|
Espaciado
Mucho más importante que las formas
de los caracteres, es el ritmo que
muestran cuando se componen en palabras y en líneas. Una fuente
con unos caracteres hermosamente dibujados, si están mal
espaciados se hará difícil de leer; sin embargo una fuente
con unas formas no tan bien diseñadas, si el espaciado es bueno
su lectura será más cómoda. Definir el ritmo
es más importante que definir las formas. Los
espacios en blanco, situados dentro y alrededor de las letras, son
los que definen el ritmo mucho más que las propias formas negras
de los caracteres; es un balance entre la forma y la contraforma. Así a la hora
de dar forma al carácter debemos tener en cuenta estos espacios
en blanco y entender su relación con la figura negra de las letras:
ambas están relacionadas, por lo que si cambiamos la forma blanca
este cambio afectará también a la forma negra; o sea, si por ejemplo
aumentamos el espacio blanco habrá menos espacio negro y viceversa.
Respecto al espaciado, podemos
ver en el dibujo que existe una relación entre el espacio contenido
dentro de la letra n
y el espacio existente entre la
i y la n.
En la figura superior podemos ver como el espacio contenido dentro
de la letra n,
es mucho más grande que el existente entre la i
y la n. Al contrario
en la figura inferior éste espacio está más igualado, y esta es
la forma de que las palabras tengan un buen ritmo y una mejor armonía
en las líneas de texto.
Lo mismo ocurre con la forma
interior de los caracteres a
y e, por ejemplo.
Si conseguimos dotar ópticamente a todos los caracteres de la fuente
de un espacio interior similar en sus contrapunzones (el contorno
interior de un trazo cerrado) el ritmo del conjunto mejorará notablemente.

Figura
5 . Espaciado
Negro
Versus Blanco
Los conceptos expresados en el punto
anterior sobre el balance de las formas negras y blancas, aquí los
puedes ver un poco más claros. El diseño de tipos no es nada más
y nada menos que armonizar las formas negras y las blancas. El negro
no puede existir sin el blanco y el blanco no puede existir sin
el negro.
Negro,
la forma de las letras; blanco el espacio
dentro y alrededor de las mismas. La cantidad de espacio blanco
dentro de un carácter define la cantidad de blanco que existirá
entre dos caracteres.Siguiendo esta
idea, vemos que es imposible crear un carácter con gruesos trazos
negros que tenga a la vez unos contrapunzones grandes; un tipo de
estas características siempre tendrá unos contrapunzones
más pequeños que un tipo dibujado con unos trazos más finos.
Por consiguiente, como vemos
en la ilustración, el espacio entre las letras será menor. Al
contrario un tipo más fino tendrá unos contrapunzones más grandes
y como el espacio que existe entre las letras debe estar en proporción,
éste será mayor.
Este punto es clave para
entender las sutiles relaciones y los factores fundamentales que
debes de tener en cuenta en el diseño de tipos; a partir del momento
en que lo percibas te darás cuenta de que ves los tipos con “distintos
ojos”. Con ojos de tipógrafo.

Figura
6 . Negro versus Blanco
Itálica
versus Romana
Una fuente romana puede estar inclinada
(con un ángulo determinado) y una cursiva puede estar derecha (totalmente
vertical como una romana). ¿Suena raro?
El ángulo no es el que decide
si un carácter es romano o cursivo;
esto depende de su construcción. Para verlo un poco más claro, vamos
a fijarnos en las cuatro n del
dibujo. Efectivamente el primer carácter empezando por la izquierda
es romano... pero el segundo también;
aunque no es totalmente vertical la construcción es la misma que
la del primer carácter y a estos tipos se les conoce como romanos
inclinados. La tercera n
ya nos puede parecer cursiva pero aún
no estamos ante una cursiva verdadera.
Básicamente no existen diferencias entre la segunda y la tercera
n a excepción de la ausencia
de remates en ésta última.
Ahora compara las tres primeras
letras con la última. Ésta si que es una auténtica cursiva;
la gran diferencia con respecto a las anteriores reside en su construcción.
Las tres primeras están construidas a partir de diferentes trazos
separados y la última está construida a partir de un solo trazo.
Esta es la diferencia básica entre los tipos romanos
y cursivos su construcción y no su
ángulo de inclinación.
Respecto a la diferencia
entre cursiva e itálica,
desde el punto de vista histórico se pueden buscar argumentos que
incidan en una probable diferencia entre ambas, aunque, de acuerdo
con la mayoría de investigadores tipográficos, son términos similares.
Donde si podemos establecer una gran
diferencia es en el hecho de que itálica
es un término que tiene que ver con su función,
mientras que cursiva tiene que ver
con su construcción.
Cuando realizamos una familia
tipográfica e incluimos en la misma una fuente romana y una itálica,
ésta puede construirse de diferentes maneras. Posiblemente la tercera
n del dibujo podría funcionar
perfectamente como itálica en tú familia,
pero recuerda que no siempre se tratará de una cursiva
verdadera.

Figura
7 . Itálica versus Romana
Uno
para todos
¿Qué es lo que define que un carácter
encaje bien con otro? Y cuando tomas una decisión sobre el diseño
¿cómo afecta al resto de los caracteres de la fuente?
Punto
de partida: la letra e
del centro del dibujo. Imagínate que has dibujado esta letra y quieres
diseñar el resto de los caracteres de la fuente de forma que encajen
bien con la misma. ¿Por donde empezamos? Por ejemplo ¿debe ser una
fuente con remates o sin ellos?
Primer
intento: la letra i
de la izquierda. Una letra sin remates y cuyo asta es tan gruesa
como el asta de la e y con el
mismo ojo medio.
Segundo
intento: la letra i
de la derecha. La letra tiene el mismo grosor y el mismo ojo medio
que la e, y además presenta remates.
La panza
de la e no solamente es gruesa
sino que muestra un gran contraste. La i
de la izquierda no tienen ningún contraste; estos dos caracteres
no tienen nada que ver uno con el otro. Por otro lado, la i
de la izquierda tiene el mismo estilo de contraste que la e
debido a sus remates. Estos pequeños trazos son los que aseguran
que el carácter tendrá partes finas y partes gruesas, como las que
tiene la e. Esto da como resultado
que el punto de partida que hemos creado para nuestra fuente (la
letra e), ya nos ha definido
que el resto de los caracteres de la fuente no pueden carecer de
remate.
Por supuesto que todas las
reglas están para ser rotas. Una vez
mencionado esto, no existe ningún impedimento para que puedas hacer
una fuente que combine la e con
una i como la situada en el lado
izquierdo. Todo es posible, por supuesto. Lo importante es que todas
tus decisiones sobre el diseño de un
tipo tengan un porqué, y que sepas bien lo que haces... y también
lo que no haces.

Figura
8 . Uno para todos

|