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I. Generalidades y nomenclatura Definiciones.
Tipografía es el arte de componer e imprimir
con tipos movibles, o planchas de diversos materiales, fundidos o grabados en
relieve. Llámase compositor tipográfico o tipógrafo
al operario que junta y ordena las letras, caracteres o tipos formando palabras,
líneas y páginas para imprimir, mediante la aplicación de
las reglas tipográficas y ortográficas. La Tipografía
está dividida en dos secciones distintas que mutuamente se completan: la
sección de cajas para componer y la sección
de máquinas para imprimir. Cultura
del tipógrafo. Por poco conocimiento que se tenga del Arte Tipográfico
se comprende lo necesario que es para el aprendiz u operario dedicado a la Tipografía
el tener la base de cultura general que supone haber hecho totalmente por lo menos
los estudios elementales. Sin esta preparación inicial es imposible conseguir
en la Escuela Gráfica, y peor aún fuera de ella, resultados satisfactorios.
No puede adquirir educación técnica y artística del oficio,
quien no domine la Ortografía y tenga ideas bastante claras sobre Gramática,
Religión, Aritmética, Dibujo, Historia, Geografía...
Al contrario, poseyendo esta base sólida, la práctica diaria de
la profesión le dará facilidades para llegar a tener una cultura
notable que adquirirá, sin apenas percatarse de ello, al tener que confeccionar
obras de los más variados temas. Esta cultura será el trampolín
que le ayudará a escalar puestos mas elevados y mejor remunerados.
Ya en 1811, decía Sigüenza y Vera, autor del primer manual de Tipografía
escrito en español titulado Mecanismo del Arte de
la Imprenta, que el tipógrafo debería estar, «si ello
fuera posible, instruido en todas las ciencias para llenar completamente todos
sus deberes». Mobiliario.
Caja es el cajón de madera en forma rectangular
donde se guardan los signos tipográficos. Las cajas más usuales
son: caja grande, para tipo común de composición
seguida; caja mediana, para letra de adorno y fantasía,
con mayúsculas y minúsculas; caja pequeña,
para titulares de mayúsculas. Además de estas cajas hay también
las cajas especiales para filetes, viñetas y signos, y para lenguas orientales,
como griego, hebreo, etc. Las cajas grande y mediana tienen ciento veintidós
compartimientos, llamados cajetines, cada uno de
los cuales contiene los caracteres que representan una misma clase de letra, signo,
espacio, etc. 
Modelo de caja grande o mediana
La
diversidad de tamaño de los cajetines en las cajas grandes y medianas se
debe al mayor o menor uso que de ciertas letras hay que hacer en la composición.
Caja alta es la parte superior de la caja, situada
a la izquierda, en donde se colocan las letras mayúsculas; caja
baja es la parte inferior que contiene las letras minúsculas, números,
puntuación y espacios; contracaja o caja perdida
es la situada en la parte superior derecha, donde se ponen las letras y signos
de menor uso en la composición. Esta nomenclatura de caja alta y caja
baja procede de los tiempos de la imprenta ambulante, cuando, para más
comodidad de traslado, la caja estaba realmente dividida en dos: alta y baja,
las cuales se colocaban una encima de la otra, extendidas sobre un chibalete desmontable,
durante el tiempo de trabajo. El chibalete
es un armazón de madera, provisto en su parte inferior de correderas de
madera o de hierro en que se guardan las cajas, y con la parte superior ligeramente
inclinada para sostener la caja durante el trabajo. Chibalete es una palabra española
derivada del francés chevalet, caballete. 
Modelo de chibalete
Se
diferencia del chibalete el comodín, en que
no tiene inclinada la parte superior, sino que es plana como una cómoda;
en lo demás, es exactamente igual, poseyendo también correderas
para colocar las cajas. Modernamente apenas se emplea la palabra chibalete;
se dice más bien comodín con pupitre o sin él y puede ser
de madera o metal. Tanto los chibaletes como los comodines deben estar bien
cerrados para que no entre el polvo en las cajas; cuídese, por la misma
razón, de que estas ajusten bien por delante unas con otras. Son varios
los modelos: los hay con departamentos para guardar los paquetes compuestos o
moldes. Los más prácticos son los chibaletes, ya que tienen
forma de pupitre, y dejan lugar para guardar en ellos grabados y otros materiales
que no se emplean constantemente. Herramientas.
El componedor es una regla de metal con un borde
a lo largo, un tope fijo «a» en uno de los extremos y otro movible
«b», provisto de un sujetador «c», que sirve para determinar
el largo de una línea. Sobre el componedor se ordenan las letras y los
espacios que han de completar un renglón. 
Componedor
En
los orígenes de la imprenta se usó como componedor un trozo de madera
con un tope y un reborde; variábanse las medidas añadiendo o quitando
cuadrados al tope. Se cree que Humberto Rey, tipógrafo de Lyon, fue quien
ideó en 1796 el componedor metálico con corredera movible. Los
componedores más usados son tres: el estrecho, en el que sólo cabe
una línea del cuerpo 12; el ancho, capaz para cuatro líneas, y el
cazuela, para ocho. Hay otros, además, destinados para la composición
de carteles o títulos de mucha longitud, que son de madera, para que pesen
menos. Algunos componedores tienen marcadas las medidas tipográficas
en uno de sus lados. Este sistema no lo encontramos del todo práctico por
su poca precisión. También los hay con varias escuadras movedizas
para poder usar diversas medidas a la vez; pero son poco prácticos por
su mucho peso. De la buena conservación del componedor depende el obtener
una buena justificación. Las pinzas
son herramientas de hierro o acero a manera de tenacillas; se emplean para sacar
con facilidad de la composición los tipos que se deben corregir. Las pinzas
tienen estrías en la cara interior de las puntas, para que al tomar la
letra no resbalen, perjudicando al tipo. 
Pinzas
Utensilios
y máquinas. Llámase galerín
la plancha de metal o tabla de madera, con dos listones de hierro formando ángulo
recto, uno en la parte inferior y otro a la derecha, en el que se depositan las
líneas a medida que se componen. Galera,
es una plancha de hierro o cinc guarnecida por tres de sus lados de unos listones
con rebajo a donde se introduce otra plancha llamada pala
o volandera. También se utilizan sin pala, y en este caso, los listones
no tienen rebajo. Las composiciones de gran tamaño se depositan sobre
la galera con su pala; al retirar ésta, resbalan los moldes. De otra manera
sería difícil su manejo. El portapáginas,
llamado también portapaquetes, es un trozo de papel resistente, con dos
o más dobleces, que se coloca debajo de la composición. 
Galera con su pala
Úsase
para trasladar con facilidad la composición y para que se puedan poner
unos paquetes encima de otros sin que se empastelen ni se estropee el ojo de la
letra. Para portapáginas se emplea con muy buen resultado el papel de empaquetar
las resmas, procurando al doblarlo, que no tenga arrugas ni agujeros. La
prensa de pruebas es una máquina en la que
se obtiene la primera muestra del paquete o molde que se acaba de componer, para
ver y corregir los defectos de composición. El
rodillo es un cilindro de pasta gelatinosa adherida
a una varilla de hierro, que sirve para impregnar de tinta las letras. La
bruza es un cepillo de cerdas de jabalí, que
se usa para limpiar los paquetes o moldes una vez sacada la prueba. El
cuadrante es una máquina provista de una cuchilla
horizontal que se utiliza para cortar regletas o interlíneas y también
orlas de línea o blancos fundidos en linotipia. Valiéndose del
graduador y de la cuchilla, se pueden hacer con el cuadrante biselados o chaflanes
con orlas o filetes de plomo, de mucha aplicación en toda clase de trabajos. En
todos los talleres, pero particularmente en los que se trabaja con composición
linotípica, es de gran utilidad la sierra fresadora universal, que realiza
automáticamente multitud de operaciones. Además del fin específico
para el corte de líneas de linotipia (arracadas) se puede emplear para
cortar madera, cinc, latón, plástico y otros materiales en los casos
de escuadro de clisés, corte de interlíneas, filetes, chaflanes
de ángulos, etc. Hubo un tiempo en que estuvo
muy en boga la máquina de curvar filetes e interlíneas; y si bien
es verdad que se llegaron a hacer con ella estimables trabajos tipográficos,
hoy apenas se emplea, por haber variado el concepto artístico en la Tipografía. 
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