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Upper Mall: El callejón de los milagros

Enviado por el Martes, 27 noviembre 2007Un comentario

Hammersmith es un distrito londinense situado en el suroeste de la ciudad y que limita directamente con el río Támesis, hecho que ha marcado su fisonomía y su historia a lo largo del tiempo.
Tradicionalmente, la ribera del Támesis en Hammersmith era un lugar tranquilo con alguna taberna y pequeñas casas de campo habitadas en su mayoría por personas que trabajaban en oficios directamente relacionados con la actividad fluvial: marineros, pescadores y pequeños constructores de barcas.
A partir del siglo XVIII se empezaron a construir residencias para personas cuyas posibilidades económicas les permitían conjugar el placer de vivir en un bucólico ambiente con la facilidad de estar en el mismo Londres; de ello, son buenos ejemplos Sussex House, Kelmscott House o Hammersmith Terrace.
Además, la cercanía del río posibilitó asimismo la aparición de clubes de remo en su ribera, que, con sus entrenamientos y competiciones, dieron a la zona un cierto “aire” lúdico-festivo.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, dos factores van a llevar a que un grupo de artesanos y pensadores que residían en la zona contacten entre sí. Por un lado, los postulados del movimiento de artes y oficios (Arts and Crafts), que, inspirados por los escritos de John Ruskin, encuentran en la oposición a la naciente industrialización su razón de ser; y por otro, la política, y en concreto, la agrupación socialista de Hammersmith, creada el 14 de junio de 1884 en la residencia de William Morris (Kelmscott House).
Estamos hablando, entre otros, del polifacético William Morris, del fotograbador Emery Walker, y del encuadernador Thomas J. Cobden-Sanderson; todos ellos en el punto de partida de dos de las más famosas imprentas privadas británicas: la Kelmscott Press y la Doves Press.

Los protagonistas

William Morris (1834-1896), diseñador industrial y de interiores, pintor, y político socialista, pensó seriamente en la posibilidad de crear una imprenta en la etapa final de su vida; si bien con anterioridad se había interesado por los manuscritos, la caligrafía y la propia imprenta, pero sin atreverse a dar el paso decisivo.
Fue una lectura de Emery Walker en la Arts and Crafts Society el 15 de noviembre de 1888 sobre el arte de la imprenta la que le convenció definitivamente de abordar este nuevo reto, que afrontó con el entusiasmo que ponía en todos sus proyectos. En esta conferencia, un nervioso Walker cautivó a los asistentes haciendo un repaso por los trabajos de los grandes impresores del Renacimiento ayudado por unas ampliaciones de sus páginas que mostraba en una pantalla. El éxito, según el artículo que Oscar Wilde publicó en la revista Pall Mall Gazette al día siguiente, fue rotundo. En el camino de vuelta a casa aquella tarde, Morris , entre comentarios acerca de la creación de una pequeña imprenta privada, propuso a Walker “Hagamos una nueva fuente tipográfica” 1. Ese día puede decirse que nació la Kelmscott Press.

La principal dificultad con la que se enfrentó, el desconocimiento de todo lo referente a la puesta en marcha de una imprenta y el propio trabajo de la misma, lo resolvió con la ayuda de Emery Walker, a quien ofreció formalmente ser su socio en la empresa; lo que el interesado “por un sentido de la proporción” 2 rechazó. No obstante, se convirtió de hecho en su “socio virtual” en el negocio, ya que, según cuenta Sydney Cockerell, secretario de la imprenta, “ningún paso importante fue llevado a cabo sin su consejo y aprobación” 3.

Emery Walker no solamente le aconsejó sobre la parte práctica de la empresa (papel, prensas, tinta, proveedores), sino que contribuyo decisivamente en la creación del primer tipo (Golden) que William Morris utilizó y en los planteamientos estéticos de sus libros; sobre todo en lo referente a la consideración de la doble página como la unidad fundamental del libro, la disposición clásica de los márgenes, la ausencia de interlineado, la preferencia por un espacio estrecho entre las palabras y la superioridad de los tipos antiguos sobre los modernos de la época.

Por entonces, estaba en boga situar la caja tipográfica en el medio de la página “ el texto o página impresa es el cuadro y los márgenes son el marco; lo apropiado es que el cuadro, cuando se enmarque, quede en el centro” 4; y respecto al espaciado entre palabras a la hora de componer textos, era habitual ver un espaciado excesivo (hasta de medio cuadratín), debido a que los compositores cobraban por línea compuesta y por cierta tendencia entre los impresores a dar por cierto que un espaciado amplio facilitaba la legibilidad del texto.

El rechazo de la creciente industrialización y su fijación en la Edad Media como arquetipo del mundo ideal, favorecido por el ambiente de renovado interés por el mundo gótico que se respiraba en Inglaterra a finales del siglo XIX, le llevo a la creación de unos libros que, utilizando en su mayor parte técnicas artesanas de elaboración, reflejaban tanto en sus contenidos como en su diseño su preferencia por los impresos realizados en esa época.

Es preciso aclarar, no obstante, que si bien la imagen que asociamos a los trabajos de Morris, tienen su mejor ejemplo en las páginas del Chaucer (1896), con esas impresionantes orlas y grabados que rodean una tipografía que proporciona una mancha gris realmente oscura, también hay que tener en cuenta al Morris emisor de ideas, como que “cualquiera que sea el contenido del libro y aún careciendo de decoración, todavía puede ser una obra de arte si el tipo utilizado es bueno y se presta la debida atención a la disposición general” 5. Estas teorías podemos percibirlas ya llevadas la practica en bastantes de sus obras; teorías que compartía con Emery Walker.
La Kelmscott Press comenzó su andadura en 1891 y cesó su actividad en 1898, dos años después de la muerte de William Morris, tras imprimir un total de 53 libros 6 y de “haber dado un aldabonazo a la conciencia tipográfica de su época.. [al] haber obligado a sus contemporáneos a repensar el libro impreso” 7.

Thomas James Cobden-Sanderson (1840-1922), abogado de profesión en la época que conoce a William Morris, y cuyo nexo de unión con él es su vecindad (residen a unos escasos 100 metros de distancia: Sanderson en el número 15 de Upper Mall y Morris en el 26) y la Liga Socialista de Hammersmith, ve cambiar el rumbo de su vida la noche en la que disfrutando de la hospitalidad de Morris en su casa, la mujer de este, Jane, le sugiere que “¿Por qué no aprendes a encuadernar? Esto añadiría un arte a nuestra comunidad y podríamos trabajar juntos” 8 .
Felizmente para él, encuentra en su mujer Anna Cobden, hija de un famoso político, el apoyo y los recursos económicos necesarios, procedentes de una herencia, para llevar a cabo sus planes y fundar, tras un periodo de aprendizaje, en el año 1893 en la planta superior de su casa su negocio de encuadernación la Doves Bindery. Unos pocos años más adelante, en 1900, funda en el mismo sitio la Doves Press y cuenta, esta vez sí, con la participación como socio, más o menos formal, (de hecho no firmaron ningún documento que formalizara su unión en el negocio) de Emery Walker. La Doves Press continuó activa hasta el año 1916 pero Walker cesa de figurar en la misma en el año 1909.

El tercer protagonista de esta historia es Emery Walker (1851-1933), fotograbador de profesión y la persona en la que tanto Morris como Sanderson confiaron para poner en marcha sus proyectos. Era hijo de un constructor de carruajes que a temprana edad ya mostraba interés por los grandes impresores renacentistas y coleccionaba ediciones baratas con reproducciones de sus obras. En 1873 comienza a trabajar en la Typographic Etching Company, una compañía londinense dedicada a reproducir ilustraciones para la imprenta por medio de procesos químicos, mecánicos y fotográficos. Algunos años más adelante, en la época en la que traba una relación más intensa con el circulo de William Morris, también por su vecindad y su pertenencia a la Liga Socialista de Hammersmith, regenta su propio negocio de fotograbado, que goza de una merecida reputación. Sus conocimientos técnicos de la imprenta son muy valorados por Morris y su círculo, que ven en él a la persona que puede hacer realidad sus deseos.
De hecho, llegó a convertirse en el “consejero técnico” por excelencia dentro del movimiento de las “private presses” y del mundo de la imprenta inglesa con ciertas aspiraciones estéticas en general de finales del siglo XIX y primer tercio del XX. Su influencia llegó hasta Alemania, donde colaboró con el editor Count Kessler en la puesta en marcha de su Cranach Presse en Weimar.

El trabajo realizado por Walker para la Kelmscott Press y unos años más adelante para la Doves Press, comenzó por especificar las necesidades materiales para poner en marcha una imprenta y continuó por el asesoramiento acerca del diseño de los tipos a utilizar. Para ello, utilizó para ambas imprentas los mismos originales en los que basar sus diseños: la Historia naturalis de Plinio, impresa por Nicolas Jenson en Venecia en 1476 y la Historiae Florentini populi de Aretinus impresa por Jacobus Rubeus también en Venecia en el mismo año, que mostraba un tipo similar al de Jenson aunque con algo de más “peso” en sus trazos. En el caso de la Kelmscott, se trataba de su primer diseño, ya que Morris diseño otro tipo gótico. En cuanto a la Doves, esta fue la única fuente tipográfica que utilizó.
Los dos libros eran propiedad de William Morris y Walker los había contemplado en las visitas que le hacía en su residencia de Kelmscott House, en las que compartían su afición a la imprenta clásica: “Mr. Morris poseía en su librería una apreciable colección de libros impresos en la primera época de la imprenta […] Mr. Morris veía que yo tenía conocimientos de la parte práctica de la imprenta y que le podía explicar ciertos detalles de los métodos de los primeros impresores, un tema que empezaba a tener ocupada su mente, y me invitaba a visitarle”. 9

Son de destacar las diferentes interpretaciones de los tipos de Jenson y Rubeus que hicieron Morris y Sanderson. El primero es más medieval “…de hecho mi tipo romano especialmente en la caja baja tiende más al gótico que el tipo de Jenson” 10 y más renacentista el segundo. Quizás pudo deberse a que los dibujos del tipo Golden los realizó el mismo Morris y el tipo de la Doves fue dibujado por un empleado de Walker, Percy Tiffin, posiblemente bajo las directrices de él. En ambos casos, los punzones fueron abiertos por el punzonista Edward Prince y los tipos fueron fundidos en el caso del tipo de William Morris por la fundición londinense Sir Charles Reed & Sons y en el de Cobden-Sanderson por la fundición escocesa Miller & Richard.

El diseño para las imprentas de su propio tipo particular era algo muy importante ya que uno de las ideas claves en las que se basaban los postulados de todos los implicados en la naciente reforma de la imprenta en Inglaterra era la superioridad de los diseños tipográficos del renacimiento italiano sobre los modernos tipos contemporáneos, de los que, las maquinas de composición (monotipia y linotipia), recién aparecidas en el mercado, surtían sus catálogos iniciales.
De hecho, con esta actitud, preservaban el diseño tipográfico de los “peligros” de la industrialización de la imprenta situando su época de esplendor en el siglo XV, con lo cual ninguna máquina ni diseño contemporáneo podría superar las tipografías de Griffo o Jenson. La tradición quedaba a salvo…¡magistral!
Paradójicamente, unos años más adelante, las compañías de máquinas de composición Monotype y Linotype contrataron como expertos, para que les ayudaran a surtir sus catálogos de tipografías clásicas, a personas como Stanley Morison o Frederic Goudy,
quienes, si bien no vivieron los primeros tiempos de las private presses si estaban influidos por sus ideas generales acerca de la superioridad de los tipos renacentistas.

Si bien su colaboración en la Kelmscott produjo una gran satisfacción y reconocimiento a Walker, su participación en la Doves fue realmente tortuosa y plagada de conflictos con Cobden-Sanderson, que finalmente dieron como resultado la brusca finalización de su relación y el famoso episodio de la desaparición de los tipos utilizados por la imprenta, que fueron arrojados al río Támesis por este último.
Y es que el fundador de la Doves Press era una persona muy exigente consigo mismo y con los que le rodeaban, meticuloso y perfeccionista y que raramente dejaba que otros puntos de vista diferentes a los suyos interfirieran con sus objetivos. De hecho, fue una de las pocas personas que en vida de William Morris se atrevieron a criticar los libros de la Kelmscott Press 11 y gobernaba sus actos de acuerdo a una particular “filosofía de vida” que había bautizado con el nombre de Cosmic Vision (Visión Cósmica) basada en un profundo sentido de unidad con el universo que le rodeaba y en la que encontraba respuesta a todas sus dudas en el acto de creación del mismo, en la búsqueda de la perfección y en la armonía con el entorno.
La creación de libros perfectos que reflejaran esta forma de ver la vida fue su principal aspiración al crear la Doves Press “En el principio Dios creo la vida […] y es esta vida, la vida de cada uno de nosotros, la que, en el lenguaje de la imprenta, debemos COMPONER, y en el lenguaje del editor PUBLICAR” 12 .

Una actitud idealista que se encontró con la más pragmática de Emery Walker. En esa época, había extendido su negocio de fotograbado además de figurar en diversos comités y asociaciones, por lo que no era la persona que anteriormente disponía de bastante más tiempo para dedicarlo a los proyectos de sus amigos, como ocurría en el caso de Morris y la Kelmscott. Una vez puesta en marcha la imprenta de Cobden-Sanderson (suministros, prensas, creación de su propio tipo), su participación en la misma se limitó principalmente a controlar que todo fuera bien. En el camino desde su casa en Hammersmith Terrace hasta su negocio en Upper Mall se detenía brevemente en la imprenta para supervisar el trabajo diario y solventar algún problema que pudiera presentarse.

Pero esto no era suficiente para Sanderson, que pensaba que Walker no le dedicaba todo el esfuerzo que merecían sus libros. Sobre todo, le achacaba a éste que era él quien se ocupaba de revisar todas las hojas impresas en busca de imperfecciones y erratas y el que pasaba el mayor tiempo en la imprenta llevando el trabajo diario; algo que creía que iban a compartir más y que provocó que, poco a poco, fuera cargándose de resentimiento contra la actitud de su socio.
En Agosto de 1902, dos años después de fundar la imprenta, Cobden-Sanderson se plantea disolver su relación con Walker, pero va a comenzar a imprimir en ese momento la obra cumbre de la Doves, una Biblia en 5 volúmenes, y lo considera precipitado. Va a ser cuatro años después cuando va a proponer a Walker la disolución de la “sociedad”.

Desde ese momento, Walker, que piensa que él tiene derecho a la mitad de los bienes de la imprenta, contrata a un abogado que le represente y se apresta a luchar por lo que cree que es justo.
Esta actitud irrita sobremanera a Cobden-Sanderson que, ante la posibilidad de que su tipo caiga en manos ajenas que desvirtúen la finalidad con la que fue creado , decide hacerlos desaparecer en el frío Támesis (acordémonos de lo que la Doves significaba para él). Una acción que comienza en marzo de 1913, ya vemos que no fue una decisión “en caliente”, por la eliminación de las matrices, que continua entre agosto de 1916 y enero del año siguiente con los tipos y que relata, con sus antecedentes y su justificación, en su manuscrito Pro Iracundia Sua Apología 13.

El asunto no acabó aquí sino que tras la muerte de Sanderson en 1922, Emery Walker inició un proceso judicial contra su viuda Anne para resarcirse del daño ocasionado por la desaparición de los tipos. Afortunadamente, y gracias a amigos comunes que interceden entre ambos, llegaron a una solución extrajudicial que evitó el bochorno de ver el nombre de la Doves Press en medio de una disputa farragosa y desagradable para todos los que tuvieron algo que ver en ella 14.

El paseo

En la actualidad, todavía podemos seguir el rastro de estas dos famosas imprentas en los lugares en los que estuvieron establecidas y apreciar realmente que la cercanía física de las mismas y de sus protagonistas permitió , a través del hilo conductor personificado por Emery Walker, una continuidad y una extensión de la reforma de la imprenta en Inglaterra; primero, por el despertar de la conciencia de los impresores ingleses, gracias a la aparición de la Kelmscott, y después porque los diseños de la Doves, recurriendo únicamente a la tipografía, marcará la tendencia del diseño del libro a principios del siglo XX.

Empezamos la ruta contemplando el precioso puente de Hammersmith y siguiendo por la ribera del Támesis por un paseo que invita a observar tranquilamente el río y los antiguos edificios que se alinean en su ribera. Llegamos a una zona reformada después de la Segunda Guerra Mundial, y que se conoce como Furnivall Gardens, que hace las veces de pórtico a la “joya de la corona” de nuestro paseo: Upper Mall, el callejón de los milagros. Al entrar en el mismo sientes como todo lo que has leído acerca de esta interesante parte de la historia de la imprenta cobra vida en tu cabeza y una sensación de felicidad y plenitud inunda tus sentidos… Sabes, que estás en suelo “sagrado”. Este callejón es el único vestigio que queda en pie de cuando la antigua villa de Hammersmith, era todavía un pueblo limítrofe con Londres.

En la parte izquierda del estrecho callejón te encuentras con The nook (El rincón) la casa donde Cobden-Sanderson fundó su negocio de encuadernación Doves Bindery y posteriormente su imprenta Doves Press (Upper Mall, 15); al fondo ves el cartel del pub que dio nombre a ambos negocios, The Dove. Una placa azul del Ayuntamiento de Londres así como una inscripción de piedra tallada por el escultor y tipógrafo Eric Gill en 1910, nos recuerdan los hechos ligados a este lugar. A la derecha vemos la Sussex House, donde Emery Walker estableció su negocio de fotograbado y donde la Kelmscott Press tenía sus talleres (Upper Mall, 12).
Cuesta imaginar tanto talento reunido en tan poco espacio… pero más adelante todavía nos quedan cosas muy interesantes.

Nada más salir del callejón, nos encontramos con la residencia de William Morris Kelmscott House, ocupada en la actualidad por la William Morris Society, y en la que podemos contemplar, aparte de una de las prensas utilizada por Morris para imprimir sus libros, el famoso garaje donde se reunía la Liga Socialista de Hammersmith; uno de los lugares donde se cimentó la amistad de los protagonistas de nuestra historia.
Se trata de una magnífica mansión de estilo georgiano en la que William Morris habitó con su familia desde el año 1878 hasta su fallecimiento en 1896, que convirtió en su lugar habitual de trabajo y reunión con su círculo de amistades.

Siguiendo el paseo ribereño, nos encontramos un poco más adelante con Hammersmith Terrace. Se trata de una serie de casas, que en la actualidad denominaríamos pareadas, con la característica que su entrada está en la fachada trasera, ya que la principal esta precedida por unos pequeños jardines que se asoman al río Támesis.
Fueron construidas entre los años 1755 a 1800 y, como hemos comentado al principio, a partir de finales del siglo XIX fueron ocupadas por artistas de diferentes disciplinas que dotaron a la zona de cierto “espíritu” bohemio.
En el número uno tuvo sus talleres la Doves Press desde el inicio de su actividad hasta junio de 1909, fecha en la que se trasladó hasta el lugar en la que se fundó, el número 15 de Upper Mall. En el número tres tuvo su residencia el calígrafo Edward Johnston que se trasladó allí a sugerencia de Cobden-Sanderson en 1905, cuando comenzó a colaborar en la Doves. Esta casa había sido ocupada previamente durante más de veinticinco años por Emery Walker, quien se trasladó ese mismo año a la casa del número siete, ocupada anteriormente por el matrimonio Cobden-Sanderson, el cual se trasladó a la River House en Upper Mall 24 , contigua a la Kelmscott House, casa que también podemos contemplar en nuestro paseo.

En la actualidad, el número siete de Hammersmith Terrace está en posesión de una Fundación que preserva la memoria de Walker y que la conserva como la dejó su hija Dorothy y, posteriormente, tras su fallecimiento su compañera Elizabeth de Haas. Ellas se preocuparon de no alterar el interior de la casa. Por eso, si la visitamos podemos hacernos una idea muy clara de la “atmósfera” de la época. Suelen abrir la casa en los meses de verano previa cita (www.emerywalker.org.uk). Tanto en el número tres como en el siete, unas placas azules nos recuerdan a sus ilustres inquilinos.

En definitiva, si fijamos dentro de la historia general de la tipografía, ciertos hitos de importancia, no cabe duda de que el establecimiento de ambas imprentas, la Kelmscott Press y la Doves Press, supuso un punto de inflexión en la conciencia de los impresores ingleses de finales del XIX, por un lado, y por otro el camino estético a seguir por el negocio editorial en el XX; camino que consolidarían unos años más tarde, ya con tecnología contemporánea, personajes de la talla de Stanley Morison, Oliver Simon o Beatrice Warde, e historia que tiene, sin duda, un nombre propio: Emery Walker.

José Ramón Penela. Editor de unostiposduros.com
Ponencia presentada al Segundo Congreso Internacional de Tipografía. Valencia 2006

NOTAS

1 May Morris , The introductions to the collected Works of William Morris, (2 vols.; New York, 1973). Volumen II, p. 415.

2 Colin Franklin, Emery Walker: Some Light on his Theories of Printing and on his Relations with William Morris and Cobden-Sanderson (Cambridge, 1973), p. 30.

3 Sydney Cockerel, Sir Emery Walker. A Master of Typography, The Times, 24 julio 1933.

4 Theodore L De Vinne, Book Margins, Printers´ Circular, Junio de 1871.

5 William S Peterson, The Ideal Book: Essays and Lectures on the Arts of the Book by William Morris (Berkeley y Los Ángeles, 1982), p. 67.

6 La lista completa se puede consultar en William S. Peterson, The Kelmscott Press, A History of William Morris´s Typographical Adventure (University of California Press, 1991), Appendix A, p. 315.

7 Josep María Pujol en Principios fundamentales de la tipografía por Stanley Morison (Ediciones del Bronce, Barcelona, 1998). Estudio preliminar, p. 23.

8 Thomas J. Cobden-Sanderson, The Journals of Thomas J. Cobden-Sanderson. 1879-1892. (2 Volúmenes. Londres, 1928), i. 94.

9 Colin Franklin, Emery Walker: Some Light on his Theories of Printing and on his Relations with William Morris and Cobden-Sanderson (Cambridge, 1973), p. 28.

10 William Morris Aims in founding the Kelmscott Press, Kelmscott House, Upper Mall, Hammersmith, 11 november 1895 en McLean Ruari Typographers on Type, W. W. Norton & Company Londres-New York 1995, p. 4.

11 Sus principales críticas a los libros de Morris eran el escaso margen interno de los mismos, el excesivo grosor de los tipos que proporcionaba un “color tipográfico” excesivamente oscuro y la ruptura de la unidad de la caja tipográfica al objeto de introducir viñetas y letras capitulares ornamentadas.

12 Thomas J. Cobden-Sanderson, The threefold Purpuse of The Doves Press en Marianne Tidcombe The Doves Press, The British Library, Londres, 2002, Prólogo p. 1

13 En el libro de Tidcome citado en (12) se encuentra publicado por vez primera el texto completo.

14 También en el mismo libro tenemos pormenorizados los detalles del litigio.

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Un comentario

  • 5º Congreso Internacional de Tipografía | Metadisseny comentó el 11 agosto 2012 a las 13:22 :

    [...] intercambiar impresiones sobre la famosa línea gromenauer, comentar el cambio de alumbrado en el distrito londinense de Hammersmith… Y aunque en los recesos suelen salir a las cafeterías y bares de la contornada, suelen [...]

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