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La portada clásica de la mano de Theodore Low De Vinne

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 9
Ejemplo de mala distribución de "blancos"

 


Figura 10
La portada anterior con los "blancos" bien distribuidos

 


Figura 11
Otra portada con problemas en sus "blancos"

 


Figura 12
La portada anterior corregida

 

 


Figura 13
Esquema de portada

 

 


Figura 14
Portada a corregir utilizando el esquema expuesto en la Figura 13

 

 


Figura 15
Portada anterior una vez aplicados los cambios

 

 


Figura 16
Una portada correcta en su composición

 

 


Figura 17
Otra portada correcta en su composición

 


Figura 18
Una portada bien equilibrada

 


Figura 19
Una buena elección de los tipos del título

 


Figura 20
El subtítulo también es importante

 


Figura 21
Una buena agrupación de las líneas menores

 

 

Estimación del espacio requerido
Una estimación del espacio requerido para una portada, debe incluir los espacios vacíos entre líneas además del reservado para los tipos. La buena apariencia de una portada depende de la correcta proporción entre los espacios en blanco y el tamaño de los tipos elegidos para la misma.

El "blanco" más grande debe estar por encima del pie de imprenta. Si no existe la suficiente separación entre el texto y el pie de imprenta corremos el riesgo de que la portada tenga un aspecto confuso. Y este fallo no se arregla, sino que empeora si usamos un "filete" para intentar marcar una separación. Es mejor usar un retrato o una viñeta, pero, siempre, claro está, con el debido espacio en blanco por arriba y por abajo. La viñeta que el editor seleccione en este caso debe ser incluida por el impresor, tanto si es grande como pequeña, negra como gris. Pero, en el caso de que sea el impresor el que la elija, éste debe considerar con detenimiento el "color" tipográfico deseable.

Si se trata de una decoración de tamaño pequeño lo más conveniente es que proporcione un color claramente oscuro; especialmente en el caso en el que este color compense un título que pueda si no verse demasiado oscuro si elegimos una decoración más "ligera". Al contrario, si los tipos proporcionan un "color" tipográfico claro, será mejor elegir una decoración que dibuje simplemente las líneas, para así no "sobreponerse" al texto. Es un error hacer de la decoración la parte más destacada de una portada.

La portada no debe de ser tratada como una hoja suelta o un anuncio con la misma cantidad de espacio blanco a cada lado de las líneas titulares. Sus "blancos" deben de ser de desigual anchura: estrechos cuando separan el nombre del autor del editor y mucho más amplios cuando separan divisiones que no están relacionadas entre sí. El tamaño de la anchura del espacio en blanco, así como el tamaño de los tipos, son los que "avisan" al lector de la relativa importancia de cada división. La portada de la Figura 9 History of Orange County sirve como ejemplo de una mala distribución de "blancos" y de jerarquía de los tipos. En la Figura 10 se muestra una solución más acertada.

Analicemos ahora la portada del libro The anatomy of Melancholy (Figura 11). Otra vez podemos apreciar como el compositor ha errado en la disposición de tipos y espacios: se resaltan palabras que no deben serlo; para ocupar toda la "caja", se distribuye el texto en numerosas líneas; para producir un perfil irregular, se utilizan en las líneas más largas tipos condensados; y el título apenas se distingue.

Si nos fijamos en la portada corregida en su composición (Figura 12), vemos que existen bastantes divisiones (el título del libro, su explicación, el nombre ficticio del autor, la reseña a la nueva edición, la leyenda, el pie de imprenta...) cada una de las cuales debe ser distinguida de sus compañeras.

Las palabras The anatomy of Melancholy deben ser la línea principal, aunque ésta tenga demasiadas palabras para formar una línea de un tamaño de tipo aparente. La explicación del título no es necesario que destaque y se puede componer en su totalidad con tipos de tamaño uniforme. El nombre ficticio del autor tampoco es relevante y conviene componerlo con un tipo de menor tamaño. Las palabras New Edition y las que las acompañan añaden un valor informativo sobre nuevos contenidos, por lo que, en este caso, es correcto que sean destacadas. La leyenda no es necesario que destaque como tampoco hace falta incluir su traducción. La doble marca de imprenta se puede componer en dos columnas al objeto de ahorrar espacio.

El hecho de haber situado las palabras Anatomy of Melancholy en la parte superior de la página en dos líneas de letras negritas puede hacer que la página parezca excesivamente "pesada" en ese lugar y es aquí donde da juego una viñeta situada en la parte inferior con el fin de balancear el contraste. Además, y para rebajar la preponderancia de estas dos líneas, se ha optado por situar el verdadero nombre del autor al principio de la página y así conseguir que, al bajar la situación de las dos líneas principales, su efecto sea más agradable.

Planear la portada
Con frecuencia el cajista comienza el trabajo de componer una portada sin tener una idea clara de su efecto general una vez impresa. Una portada de pocas palabras es posible componerla sin un boceto o maqueta; pero, para componer portadas más complejas es necesario saber lo que se quiere hacer.

El valor del boceto
Vamos a ver un ejemplo práctico con la portada de Life of Johnson (Figura 14). Como podemos apreciar, esta portada consta, aparte del título, de muchas líneas pequeñas compuestas con la intención de resaltar. Cómo el pie de imprenta ocupa cerca de la cuarta parte de la página (10 líneas) poco espacio queda para establecer la debida jerarquía de una forma eficiente. Debido a la longitud del propio texto escrito por el autor, se ha utilizado un número excesivo de filetes con el fin de destacar las distintas divisiones y, en definitiva, la portada es confusa y transmite una apariencia poco elegante. Con la ayuda de varios lápices de distintos grosores, vamos a establecer un boceto de cómo creemos que podemos mejorar esta portada (Figura 13).

En principio, Samuel Johnson, LL D. es, por supuesto, la línea que más debemos destacar; seguida a continuación de Original Pieces of his Composition. Las referencias a sus estudios y trabajos, junto a su correspondencia y conversaciones, es una información que debe ser resaltada en distintas líneas en el caso solamente de que hubiera sitio suficiente en la página, que no es el caso. Las líneas Malone`s Notes y Illustration y Piozzi`s Anecdotes se agrupan conjuntamente, ya que su importancia es similar y no es preciso destacar una por encima de otra.

La línea donde aparece el autor By James Boswell también ha de ser destacada. En la portada ordinaria, el nombre del autor aparece, más o menos, en la mitad de la página a continuación del título de la obra. Pero, en este caso, al quedar muy juntos ambos nombres parece que es necesario buscarle un lugar donde ambos no se interfieran. La práctica de colocar el nombre del autor antes del título de la obra, adoptada por los bibliófilos en su catálogos y por bastantes impresores parisinos, es de gran ayuda en esta portada ya que nos permite que ambos nombres destaquen y, además, nos permite situar la línea principal Samuel Johnson LL. D un poco por debajo de la parte superior de la página, evitando así un exceso de contraste en esta parte de la misma.

La leyenda y el pie de imprenta no merecen una consideración especial y las palabras The life of necesitan destacarse, pero, no tanto como el nombre; así que su posición por encima de la línea principal la distingue suficientemente al tratarse de un línea corta. Las palabras que siguen a Comprehending están compuestas en forma de diamante en cinco líneas de versalitas y las que siguen a The whole también están en versalitas; sólo que en este caso se ha optado por la composición cuadrada al objeto de contrastarlas con las anteriores. El resultado obtenido se muestra en la Figura 15.

Indudablemente, el uso de un boceto nos va a ayudar a "visualizar" la estructura de la portada y a prever posibles fallos en su concepción con lo que, además de ahorrar tiempo, obtendremos con toda seguridad portadas más equilibradas y estéticamente mejor resueltas.

Composición de los distintos elementos de la portada
Bastantes cajistas que componen portadas han recibido sus primeras lecciones sobre composición realizando anuncios de periódicos y pequeños folletos de publicidad. Un larga experiencia en este tipo de composición no cualifica al cajista para componer portadas debido a la radical diferencia entre ambos tipos de impresos. Mientras que la función del anuncio es la de llamar la atención del posible lector utilizando para ello todo tipo de recursos tipográficos (tamaño de las letras, contraste, etc), la portada requiere una composición más austera y jerarquizada en la que no tienen cabida tipos excesivamente grandes y oscuros, demasiados ornamentos o una disposición del texto anárquica. En este caso, el secreto está en la simplicidad.

Existen varias razones para preferir la portada tipográfica:

  • Su aceptación en la mayoría de libros.

  • Se compone de forma rápida y a bajo coste

  • Es más fácil de leer que la portada grabada debido a sus distintas líneas de longitud irregular (usualmente de diferentes tamaños) y a los "blancos" existentes entre ellas que ayudan a distinguir sus divisiones.

En este tipo de portadas la línea que requiere una mayor presencia es la que da título al libro. Como regla general es suficiente con una sola línea destacada con tipos en negra o negrita, pero, a veces, por las características del título, es posible que se requieran más líneas. (Figura 16 y Figura 17)

La tradición
La continua práctica del oficio a través de los siglos ha dejado una especie de reglas no escritas de cómo hacer las cosas. Muchas están obsoletas pero otras son todavía perfectamente válidas:

La claridad, proporcionada por espacios en blanco de diferentes anchuras entre las líneas es la primera de ellas. Cuando varias líneas de tipos diferentes se encuentran muy juntas unas de otras la portada aparece confusa y de difícil lectura; es el espacio entre ellas, junto al tamaño de los tipos, lo que proporciona la debida legibilidad.

La irregularidad en la longitud de la línea es de igual importancia. Cuando varias líneas llenan de forma total, o casi, la medida de la caja, la portada adquiere una apariencia de un anuncio o un póster. Asimismo si las líneas se componen en "bandera" esto es, con uno de sus extremos alineado y el otro no provocará una falta de simetría poco recomendable para una portada clásica.

La composición de la portada de forma simétrica tomando como referencia un eje central y utilizando líneas de diferente longitud es la manera adecuada de dotar a esa página de un aspecto eminentemente clásico. Una manera de comprobar si hemos hecho bien las cosas es, con la ayuda de un lápiz y una regla, trazar una línea recta que vaya desde el final de la línea más corta al final de la más larga; si esta línea toca además con el final de una o más líneas intermedias, podemos estar seguros de tener una portada bien equilibrada. (Figura 18)

Cómo la línea que más debe destacar es siempre la del título del libro, y esta puede tener tres o treinta letras, es difícil establecer una regla sobre su longitud. De acuerdo con la tradición, esta línea debería ser la más larga y destacada de la portada.Pero, ésta no es la mejor solución ya que hacer que una línea de pocas letras llene la medida de la caja utilizando para ello un espaciado amplio no consigue mejorar en absoluto la composición. Claramente es más efectivo una línea corta sin espaciar sus letras , o acaso ligeramente espaciadas, con unos tipos del tamaño y "color" adecuados.

Solamente las portadas de líneas cortas, con tipos grandes y anchos espacios entre las líneas se pueden beneficiar de un amplio espaciado de las letras, aunque no deja de ser un experimento arriesgado.

La dificultad contraria es cuando el título tiene una cantidad de letras excesiva para componerlo en una sola línea. En este caso siempre es mejor utilizar dos líneas que utilizar tipos condensados o "chupados" para así componer en una sola línea. (Figura 19)

Tratamiento correcto de los títulos y subtítulos
A ser posible, la primera línea de un título no debe completar la medida de la caja de composición. Un línea completa con tipos en estilo negra o negrita es admisible en segunda o tercera posición en el cuarto superior de la página, pero nunca en el centro de la misma. Los artículos (El, La ,Los, Las,) que frecuentemente antecede al nombre deben de ser la primera línea.

El subtítulo siempre ha de componerse con tipos más pequeños. Si el título llega a llenar la medida, el subtítulo debe de ser una línea corta; si el título se compone en una línea corta, el subtítulo puede llenar la medida pero siempre en un cuerpo más pequeño.

Asimismo, si el título es la línea más larga el subtítulo no debe ser compuesto con un tipo que por su tamaño o condensación desmerezca del conjunto. El subtítulo debe de tener su propia presencia e importancia; incluso si es necesario componerlo en dos líneas. La conjunción (o, y, etc) que conecta ambos debe componerse como una línea suelta. (Figura 20)

Líneas de menor importancia
Estas líneas pueden elegirse de las explicaciones del título o el sumario de contenidos, en el caso de que existan; pero, solamente se utilizan en el caso de que merezcan ser destacadas. Resaltar palabras sin importancia solamente por la supuesta necesidad de nivelar la presencia de una línea compuesta en negra que destaca sobremanera, es un error y lo único que se consigue es aumentar la presencia de líneas sueltas claramente inútiles. Una solución mejor es agrupar este texto y darle forma cuadrada, de diamante o medio diamante. (Figura 21)

Líneas sueltas
Las líneas sueltas, frecuentemente compuestas por conjunciones y preposiciones, que enlazan dos o más frases relacionadas deben de ser utilizadas de forma esporádica; en las páginas de un formato octavo o mayor deben componerse en caja alta.

El nombre del autor
El nombre del autor se coloca generalmente en una línea separada; cuando el título presenta un aspecto abigarrado o el nombre del autor tiene pocas letras, se puede anteponer la palabra "por". Por el contrario, cuando el título ofrece un aspecto ligero "por" se puede colocar en una línea separada por encima del nombre. Cuando un libro tenga dos autores y el espacio disponible sea pequeño, se pueden poner ambos nombres en una sola línea; excepto cuando formen una línea excesivamente larga, caso en el cual habrán de dejarse en líneas separadas.

La conjunción "y" puede situarse al final de la primera línea o al principio de la segunda de acuerdo con la longitud de ambas; solamente en el caso de que exista espacio suficiente puede componerse como una línea suelta.

Asimismo, cuando el título destaque sobremanera por su extensión y el autor sea conocido, el nombre de éste puede situarse en la primera línea de la portada.

 

 


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