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II. De los folios

Definición. En la compaginación entiéndese por folio el número que indica el orden de las páginas, bien vaya solo o acompañado de algún adorno o leyenda.

Sus clases. Los folios pueden ser de dos clases: numéricos y explicativos. Llámanse numéricos cuando sólo indican el número de la página; explicativos, cuando además llevan una leyenda o explicación.

Composición de folios numéricos. El folio numérico se suele componer de un cuerpo dos puntos inferior al del texto. Exceptúanse las obras en folio o en cuarto compuestas a dos o más columnas, en las cuales la proporción del tamaño de la página y el tipo relativamente pequeño de la composición permiten componerlo de un cuerpo un poco mayor.
El folio numérico puede ir indistintamente a la cabeza o al pie de la página, a un extremo o promediado.
El folio numérico al extremo, debe alinearse exactamente con la composición por su lado exterior, ya se coloque a la cabeza, ya al pie de la página.
El folio numérico promediado se colocará exactamente centrado a igual distancia de los extremos.
Si al centrar un folio no quedara exactamente promediado, convendrá poner la diferencia a la izquierda en las páginas pares y a la derecha en las impares o viceversa, de modo que los números vayan a perfecto registro.
Si bien no han faltado quienes han colocado el folio numérico escueto y sin adición ninguna, lo corriente ha sido añadirle algún ornato: dos rayas, dos estrellitas, algún granito de viñeta fino, separados del número por medio cuadratín.


Diversos modelos de folios a la cabeza


Diversos modelos de folios al pie

Composición de los folios explicativos. Los folios explicativos revisten una variedad tan grande, que es por demás pretender someterlos a una regla fija.
Véanse a continuación ejemplos de los diversos casos que suelen ocurrir:

Hay libros que en todas sus páginas llevan el mismo folio, a saber, el título de la obra, como vemos en los ejemplos precedentes.
Cuando el título es largo, repártese entre las dos páginas de la misma cara o enfrentadas.

En este caso, al hacer la partición de la leyenda, deberá tenerse en cuenta no la simetría, sino más bien el sentido gramatical.

Es frecuente dejar las páginas pares para el nombre del autor y las impares para el título de la obra; y también viceversa.

Cuando en el libro hay varias obras del mismo autor, se deja invariable el folio de los pares, y en los impares se coloca el título parcial.

Título del libro a la izquierda, y a la derecha la numeración del capítulo, o de las divisiones correspondientes de la obra.

En los folios pares se coloca el título del libro, y en los impares el título del capítulo.

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La sucesión de capítulos en los pares, en los impares explicación sucinta del mismo.

Leyenda del libro (Parte o Sección) a la izquierda y a la derecha la del capítulo; y al llegar a los párrafos en que éste se divide, se traslada el capítulo a la izquierda y se pone el del párrafo a la derecha.

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Títulos compuestos que se reparten en ambas caras.

Al componer los folios explicativos se procurará que el número de la página y la leyenda formen una sola línea; el número en el extremo correspondiente; la leyenda bien centrada en la línea como si el número no existiera.
En muchas obras es costumbre poner debajo un filete a todo el ancho y aun encerrar todo el folio entre dos filetes. No hay para ello regla absoluta.

La leyenda del folio se compone, por regla general, en versalitas. También hay quienes la componen en mayúsculas de cursiva, y aun en mayúsculas ordinarias.
En las leyendas históricas en que intervienen números, las cifras se pondrán, por estética, de un cuerpo menor, a fin de que no sobresalgan del nivel de la línea, para lo cual, al parangonar, se buscará la alineación por el pie.

Casos particulares. Las páginas blancas se dejarán siempre sin folio. Lo mismo dígase de aquellas en que se comienza capítulo, cuando estos empiezan siempre en página aparte y el folio va en cabeza.
Si en una obra los capítulos no empiezan en página, no se suprime el folio, aunque alguno coincidiese con el principio de la página.
Cuando se trata del capítulo y su explicación, se coloca entre ambos una raya.

Cuando en la página impar comienza capítulo y hay que suprimir el folio, el de la página par se compondrá según las normas siguientes:
Si el título de ambos folios lo consiente, se reúne por completo en la pagina par.

Si el título fuera muy extenso, podría colocarse un etc. detrás de la primera palabra.

Si ambas leyendas tuvieran sentido propio y completo, puede muy bien prescindirse de la del folio impar dejando tal cual la del par.

Cuando el capítulo comienza en la página par, el buen gusto enseñará al compaginador la manera de poner el folio a la impar, sirviéndose de las normas explicadas anteriormente, teniendo en cuenta que las más de las veces se puede dejar el folio que le corresponde sin necesidad de variarlo.
Cuando el capítulo no comienza al principio de página, se hará la foliación sin dificultad, siguiendo las reglas expuestas. Pero si el folio explicativo indica la sucesión de capítulos y su explicación, se hará como sigue: Cuando el capítulo comienza en la página par, se pondrá el folio con la numeración y leyenda del capítulo que empieza, no del que acaba.

Si el capítulo comienza en la página impar, se pondrá en ésta el folio, con el capítulo que comienza y en la par con el que termina, teniendo siempre en cuenta las reglas dadas.

Cuando hay páginas totalmente ocupadas por estados, tablas, grabados, etc., lo mejor será prescindir por completo del folio, así explicativo como numérico.

Folios prologales. Entendemos por tales, los que se colocan en el llamado pliego de principios.
Para su composición se siguen las reglas dadas anteriormente, teniendo en cuenta además que:
La sucesión de las páginas se hace, en general, en números romanos.
Si el prólogo fuera compuesto en un cuerpo menor que el resto de la obra, también el folio explicativo se compondrá en las versalitas o cursivas correspondientes y menores que las de los folios del libro.
Cuando en el pliego de principios hay varios prólogos, juicios de Prensa, etc., a cada uno se le pondrá su propio folio explicativo (si lo hay).
Si las diversas partes de la Introducción están compuestas en tipos de diferente cuerpo, se adoptará para el folio un cuerpo que esté en relación con todos ellos, y será único para todo el pliego de principios.

Separación entre el folio y la composición. Si el folio, numérico o explicativo, no lleva filete, deberá estar separado del resto de la composición, como mínimo, por un blanco equivalente al de una línea del texto con su interlineado. Si lleva filete, entre el folio y el filete se pondrán dos puntos de separación si el texto va desinterlineado; si va interlineado, un número de puntos igual, y entre filete y texto, como en el caso anterior.

Foliación moderna. El gusto artístico del compaginador sabrá sacar partido de los elementos decorativos de que dispongan en el taller para dar a las obras una presentación especial, sin olvidar el carácter del libro, el mayor o menor lujo con que se imprime y el mayor coste que puede alcanzar el mismo por el mayor tiempo que en su compaginación habrá de invertir.

 


  

 

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