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Las letras de caja baja

Las letras de caja baja del alfabeto de
Arrigui son elegantes pero irregulares; su inclinación varia
en torno a los diez grados y las astas no presentan una anchura
uniforme. Asimismo los ascendentes y los descendentes no son de
la misma altura. Con que quedarnos
y que descartar es cuestión
nuestra.
Indudablemente tendremos que adaptar la
forma de la mayoría de las letras a nuestro tiempo; la q
se parece demasiado a la g; la z encajará con dificultad
en una columna de texto, y los descendentes de la f y la g juntas
en una palabra nos darán problemas.
Como he dicho antes mi intención
es mantener cierta fidelidad con los caracteres originales y con
su época. Existen para ello ciertos detalles de las letras
que nos ayudarán a mantener su espíritu.
Detalles de calidad
Nuestro original está lleno de sutiles
variaciones. Si tenemos ocasión no estaría de más
dedicarlas algo de tiempo.

Dos ascendentes con sus trazos terminales
superiores ladeados quedan mejor si el izquierdo es un poco más
bajo. Una letra l alternativa un poco más baja es una buena
idea.
Asimismo dos f juntas tienen mejor aspecto
si no son exactamente iguales; la solución adoptada en el
siglo XVI todavía es válida, una segunda f un poco
más alta y con el trazo terminal inferior recto y acabado
con un remate.

Arrigui utilizaba una e rasgueada
para acabar algunas palabras. Usada esporádicamente dota
al texto de cierto dinamismo.

La ligadura
ct o st también es una buena idea si la usamos con mesura.

También podemos añadir una
y y una q con una cola extendida. En definitiva se trata de detalles
que pueden enriquecer la fuente y que la dotan de un evidente encanto,
pero por ahora vamos a dedicarnos a realizar los caracteres básicos.
El grupo de la l
Las letras i, j, l, f forman el grupo de
la l. Nosotros solamente tenemos tres ya que en el alfabeto de Arrigui
no figura la j.

Los caracteres de caja baja tienen unas
formas propias independientes de las de las capitales; por lo tanto
es necesario que definamos algunos
trazos: el ancho de las astas es uno de ellos y un trazo terminal
otro.

El punto de la i de la letra de Arrigui
(a la izquierda) puede llegar a ser fácilmente confundido
con un acento; he creído conveniente cambiarlo por un punto
ovalado que se muestra en la derecha. También he eliminado
el trazo de entrada de la izquierda ya que puede dar problemas al
componerse junto con otras letras (f y t).
Asimismo la letra l aunque un poco tosca,
nos puede dar una idea de sus proporciones y forma. El trazo terminal
superior es un elemento decorativo que decido conservarlo por ser
una característica principal de la tipografía.

En la figura superior se muestran dos maneras
de acometer la letra f; la de la izquierda es equivocada ya que
la hemos realizado a partir de una l (engrosada de acuerdo a la
i) y un travesaño. El resultado no es del todo satisfactorio.
Lo correcto es comenzar inclinando la letra
unos dos o tres grados a la izquierda y estrechar un poco el trazo
descendente con lo que conseguimos una f más estilizada,
como muestra el desarrollo de la derecha.

Ya tenemos cuatro elementos que añadir
a nuestro patrón: se trata del grosor de las astas de los
caracteres de caja baja (está inclinado unos seis grados).
No lo usaremos siempre, ya que hemos decidido que no queremos letras
perfectamente uniformes, pero es una buena ayuda.
Los otros tres elementos son una línea
para los trazos ascendentes, otra la altura del ojo medio y otra
la de los descendentes.

Para la letra j vamos a utilizar una i y
una l volteada al revés. Una vez convertida en una sola figura
ajustamos el trazo inferior hasta dejarlo de la misma anchura que
el de la letra f.

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