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Digitalización
de los tipos de Arrigui
un ejemplo práctico por Gunnlaugur SE Briem
Hay gente que piensa que trabajar
sobre fuentes históricas es relativamente sencillo ya que
el trabajo de diseño del tipo ya está hecho y solamente
hay que "trazarlo". La verdad es que es algo más
complicado. Veámoslo.
Nuestro punto de partida es el manual de
escritura La Operina... escrito por
el gran calígrafo italiano del siglo XVI Ludovico degli Arrigui
e impreso a partir de bloques de madera tallados por Ugo
da Carpi. Del mismo hemos seleccionado
un alfabeto en caja alta y otro en caja baja; en el primero podemos
ver que las letras capitales basan sus proporciones y configuración
en las mayúsculas inscripcionales romanas a las que se a
añadido algún carácter ornamental.

La caja baja es un magnífico
ejemplo de cursiva
cancilleresca, estrecha, ligeramente inclinada y con
unos trazos terminales en forma de lágrima; el hecho de ver
intercalados bastantes caracteres de la letra m en el alfabeto,
es debido al interés de Arrigui por demostrar la correcta
"textura" de su escritura.

A continuación he
procedido a agrupar las letras según sus características
constructivas, y aunque no es algo obligado, te facilita el trabajo
ya que vamos a ir trabajando con conjuntos de trazos semejantes.
Las astas de las mayúsculas
En esta figura se muestran las letras
I y H escaneadas de La Operina..., indudablemente la información
que nos proporcionan es escasa.

En su tiempo seguro que
Ugo da Carpi era, con toda probabilidad, el mejor grabador de
madera pero aun así yo no esperaba cinco siglos después
que una ampliación de sus letras diera como resultado una
imagen perfecta; como podemos apreciar en la imagen, las astas
de las letras no tienen la misma anchura
algo producido sin duda por la misma talla de la madera como por
la extensión de la tinta al ser impreso el carácter.
Está claro que debemos establecer su anchura por nuestra
cuenta. Por otra parte, la barra
de la letra H es más gruesa por un extremo que por otro
por lo que también procederemos a regularizarla.

En
este punto ya podemos establecer unas primeras líneas que
nos servirán de guía; éstas son la línea
base y la de la altura de las mayúsculas, además
de la medida del grosor de sus astas y de sus barras. Los remates
conservan sus formas irregulares. A la derecha se muestran los
caracteres digitalizados siguiendo
éstas pautas. Con estos elementos,
un asta, una barra y unos remates ya podemos afrontar el diseño
de otros caracteres, en concreto: L, T, E y F.

En los caracteres digitalizados
vemos que la barra de la E se encuentra un poco más elevada
que la de la letra F y así debe de ser para que la E se
compense ópticamente; la L es cómo la E a la que
se elimina algún elemento; nuestra T es más estrecha
que la original y los remates superiores más cortos al
objeto de homogeneizar los detalles característicos de
la tipografía y para facilitar un espaciado más
ajustado.
Remates
Al objeto de conservar la relativa "tosquedad" de los
caracteres presentes en el original, que es algo que me parece
acertado, he decidido que los remates no sean uniformes. A
continuación se muestra el camino que recorrí hasta
que di con los que pienso que eran los más acertados:

El remate negro de la figura
de la derecha es el doble de alto que el de la izquierda así
como un tercio más ancho, estos dos serán nuestro
punto de partida sobre el que realizaremos algunas variaciones.
Vamos a empezar con tres variaciones en el de la izquierda.

La primera variación
es el doble de alto, la segunda varía en su curvatura y
la tercera es una mezcla de las dos anteriores.

Con dos variaciones del remate
de la derecha serán suficientes. En la primera se presenta
una curvatura un tanto más acentuada y a la siguiente se
le acorta su longitud.

Puestas juntas, estas variaciones
es todo lo que necesitamos para conseguir un efecto "casual".
Capitales redondas

Las letras redondas nos suponen un desafío
mayor que las rectas, ya que debemos tomar más decisiones
acerca de su estructura; por de pronto la letra O sola no nos
dice mucho pero si la acompañamos de la Q, C y G, posiblemente
lleguemos a la conclusión de que una de sus principales
características es su ligera estrechez.

Estas son las letras una vez trazadas,
vamos a ver unos cuantos detalles de las mismas; la
parte más ancha de los trazos curvos es un poco más
ancha que las astas rectas, con el fin de compensarlas
ópticamente.

Ahora podemos ya añadir a nuestro
modelo tres partes nuevas. La primera es un nuevo patrón
para la parte más gruesa de las curvas de las letras capitales,
a continuación en la misma letra tenemos el patrón
para las astas rectas que ya obtuvimos anteriormente; la segunda
parte, representada en la segunda letra, es el patrón para
la parte más gruesa de las curvas horizontales de las capitales,
estas necesitan ser compensadas ópticamente con lo que a
partir de ellas podemos obtener dos nuevas líneas guía
representadas en la tercera letra, una segunda línea base
y una segunda altura de las mayúsculas y que, como ya vimos
en el capítulo dedicado a los efectos ópticos, servirán
para la medida de los trazos curvos y los vértices.
La letra O
La letra O la realizaremos desde cero.

Nuestro punto de partida será la
anchura y la altura
de la letra; a la izquierda se muestra el patrón obtenido
con cuatro partes diferenciadas dos verticales y dos horizontales
(recordar que las verticales serán más anchas debido
a la compensación óptica).
A continuación dibujaremos una
elipse que se ajuste a la altura
y a la anchura, el resultado se muestra a la derecha de la figura.
La verdad que el aspecto resultante de la O no es muy satisfactorio.

En esta figura he disminuido las partes
superior e izquierda del patrón, para poder ver bien lo
que queremos hacer. Al objeto de mejorar la forma de la elipse,
he estirado un poco la curva para hacerla un poco más ancha
(cuanto es una decisión que debes sopesar cuidadosamente),
una vez realizada esta operación he borrado los trazados
anteriores y me he quedado solamente con éste con el que
he completado la nueva figura copiando y rotando los trazos.

Ahora le toca el turno a la contraforma,
para lo que comenzamos realizando una copia de la elipse y la
dejo a la misma altura que la original pero vamos a estrechar
sus laterales hasta que solapen los extremos internos del patrón
vertical.
Después procedemos a hacer la misma
operación con las partes horizontales de la forma hasta
que se solapen también, en este caso, con los bordes internos
del patrón horizontal.

Listo. Ya tenemos una O respetable y algo
monótona. Vamos a añadirla un "toque"
caligráfico que no la vendrá nada mal.

Manejando su curva superior hemos conseguido
dotar a la letra de una apariencia algo más dinámica,
en sus lados derecho e izquierdo.

Copiando este nuevo trazo e invirtiéndolo
aplicaremos el efecto a toda la contraforma. Así que ya
tenemos la letra O y, además, su forma nos servirá
para usarla en otros caracteres curvos.

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