Aldus, que había rendido un incalculable servicio al humanismo
al poner los textos griegos al servicio de los eruditos. Existía
al menos un cortador de punzones en Lyon que sabía imitar la itálica
de Aldus. El "falsificador de Lyon" dependía para su efectividad
más del encaje del tipo que del formato del libro. Bade
y Estienne debieron examinar todos los libros de Aldus que pudieron conseguir,
prestando especial atención al tipo, uso de los acentos y formatos, pero
no dispusieron de tiempo para experimentar con un nuevo tipo especialmente si
esto significaba promover una letra de corte clásico entre los lectores
franceses todavía acostumbrados al rico colorido y agudos ángulos
de los tipos góticos. La imprenta de Bade
utilizaba una pesada y angulosa romana cuya influencia gótica se deja ver
en sus pequeños trazos descendentes y sus puntos de forma romboide. Las
fuentes utilizadas por Estienne estaban demasiado evidentemente diseñadas
para aguantar cualquier accidente en su fundición, en su uso diario y en
el exceso de entintado lo que impedían lograr cualquier efecto delicado
por lo que fue finalmente a Simon de Colines quien tuvo la oportunidad de llevar
a cabo las innovaciones de los tipos. Colines
se casó con la viuda de Henri Estienne en 1521 y se llevo las riendas del
negocio durante cinco años hasta que Robert Estienne alcanzó la
edad necesaria par hacerse cargo del mismo. Entonces Colines se estableció
por su cuenta como editor e impresor imprimiendo los libros posteriores de los
autores de Henri Estienne y planeando varias colecciones en folio sobre filosofía
y ciencia. Por su parte Robert Estienne publicó unas ediciones de bolsillo
de los clásicos realizadas con tipos romanos y en el formato aldino. En
1528 aparece la primera itálica de Colines impresa en un octavo (De
Virginitate de Pablo Cerrato) así como su tipo griego una sobria cursiva
que combina bien con la caligráfica itálica cuyos ascendentes aparecen
curvados a la derecha como en la letra de Arrigui. El tipo griego fue además
el primero que se utilizó en París para libros completos. Estos
dos tipos marcan la introducción en París de los caracteres italianos
(y en particular los aldinos) y el comienzo de una fructífera actividad
en cuanto al diseño de tipos se refiere. Podríamos
especular de pasada sobre la identidad del cortador del tipo griego de Colines:
si fue Garamond, Robert Estienne pudo haber tenido excelentes razones para elegir
posteriormente como cortador real a un hombre cuyos primeros pasos fueron realizados
bajo la supervisión de su propio tutor y que había, sobradamente,
probado su habilidad y disciplina en el difícil arte del diseño
de tipos. Pero también hay que recordar que
en aquella época en París había otros graveurs-fondeurs trabajando,
aunque no formaran aún una cofradía independiente. Pierre Haultin,
Antoine Augereau y posiblemente Robert Granjon; pero ninguno de ellos aparece
asociado con Colines en ningún documento. Durante
los siguientes dos años Colines imprimió pocos libros con el tipo
itálico. En 1530 publicó Aediloquium de Tory y algunos otros libros
pequeños con esta fuente "caligráfica". Mientras
tanto, el flujo de aparición de libros en octavo, y de cuando en cuando
algún formato mayor, con tipos romanos continúa. Las fuentes romanas
usadas por Colines y Estienne tienen descendentes cortos y proporcionan un "color"
grueso: respecto al modelo de Jenson conservan un contrapunzón (blanco
interno) inclinado en la e, unos remates cuadrangulares
en la M y una cierta proporción en la anchura
de las letras de caja baja; la m es el mejor ejemplo.
La g posee las toscas proporciones de sus predecesoras:
como las de Bade y Tory, el círculo superior es un poco más grande
que la o de caja baja y queda muy cerca de la línea con lo que el trazo
que lo conecta con la elipse de la cola debe fluir bruscamente hacia la izquierda
y dar la vuelta de una forma técnicamente inconsistente: un trazo horizontal
demasiado pesado. El efecto es el de una letra aplastada. En las primeras fuentes
de Colines, los remates superiores de la d y la h
son más exagerados que los de la b. La e
de Tory es interesante por su estrechez, pero de otra manera su tipo es una desilusión
para alguien a quien se le supone la guía espiritual del nuevo movimiento.
La i con una raya encima
a la izquierda en vez de un punto, es característico de todos estos primeros
tipos. Pero la ortografía francesa
estaba por aquél entonces más avanzada que la cuestión de
diseño de tipos y veía su expresión en los nuevos estudios
de filología. Lo que Tory comenzó los eruditos clásicos lo
transformaron en una ciencia. Colines y Estienne
realizaron el trabajo pionero. El humanista Jacques Du Bois (en el prefacio de
su Isagoge, al que me referiré más tarde) escribe: " en primer
lugar hemos tenido la necesidad de crear ciertos nuevos caracteres para poder
expresarnos (fonéticamente) en griego y en latín, así como
en francés", y fueron cortados no menos de sesenta nuevos tipos fonéticos.
Estienne, el impresor, dejaba, por aquél entonces, cuatro páginas
en blanco cerca del principio de su libro, para aquellas sugerencias que seguro
se les ocurrían a aquellos eruditos que leían la obra en aquel periodo
en el que la ortografía todavía era flexible. Se
hacía necesario por esto producir bastantes caracteres inusuales: y mientras
que los cortadores de punzones se ponían a la tarea, Colines y Estienne
pensaron en que podían realizar una fuente romana completamente nueva;
hay que hacer notar el hecho significativo que el primer libro de cada impresor
con el nuevo diseño de tipo fueran importantes trabajos filológicos. El
de Colines fue el primero, aparece en dos pequeños libros de Geofroy Tory
en una fecha tan temprana como marzo y mayo de 1531 y no existen actualmente razones
para creer que Tory lo imprimiera en su propia imprenta. Podemos deducir que Tory
hizo uso en pequeñas cantidades del nuevo tipo de Colines hasta que el
impresor estuviera listo para lanzarlo en el libro proyectado en octubre de 1531.
Este fue un volumen en cuarto sobre la construcción de versos clásicos:
Terentiani Mauri Niliacae syenes Praesidio, de literis, syllabis, pedibus et
metris... Nicolao Brissaeo Montiuillario commentatore et ememdatore. El tipo
del texto del Terentianus es (aproximadamente) una romana de 17 puntos, con una
romana más pequeña y una itálica para las notas. Se
diferencia claramente de sus toscas antecesoras; el alfabeto completo ha sido
revisado (Fig.
11). En la caja baja las estrechas proporciones y largos descendentes proporcionan
una claridad bien soportada por remates cuidadosamente realizados. La e
tiene un filete muy alto y casi horizontal, la a
un contrapunzón bajo y aplastado, el remate superior de la n
es alto, todas ellas características de la moda del momento: la g
tiene un relativamente grande círculo superior, pero las curvas de la cola
están bien balanceadas. Las capitales tienen
una pequeña semejanza con las torpes y arcaicas letras de las primeras
fuentes pero también guardan alguna relación con las magníficas
versalitas usadas por Robert Estienne: La A tiene
un vértice puntiagudo, la T es plana en su
parte superior, la M carece de la prolongación
interior de los remates superiores, una mejora atribuible a Jenson, y la C
y la G son anchas, está última con
un trazo horizontal bajo. También hay una
fina ligadura de las letras Qu. La
romana del Terentianus fue un diseño pionero, que no está
basada de manera clara en algún tipo anterior, pero con un estilo italiano
en su corte. Parece que tuvo un limitado efecto
inmediato sobre los diseños de los tipos franceses debido a la popularidad
que alcanzó el diseño de Estienne que le siguió y que provocó
que hasta Colines mismo lo abandonara, aunque algunas de sus características
reaparecieran más tarde como por ejemplo en el tipo de Colines utilizado
en la famosa edición en folio de De Natura Stirpium de Ruellius
editado en 1536. Este tipo deriva, aunque posiblemente no estuviera cortado por
el mismo punzonista, del usado en el Terentianus: la caja alta y baja tienen
el mismo diseño aunque esta es un poco más estrecha y los remates
despuntan de una forma curiosa. El tipo de Ruellius
carece de la ligadura Qu y la e
posee un contrapunzón profundo. Si representa una revisión de Colines
de su anterior tipo, esta no puede ser considerada una mejora. (Fig.
12). La romana del Terentianus también
parece haber sido la inspiración de una extraordinaria fuente usada dos
veces por Wechel en 1532 distinguida por sus remates agudos cortados por su parte
baja y que difícilmente permiten que la "cartela" (zona de unión
entre el remate y el asta) describa una curva y por su a
y e (inclinada) de corte torpe. Pero
poco después de que la romana del Terentianus fuera impresa en dos
tamaños en un libro corriente otra romana más ligera y condensada
hizo su aparición en una edición del Isagoge de Du Bois impresa
en enero de 1532 por Robert Estienne. La caja baja de los impresores franceses
de libros de los siguientes dos siglos, resultaba, en cuanto a su diseño,
de una imitación modificada con el paso del tiempo. El origen de esta distintiva
romana ha sido identificado fuera de toda duda no solo por la forma general de
la caja baja sino también por ciertas señales características
en la forma de las capitales. Pero primero echemos
un vistazo al antepasado de este tipo como aparece en el primer libro impreso
en latín por Aldo Manucio, Petri Bembi de Atenía ad Angelum Chabrielem
liber, en Venecia en 1495-96. Hay que recordar
que Aldus comenzó a imprimir con la principal idea de rescatar a los clásicos
del olvido comenzado por imprimir en griego aunque hiciera uso de alguna romana,
toscamente cortada, como tipo suplementario. Por lo tanto, su reputación
creció por sus ediciones en griego, así que cuando planeo publicar
trabajos en latín es lógico que pensara en disponer de un nuevo
tipo romano para ello. Este tipo no se creó
sin experimentos, retoques ni atrevidas innovaciones. Cuando finalmente aparece
en De Aetna podemos ver hasta cuatro diseños diferentes de la e,
con un posible quinto, dos de la p, y dos de la a
junto a formas itálicas ornamentales (swash) de la a,
la t y la m. La
tipografía del libro ha sido tenida en cuenta, aparentemente, por delante
del contenido ya que mientras que los distintos diseños de letras son usados
con profusión, la copia contiene varias erratas, incluida una palabra que
ha sido variada de lugar con el objeto de justificar una línea: una audacia
corregida con tinta en la mayoría de copias existentes. Si
unimos la extraordinaria brillantez de la impresión (totalmente diferente
a los posteriores libros de Aldo) con la brevedad del contenido (el diálogo
ocupa solamente treinta hojas) podemos llegar a conjeturar que representa una
especie de prueba de la nueva fuente latina. En
las cuatro copias consultadas por mí existen pocas páginas en las
cuales no se muestren claramente impresos los exquisitos remates agudos y alargados
de la caja baja. Aldo, de cualquier forma, no disponía
de tiempo para nuevos tours de force tipográficos. Volvío a cortar
las capitales y eliminó alguna itálica ornamental y sometió
a la fuente al desgaste de las siguientes ediciones que provocaron que cambiara
su apariencia completamente. Pero De Aetna
perduró como una curiosidad tipográfica así como un jeu
d`esprit de un gran humanista y como tal cruzó los Alpes en el bolsillo
de algunos hombres ilustrados para acabar siendo mostrado a los impresores franceses.
Por ello las excentricidades de las capitales del libro de Bembo (el posterior
uso que Aldo hizo de estas fue de forma esporádica en algunas portadas,
insuficiente para servir de ejemplo a posteriores imitadores), aparecen reflejadas
en la romana de Estienne: los remates superiores de la M,
el vértice cuadrado de la A y el trazo horizontal
hacia dentro de la G. La caja baja aparece modificada
en la longitud de sus remates, pero copia la finura de la g
y la a y en general las proporciones estrechas y
los largos descendentes del tipo del De Aetna. El
tipo de Estienne (Figs.
14 y 15)
fue diseñado por un maestro poseedor de una gran destreza en el corte de
punzones. Su forma puede ser estudiada mejor en el tamaño grande y su color
y distribución de pesos en el mediano. En estos últimos se puede
observar fácilmente la estructura del diseño ya que por su tamaño
y corte limpio se pueden observar detalles que la tinta y la impresión
ocultan en el pequeño: pero gracias al ajuste de su color y proporciones
(efectuado mucho más científicamente que los modernos fundidores),
en los tres tamaños se puede observar la misma forma. Es una letra más
estrecha y ligera que la de Colines, una diferencia que hace que los trazos descendentes
parezcan más largos. Las capitales del tamaño
pequeño son visiblemente más cortas que los trazos ascendentes de
las letras de caja baja y más condensadas que las del tipo de Colines.
Las características principales de las letras son: el filete de la e es
horizontal; el contrapunzón de la a poco profundo y de forma angular; la
g con un círculo superior que es solamente
la mitad de alto de la m y que permite una curva
elegante en su cola; los delicados remates superiores de la h;
Por lo que respecta a las capitales, la F, E
y L tienen una estrechez inscripcional y la C
no se extiende fuera de su círculo. Además existen en algunas de
ellas ciertas marcas características que son de suma importancia para establecer
el diseño del cual se derivan: la M carece
de remate superior en su trazo vertical derecho; el pequeño trazo horizontal
de la G se extiende dentro de esta pero no hacia
la derecha; el vértice de la A es romo y en
la B la línea que une los trazos curvos con
el asta vertical no es del todo horizontal. Fue
en el En In linguam Gallican Isagoge de Jacques Du Bois donde esta nueva
romana en sus tres tamaños se utilizó por primera vez: 36 puntos
para los títulos, etc., 16 ½ puntos para la introducción, y 12 puntos
para el texto. El folio del Virgil de septiembre de 1532 usa el tamaño
de 16 ½ puntos para el texto. La gran Biblia de 1532 que siguió al Virgil
tres meses más tarde, utiliza los tres tamaños que vuelven a aparecer
en libros posteriores como el Vitae de Giovio de 1549, con posibles modificaciones
en algunas de sus capitales. El efecto que tuvo
esta romana sobre los libros contemporáneos fue excelente. Vascosan parece
que la imitó en 1542 (Fig.
18) y De Tournes en su gran Biblia de 1552 (Lyon) usó una fuente que
parece una fiel imitación donde las capitales están claramente modificadas. Pero
es el tipo que aparece en las Orationes duae publicado por Jean Petit en
marzo de 1532 e impreso por Praelo Ant. Augerelli (Antoine Augereau) el que está
considerado históricamente como el más interesante de los tipos
aparecidos con posterioridad al de Estienne. La
versión de Augereau es cercana al modelo aldino, pero posee una R
muy "francesa" con una cola que desciende un poco por debajo de la línea
base, probablemente para estrechar la letra, una peculiaridad que también
aparece en el tipo de Estienne. La romana de Augereau puede ser estudiada en las
figuras 16a
y 16b en
los puntos donde difiere de la versión de Estienne. No
se puede afirmar, sin ningún género de dudas, que la romana de Augereau
sea una copia de la de Estienne, lo que es cierto es que ambas tienen unas semejanzas
significativas que nos pueden llevar a pensar por lo menos en la posibilidad de
que Augereau tuviera algo que ver en el diseño y producción del
tipo de Estienne. Nos podemos apoyar en los
tipos griegos, que sabemos con certeza que cortó Garamond, y concretamente
en las once letras capitales que comparte con la romana, para indagar en el origen
de esta última. Efectivamente se puede comprobar que la A,
B, E, H, I, K, M, N, P, T, y X del grec
du roi de tamaño mediano (que aparece en el Eusebius de Estienne, 1544),
son de idéntico diseño al de la romana de Estienne de 1532 (el tipo
del Isagoge y el Virgil). Esto se puede ver en la M con un solo
remate superior. Pero en el tamaño grande
del grec du roi de 1550 todas estas capitales aparecen rediseñadas.
El problema del remate de la M es resuelto proyectando
los trazos de la V interna por encima de los verticales
y creando unos remates que, a modo de alas, pasan a formar parte de la estructura
de la letra. Este es uno de esos perfectos diseños
que ocurren en cualquier oficio cuando el artesano comprende perfectamente el
propósito de su trabajo.
Estas capitales aparecen en una fuente romana
usada por Vascosan en 1550, y durante la siguiente década
este diseño fue también utilizado por Wechel (Fig.
20), Fédéric Morel y los mejores impresores del
momento. Su uso se hizo general y
perduró como el tipo romano más popular en Francia
hasta el final del siglo XVII. Este
es el diseño de la romana de Egenolff de Garamond.
Su perfección hizo que muchos de los grabadores locales de
punzones se convirtieran en meros reparadores de matrices. Su
caja baja, a la que podemos llamar con seguridad la última
romana de Garamond, y que para facilitar su identificación
llamaremos la romana de Egenolff, es similar a la fuente de Estienne
de 1532: pero sus anchas y conservadoras capitales reflejan el estilo
del pionero Colines en su Terentianus de 1531, especialmente la
A, B y T.
El Songe de Piliphile de Kerver (París 1553-54), contiene
una fina muestra (Fig.
22).
Las itálicas contienen más
variedad que las romanas durante el periodo 1528-50. El tamaño glosa cortado
por Garamond es una adaptación de la letra aldina, con capitales inclinadas
y una A y una R ornamentadas.
El tamaño grande usado por Barbé y (con dos pequeños cambios)
por Vascosan, en 1545, es una letra de aspecto redondeado cuyo principal mérito
reside en la ausencia de contraste entre los trazos finos y gruesos. La itálica
que Colines utilizó en el Ruellius (1536) presenta también este
patrón. La tendencia era a inclinar la letra más y más basándose
en la aldina de Garamond hasta que en 1550 Granjon cortó una nomparella
que introdujo un nuevo diseño que pronto se hizo muy popular.
Y esto completa la lista completa de los
tipos del siglo XVI que podemos denominar Garamond.
En el siglo XVII se realizó otra romana e itálica
derivadas de los diseños de Garamond pero completamente distintas
en su ejecución, que con algún trazo de ironía
sobreviven con el nombre de Garamond y que han sido reproducidas
en la actualidad por numerosas fundiciones. Esta
es la serie conocida en la Imprimerie Nationale como Caractères
de l´Université, y fueron diseñadas y cortadas
por Jean Jannon en 1615.
     

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