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I. Composiciones complejas. Ideas generales Las
composiciones especiales o complejas, requieren ordinariamente que se cuente todo
el material empleado en ellas. En efecto, interviniendo tipos de diversos cuerpos,
filetes, corchetes, etc., bien sea en fórmulas, tablas, cuadros estadísticos
u otros trabajos, deben calcularse todas las medidas de modo que los diversos
elementos justifiquen y ajusten a la perfección formando un conjunto compacto
y preciso. La mejor prueba de la perfección
de una composición compleja está en que no caiga ninguna pieza cuando
se levanta el molde de la galera para colocarlo en el portapáginas o cuando
se termina de imponer en la rama para introducirlo en la minerva; si esta prueba
es satisfactoria, puede asegurarse que el tipógrafo domina ya algo de la
técnica de su oficio. Caja
especial de blancos. Lo primero que necesita el tipógrafo al
iniciarse en estos trabajos complejos, es conocer perfectamente la caja de blancos,
que puede ser especial o bien una caja normal de tipo común, tamaño
grande, habilitada para contener los cuadrados y espacios de todos los cuerpos
o, a lo menos, de los más usuales. 
Caja grande común, adaptada para blancos
Conocimiento
del material. Para poder combinar los distintos elementos de las composiciones
especiales o complejas, es preciso conocer perfectamente los cuerpos y familias
de los tipos y las medidas de todo el material, que debe revisarse junto con la
justificación de todas las líneas de caracteres, antes de introducirlos
en la composición a fin de evitar inexactitudes en el molde y levantamientos
durante la tirada. Además, el tipógrafo debe habituarse al cálculo
mental que le permita rápidamente usar y combinar los espacios e interlíneas
y parangonar los tipos y filetes, iniciales, etc. Croquis.
A pesar de que parezca innecesario para estos trabajos sencillos, conviene que
el operario se acostumbre a hacer de antemano los croquis, aunque sean esquemáticos.
El croquis facilita enormemente la realización del trabajo, pues el tipógrafo
tiene idea exacta del resultado y así puede atender mejor a la ejecución
limpia de la composición, utilizando sólo las piezas estrictamente
necesarias, justificando exactamente, desechando el uso de material defectuoso,
contando bien todos los elementos del molde si lo exigiere, y evitando otros defectos
que obligan a perder un tiempo precioso en la máquina de imprimir mientras
se aplica el consabido remedio de los espacios de papel y de las cartulinas. Entre
los defectos que hemos señalado, quizá el más importante
y más común entre los principiantes es el de utilizar más
piezas de las estrictamente necesarias. Tengasé como norma valiosa,
que donde basta un espacio o un cuadrado no deben ponerse dos, pues de este modo
se consigue un ajuste y una justificación más perfectos y se evita
que se agote el material de un determinado cuerpo empleado profusamente sin necesidad.

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