|
VII. Sistemas para evitar las líneas
cortas Diversos
sistemas. Con el fin de dar a la composición una presentación
elegante buscando el macizo de las páginas en obras de ciertas pretensiones
artísticas, se han ideado varios sistemas de composición; todos
ellos tienden a suprimir las líneas cortas
y el blanco de entrada en los principios de párrafo. Ya en el siglo
XV hubo tipógrafos que imprimieron algunas obras con esta supresión
de blancos; así se ve, en 1471, en la obra Quintiliani Institutiones Oratoriae,
de Jenson, y en otra del impresor Herold, en 1481, titulada Origenis Prooémium
contra Celsum. En ellas, para indicar el punto y aparte, empleaban el signo llamado
calderón, o bien pequeños adornos o viñetas.
Hacia el 1914 se intentó resucitar la novedad por iniciativa de Rafael
Bertieri, publicista italiano, director de la revista técnica Il
Risorgimiento Gráfico, que presentó un nuevo modelo, al que
siguieron otros, entablándose viva polémica sobre el particular.
Los tipógrafos, en general, si les dieron buena acogida desde el punto
de vista artístico, no obstante, en la práctica no les dieron gran
difusión; unos por el mayor tiempo que exige su composición, otros
por resistencia del público y de los autores. En
el sistema que imita las obras antiguas se suprime
la entrada, que se substituye por el calderón ¶. Se hace luego todo
a composición seguida, indicando los puntos y aparte por medio del calderón.
Úsase también este sistema poniendo en vez de calderón, una
viñeta fina que armonice con el texto. 
Sistema antiguo
Sistema
Bertieri. Rafael Bertieri comienza el párrafo suprimiendo el
blanco de sangría; y pone la línea corta al extremo derecho de la
página con un claudátur (paréntesis
cuadrado) y unos grupos de puntos separados por espacio mediano, para que formen
un cuadrado al lado izquierdo. 
Sistema Bertieri
Sistema
Vizcay. León Vizcay, publicista de Valencia, suprime la entrada
substituyendo la sangría por el signo de párrafo §. Con el
mismo signo indica el punto y aparte, que pone a continuación de la línea
corta, a la cual da un cuadratín de entrada
y salida. 
Sistema Vizcay
Otro
sistema. Otro sistema que tuvo bastante aceptación fue el de
suprimir la línea corta, completándola
a ambos lados con una serie de puntos. Este sistema
no es recomendable para casos en que abunden las líneas cortas pues la
demasía de puntos afearía la composición. 
Otro sistema
Sistema
Bordas. Un sistema que por su originalidad llamó la atención
de los profesionales, fue el del malogrado profesor de las Escuelas Profesionales
Salesianas de Barcelona-Sarriá, el salesiano don José Bordas, galardonado
con el primer premio en el concurso organizado por
Il Risorgimiento Gráfico en el año
1914. Para suprimir los blancos, de cada línea corta hacía
dos, dividiéndola en dos partes iguales.
A continuación, como principio del párrafo siguiente, ponía
una inicial cuya altura fuera igual a estas dos líneas, y al lado la composición
llenando las dos líneas cortas, y siguiendo adelante. Si en la composición
había diálogo, indicaba la separación del mismo mediante
el signo =. Cuando coincidían dos o más iniciales agrupadas,
en vez de dividir la línea corta, pasaba a ésta parte de la anterior,
cambiando así la colocación de la inicial. El fin de los capítulos
los terminaba siempre en forma de base de lámpara. 
Sistema Bordas
Párrafo
moderno. Hoy día, vista la imposibilidad de evitar absolutamente
las líneas cortas, se ha introducido la costumbre de componer
sin sangría, dejando al final de párrafo la línea
corta normal. Esta modalidad no es práctica en los libros; pero en
los trabajos de poca extensión, cuidando de separar un poco los párrafos,
es de muy buen efecto por la regularidad que presenta en el lado izquierdo de
la página. A esta disposición se la denomina párrafo
moderno.
Párrafo moderno
Composición
quebrada. Otro sistema que ha tenido cierta fortuna, aun para componer
artículos cortos de algunas revistas, es el de la composición quebrada
(líneas desiguales alineadas por la izquierda o por la derecha) que, a
pesar del defecto grave de parecer verso, aporta dos ventajas: igualdad del espaciado
y supresión de las divisiones al fin de línea a no ser que coincida
una palabra larga. 
Composición quebrada

|