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El primer grupo de la o

El grupo de la o es una relación
de letras curvas, aunque la s no tiene
mucho que ver con ellas.

Para hacer el trazado de la letra o vamos
a utilizar el de la O capital. Empezaremos acortando su altura hasta
la mitad más o menos para a continuación condensarla
lateralmente más o menos un tercio de su tamaño e
inclinarla hacia la derecha unos nueve grados.

A continuación nos ocuparemos de
la contraforma; para ella utilizaremos también la de la letra
capital O. La distancia entre el lado derecho de la contraforma
y el lado correspondiente del trazo debe de ser la misma que la
definida en otros caracteres curvos de caja baja.
Seguidamente ajustaremos
verticalmente la contraforma hasta dejar el mismo espacio en la
parte superior y en la inferior y posteriormente procederemos a
hacer lo mismo en la dimensión horizontal de manera que las
curvas laterales tengan la misma anchura. Finalmente inclina la
contraforma unos tres o cuatro grados.
El segundo grupo de la o
Arrigui basó su letra c en la forma
de la a. En este caso, nosotros vamos a usar una forma diferente
para la c

En esta figura se muestra la forma en que
Arrigui dibuja las letras a y c; él usó el mismo método
para las dos y para mi gusto la letra c tiene una forma excesivamente
inclinada.

Situada en el lado izquierdo podemos ver
la letra c basada en la a; a la derecha la c pero esta vez basada
en la o. No hay duda sobre cual aparece más equilibrada.

Vamos a comenzar nuestra c con el trazado
de la o; a continuación condensaremos la forma lateralmente
solamente en su lado derecho para después copiar la mitad
inferior del trazo externo y alinearlo con la parte inferior de
la contraforma. A continuación reduciremos horizontalmente
el lado izquierdo de este trazado hasta hacerlo coincidir con el
lado izquierdo de la contraforma a la vez que reduces, también
horizontalmente, su lado derecho.
De este lado derecho obtendremos el trazo
terminal superior y su finalización la podemos hacer de varias
maneras. Una de ellas sería acabar el trazo con una línea
recta, esto puede funcionar bien, pero en el caso de que decidas
que el trazo termine con una curva, que es lo que nosotros vamos
a hacer, debemos llevar un poco más de cuidado.

Utilizando una copia del trazado externo,
volteada horizontalmente y reducida en su tamaño, hemos ajustado
sus terminaciones superiores hasta dejar la forma de una curva que
armonizara con la curva inferior de la letra.

La letra e está construida a partir
de la c cerrando su trazo superior sobre el asta al objeto de conseguir
la contraforma de la letra.

Para Arrigui la letra t debía de
tener un trazo ascendente corto, lo suficiente para distinguirla
de la c; este es el comienzo, luego puedes utilizar el travesaño
de la f, aunque deberás acortarlo un poco, así como
el gancho inferior.
El tercer grupo de la o
En el siglo XVI se utilizaban dos tipos de
letra s. Una de ellas era la corta con la forma que solemos ver
habitualmente y se utilizaba para acabar palabras; cuando en una
palabra aparecían dos s juntas, se combinaban. La otra era
la s larga en la que una de las formas parecía una f sin
travesaño.

A la izquierda de la figura superior podemos
ver una s larga sencilla seguida de una doble, también larga;
la tercera es la combinación común de ambas, una larga
y otra corta; la cuarta es la s corta de Arrigui, ancha y sin adornos,
y a la derecha vemos una s "rasgueada" que se podía
utilizar para ornamentar el comienzo de algunas palabras.
Como he citado anteriormente la s corta
es un poco ancha para ajustarse bien dentro de una columna de texto.
Lo he intentado y aquí tenéis la prueba que realicé.

En la línea se muestran seis letras
s. La más ancha está situada en el extremo izquierdo
y la más estrecha en el derecho; ¿cual de ellas es la
que se ajusta mejor con la forma de una letra itálica típica
como la n? Yo he elegido la segunda empezando por la derecha. Vamos
a ver como he llegado hasta ella.

Su forma la hemos conseguido a través
del trazado de la o y de la S capital. Primero utilizamos el trazado
de la o, lo reducimos un cuarto de su tamaño y lo inclinamos
unos 10 grados.

A continuación alineamos los segmentos
que nos interesan de la S con el lado derecho del oval para después
hacerlo con los del lado izquierdo, eliminamos los trazos sobrantes
y trabajamos sobre el ajuste de los terminales.
El grupo de la x
La letra w no existía en el alfabeto
latino de la época, pero aparte de esta letra este grupo
contiene otras cuatro letras.

Las letras de caja baja de nuestro diseño
tienen una inclinación de unos seis
grados; para estas letras deberemos hacer lo mismo. Puedes
probar algunas inclinaciones similares hasta dar con la que te parezca
más apropiada.

Ensamblar la letra v es fácil a partir
del patrón de las astas, los
finos y el remate superior de la n. Comenzamos con el asta inclinándolo
6 grados a la izquierda y añadimos en su parte superior el
remate; para el lado derecho utilizamos la mitad del patrón
del asta y el patrón de los finos según se muestra
en la figura.
Para finalizar estiliza las curvas resultantes,
una vez eliminados los trazos sobrantes y unidos los sueltos, teniendo
en cuenta los trazados naturales conseguidos con la pluma ancha.

La letra w la conseguimos a partir de la
v para lo cual haremos una copia de la misma y rotaremos
la segunda forma cuatro o cinco grados a la izquierda. Asimismo
el trazo diagonal derecho de la primera v lo dejaremos algo más
fino en su parte superior.

Los trazos descendentes del alfabeto de
Arrigui son preciosos pero de poca utilidad a la hora de componer
texto continuo. Por esta razón he dotado a la y de una forma
más segura.
Para ello he utilizado la letra v y el trazo
descendente de la q. No obstante puedes digitalizar la y original
y utilizarla como carácter alternativo.

La letra x se puede conseguir con partes
de la n y la r más un patrón de las astas y otro de
los finos. El de las astas, junto con el remate de la n, lo utilizas
para el trazo izquierdo y el de los finos, junto con el brazo de
la r, para el derecho. Indudablemente con la longitud del descendente
vamos a tener problemas, por lo que mejor es que lo acortes.

Lo mismo ocurre con la z original de Arrigui,
que podemos conservarla como carácter alternativo, pero que
deberemos modificar por una forma más práctica. Para
ello necesitamos dos trazos de las
astas y uno de los finos a los que modificaremos en sus curvas hasta
encontrar una forma acorde con el resto del alfabeto.

Así que el último de nuestros
caracteres será esta preciosa z que posiblemente nos sirva
en algún titular y que conserva los artísticos trazos
rasgueados característicos de la cursiva cancilleresca del
siglo XVI.
Y con esto terminamos el espacio dedicado
a realizar una tipografía siguiendo para ello un patrón.
¿La enseñanza más importante? La manera en que
utilizamos los elementos estándar
que hemos creado a partir del original (astas, finos y remates)
y los propios trazos de las letras que vamos realizando para ir
creando la totalidad de los caracteres del alfabeto; este método
nos proporciona más facilidad a la hora de crearlos así
como más seguridad de que su estructura básica será
uniforme en todos ellos.

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