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Lecturabilidad
El único aspecto importante de una
fuente de texto es su lecturabilidad. Muchas decisiones de diseño
pueden afectar a este aspecto entre las que se encuentran el contraste,
la longitud de los ascendentes y descendentes, el ritmo, el color
tipográfico que proporciona el tipo, la robustez
de sus arcos y sus panzas,
etc.
La mayoría de estas
decisiones se aplican a todos los caracteres de la fuente, y por
esto el primer paso es definirlas. Por ejemplo el contraste;
los caracteres de la línea superior tienen un contraste más acusado
que los de la línea inferior. Así, los caracteres de la línea superior
son más apropiados para usarse en titulares
y los inferiores para ser utilizados en texto continuo, y no solamente
por la diferencia de contraste sino porque los caracteres de la
línea superior son mucho más condensados. Esta característica los
hace menos legibles en cuerpos pequeños,
pero mucho más destacados y flexibles para titulares o rotulación.
Definir el contraste y la anchura son
decisiones a tener en cuenta en todos los caracteres individuales
de la fuente, pero, además, mientras diseñas cada carácter puedes
añadir detalles que mejoren la lecturabilidad de la fuente. Por
ejemplo, la oreja de la g
puede ayudar a que el lector siga la línea horizontal de lectura
de manera más fluida. La g de
la línea inferior trabaja mucho mejor en una fuente de texto en
cuerpos pequeños que la de la línea superior.
Por nuestra parte apuntar
al respecto del término lecturabilidad
que éste hace referencia a la facilidad de comprensión
de un texto mientras que el término legibilidad
está referido a la percepción visual
del mismo. Son términos diferentes;
por ejemplo una palabra compuesta en un cuerpo 24
es más legible que si estuviera compuesta en un cuerpo 9
pero esto no la hace más lecturable.

Figura
9 . Lecturabilidad
Proporciones
¿Qué altura-x dar a un carácter? Y
¿qué profundidad a sus descendentes? Definir estas proporciones
es esencial y están fuertemente conectadas con el propósito de la
fuente. El uso que se le de a dicha
fuente marcará las proporciones de sus caracteres. Por ejemplo,
es imposible crear una fuente para un periódico que nos economice
el espacio disponible si la misma está formada con unos caracteres
excesivamente anchos.
Unos descendentes
extremadamente cortos darán un aspecto extraño a una fuente de texto,
pero para una fuente de titulares puede ser una decisión acertada.
Para una fuente de texto la altura de los ascendentes
debe de ser tan grande, o incluso mejor más grande, que la altura
de las mayúsculas al objeto de proporcionar un adecuado ajuste
óptico, como se muestra en el dibujo.

Figura
10 . Proporciones
Versalitas
Como podrás deducir por su nombre,
las versalitas son letras versales
pequeñas, esto es, mayúsculas con la misma altura
que las minúsculas.
¿Por
qué se necesitan las versalitas?
Por varias razones de índole tipográfica. La primera es que, en
un bloque de texto, una palabra compuesta enteramente en mayúsculas
resaltará desagradablemente del resto y la segunda porque las letras
capitales de muchas fuentes no han sido diseñadas y espaciadas
para trabajar juntas, sino para componerse junto con las minúsculas.
Al contrario las versalitas si han sido diseñadas para trabajar
juntas por lo que el resultado, dentro de un bloque de texto, proporciona
un color tipográfico más homogéneo.
Aunque se ha dicho que las
versalitas son mayúsculas cuya altura es la de la altura-x de la
fuente, esto no es del todo cierto ya que, al objeto de que ópticamente
se vean de la misma altura, las versalitas deben de ser un poco
más altas que los caracteres de caja baja, como se muestra en el
dibujo.

Figura
11 . Versalitas

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