Los
títulos honorarios del autor Cuando estén compuestos solamente
con iniciales, seguirán al nombre en la misma línea y con el mismo
tipo de letra; si se trata de varios títulos con iniciales, se pueden utilizar
versalitas con el fin de evitar que la línea tenga una longitud excesiva;
aunque en este caso dé como resultado una línea irregular en altura.
Entre las abreviaturas, no deben incluirse espacios; con un punto es suficiente,
ya que se las debe tratar como una palabra. Queda mejor, por ejemplo, F.R.S.
que F. R. S. Si
existe un exceso de títulos abreviados, es mejor componerlos con la palabra
completa; pero, en este caso, en líneas separadas de un tipo bastante más
pequeño. Las versalitas suelen utilizarse para componer títulos
completos que ocupen una línea o dos; pero, en el caso de ocupar tres o
más es mejor componerlas con un tipo de seis o siete puntos; por ser más
legible y quedar mejor impreso. Las
razones para la publicación del libro O
la especificación de la lectura o conferencia del cual procede, se compone
con frecuencia con romana o itálica de caja baja y frecuentemente en una
medida estrecha. Se suele incluir después del nombre y títulos del
autor. La leyenda Si
esta contiene varias líneas de romanas o itálicas, es un problema
añadido a la portada. Los impresores franceses la suelen componer en una
letra romana bastante pequeña y la colocan sobre el centro de la página
en su lado derecho dejando el opuesto vacío. Esto otorga a la portada distinción,
pero, a costa de su simetría. En una
medida estrecha de tipos pequeños, la leyenda se puede colocar en el centro
de la página entre dos "filetes" finos; pero, este tratamiento
(común en los libros alemanes) puede ser objetado por su "delicadeza"
(Nota: Respecto a este comentario reseñar que De Vinne era defensor
de lo que él daba en llamar "tipografía viril") Cuando
la leyenda siga al nombre del autor o traductor, debe separarse por medio de un
guión o "raya". Si la leyenda contiene
solamente una o dos líneas, puede situarse al principio de la página
compuesta con versalitas. (Figura
20). En cualquier caso, la inclusión
de una leyenda o las razones para la publicación o alguna característica
singular de la edición, es algo a estudiar con detenimiento en especial
cuando el espacio disponible es pequeño, ya que puede dar lugar a una portada
confusa y de aspecto poco elegante. El
nombre del editor o traductor Con frecuencia
se sitúa a continuación del nombre del autor en una línea
separada y compuesto con un tipo más pequeño; pero cuando el nombre
del autor forma parte del título del libro como en "Las bucólicas
de Virgilio", traducidas por John Dryden, al nombre del traductor debe dársele
la misma importancia que se le da usualmente al del autor. Números
romanos Deben usarse con preferencia en
líneas donde deben aparecer los números al lado de letras capitales,
excepto si aquellos son fechas. 
Los
números arábigos suelen quedar demasiado débiles al lado
de capitales que tienen un cuerpo más ancho; pero, no hay objeción
para utilizarlos cuando estos tengan un cuerpo semejante en anchura y sus trazos
tengan un grosor semejante al de las letras capitales contiguas. 
El
número del volumen Junto a la especificación
del total de los mismos, el número del volumen debe colocarse en dos líneas
separadas si para ello existe el espacio suficiente. Si no disponemos de este
espacio, se puede componer en una línea solamente. No es conveniente utilizar
la abreviatura "Vol." para volumen con
el objetivo de ahorrar espacio en una línea. 
El
nombre de los artistas Aquellos que han
intervenido en la realización del libro con grabados, diseños, etc
figurarían en línea separada y compuesta con un tipo más
pequeño que el usado para el autor y el editor. Puede ocurrir también
que el editor decida, debido a la relevancia del artista, que su nombre sea equiparado
al del autor del libro. El ejemplo que se
muestra a continuación, extraído de una edición ilustrada
de Las Fábulas de La Fontaine es un intento de mostrar diversos grados
de "méritos artísticos" usando para ello la graduación
de los tipos. 
Composición
del texto De acuerdo con la tradición,
dos líneas de titulares compuestas con el mismo tipo y de igual tamaño,
no deben situarse juntas. Para prevenir este supuesto fallo, se suelen utilizar,
tipos condensados como los mostrados bajo estas líneas, al objeto de meter
la totalidad de las palabras en una línea. 
Pero,
el uso de tipos condensados da como resultado una imagen de las palabras que pierde
la expresividad y singularidad de las letras al agruparlas todas bajo una cierta
uniformidad. Y éste no es el único error, ya que el uso de esta
clase de tipos aumenta el espacio vacío entre las diferentes divisiones
de la portada ofreciendo una imagen de la portada algo fría y desolada. Esta
claro que las prácticas tradicionales no pueden aplicarse a los libros
mostrados en las Figuras
21 y 27;
ya que componer las líneas de los títulos con diferentes tipos de
diferentes tamaños, no consigue dotar a la portada de una mayor elegancia.
Además, puede romper la necesaria conexión de palabras inseparables
y en cierta medida cambiar su sentido. Lo que si está bien visto en las
formas de hacer tradicionales es juntar líneas compuestas con los mismos
tipos cuando estén separadas por líneas sueltas, como se muestra
en la Figura
26 . Cuando las conjunciones o preposiciones
no son compuestas como líneas sueltas, como el caso de las Figuras
27 y 28,
muchos cajistas consideran esta composición como inusual e impropia. El
espacio entre líneas Frecuentemente,
al juntar dos o más líneas compuestas con los mismos tipos la composición
resultante no es muy afortunada; la causa es la escasez de espacio en blanco entre
las mismas. Cuando tengamos sitio para ello, el espacio en blanco entre líneas
no debe de ser menor que la altura del tipo elegido; ya que las líneas
necesitan una cantidad de espacio vacío alrededor de ellas para poder destacar
y distinguirse. Las Figuras
27 y 28
también nos ilustran este problema. Contraste
de la línea principal La "debilidad"
de la línea principal de la portada también suele ser un fallo frecuente;
seleccionar para el título del libro un tipo muy pequeño al objeto
de que el mismo quede compuesto en una sola línea, impedirá que
la línea destaque apropiadamente. Un tipo algo condensado puede no quedar
mal, pero, si es muy condensado y no dispone del espacio en blanco suficiente
alrededor suyo, la elección no será acertada. En cualquier caso,
una portada compuesta en su totalidad con tipos de una anchura normal es mejor
que otra en la que convivan varias líneas de tipos condensados con otras
normales. La caja
de composición Puede ocurrir que
los únicos tipos que consideremos apropiados para la portada rebasen la
medida de la caja. En este caso siempre es preferible ensanchar un poco la medida,
ya que el verso de la portada suele quedar en blanco y por lo tanto no existen
problemas de registro que elegir otros tipos que no sobrepasen la medida, pero,
que no sean los adecuados. La apariencia en general
de una portada depende enormemente del tamaño, forma y espaciado que adopte
la línea principal. Esta debe de destacar lo suficiente para llamar de
inmediato la atención, pero, no tanto como para hacer parecer a las demás
líneas insignificantes. (Figura
29) Otro error frecuente es el
contrario, ésto es, al objeto de que un título corto llene completamente
la medida de la caja, elegir unos tipos excesivamente grandes con lo que conseguiremos
un efecto de una página totalmente desequilibrada. No es necesario que
la línea principal ocupe la medida de la caja en su totalidad. Ver
Figura 29. |